Domingo, 28 Junio 2020 12:18

Lo que no se ve, no existe: la necesidad de un día del Orgullo

Escrito por Ignacio de la Iglesia
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Ignacio de la Iglesia, concejal de Bienestar Social, Diversidad y Cooperación. Ignacio de la Iglesia, concejal de Bienestar Social, Diversidad y Cooperación.

Es fácil de entender que para algunas personas que no pertenezcan al colectivo LGTBI+ (lesbianas, gais, trans, bisexuales, intersexuales, así como cualquier otra identidad u orientación sexual no considerada normativa, como pueden ser las personas asexuales), e incluso para quienes sí pertenecen a él, no sea necesario un día como el que se celebra el 28 de junio, el Día Internacional del Orgulllo LGTBI, considerado Día Nacional desde 2018 en nuestro país.

Lo que no se ve no existe. Ésa es una de las bases fundamentales de este día. Cuando en un mundo en el que lo normativo o mayoritario se asume consciente o inconscientemente como la única realidad, las personas LGTBI desaparecemos en muchos aspectos de la vida. Cuando una persona tiene que tomar determinadas decisiones, y no recuerda o conoce que nuestra sociedad tiene diferentes realidades, lo más común es que esas decisiones ignoren o invisibilicen a parte de la población. Hemos sido educados para ello, consciente o inconscientemente, aunque ello no debe ser motivo de justificación.

Hablar de lo invisible y normalizarlo cuesta mucho porque no existe. Es tan sencillo como tomar un simple ejemplo: hasta hace muy poco tiempo, las personas LGTBI solo aparecían en programas o series de TV como motivo de burla o con un carácter cómico, y por tanto con una consideración negativa o degradante. La forma de evitarlo es entender que la sociedad que en muchos casos se refleja en una serie de televisión, un programa o una película, es diversa en todos los sentidos, porque reflejar solo la realidad normativa arrojará una visión parcial, otorgándole la excepcionalidad a todo lo que no es lo normal. 

¿Por qué es motivo de ofensa para algunas personas que una cadena de grandes almacenes en una serie de anuncios con familias, utilice en alguna de sus imágenes a dos papás o a dos mamás? La respuesta es simple: porque no está normalizado ver a una pareja homosexual como imagen de la sociedad a pesar de la falsa normalidad de la que nos quieren convencer algunos grupos conservadores, la realidad es que todavía no está normalizado, y eso que se cumplen 15 años de la aprobación del matrimonio igualitario.

Cuando vemos referentes, personas, símbolos que son reflejos de nuestra propia vida, es cuando realmente te das cuenta que tu vida importa. Cuando piensas que nadie ha vivido o vive el mismo proceso de adolescencia, experiencias traumáticas o marginalidad, consideras que eres una rareza, por eso mismo, la visibilización es importante.

Aunque el 28 de junio, Día del Orgullo Gay, se haya convertido en actos festivos por la equiparación en derechos, no ha perdiendo su enfoque original de Stonewall (EE.UU., 1969) como un gran grito para mostrarle al mundo que sigues aquí y que no debes de cambiar por nadie ni por nada. También para recordar a aquellas personas LGTBI de otras sociedades y países donde existen menos derechos, donde directamente no existen o donde la pena por ser como eres, fuera de lo considerado normal, se paga con la vida. 

Por ello, el Día del Orgullo LGTBI (que no sólo gay), intenta reflejar la lucha de esas dos bases fundamentales: la visibilidad y la autoafirmación. La visibilidad por doquier, al menos un día al año, mostrar a la sociedad civil y a las instituciones públicas, que no todo es blanco o negro, sino que existe un gran abanico de colores, de realidades, en un mundo en el que los otros 364 días del año, reina vigente la normatividad. Y la autoafirmación en un día en el que dices y muestras al mundo, si puedes, que no vas a volver a esconderte. Recordarte que no apartarás la mano de tu pareja al cruzarte al lado de otro grupo de personas que os miran con desdén, burla o incredulidad; a recordarte que no debes de volver a permitir que tu opinión no cuente; que no debes volver a permitir que te insulten o agredan, y recodarle al mundo, palabras muy similares a las que sabiamente transmitió Pedro Zerolo: que a pesar de que no cabemos en el modelo de sociedad de algunos sectores, en el de las personas LGTBI  sí cabe todo el mundo. Sólo una ciudad con una sociedad tolerante y sin prejuicios, que defienda la libertad de derechos e igualdad efectiva de toda su ciudadanía, será una ciudad justa y equitativa.

Y un Ayuntamiento, como administración pública más cercana a la ciudadanía, debe de estar a la altura de las circunstancias y demostrar que todas las realidades importan. Por eso, desde el Ayuntamiento de Guadalajara se acaba de aprobar la creación de un Consejo Sectorial de Diversidad, para que su propia ciudadanía, en este consejo de participación, transmita sus preocupaciones sobre el racismo, la xenofobia, la intolerancia ante el credo de cada persona, y valore las capacidades diferentes de cada una.

Debemos de velar por nuestra juventud LGTBI, que no sufra discriminación en el entorno académico, que no vea a las instituciones como entes ajenos a su realidad, que no sientan la necesidad de abandonar nuestra ciudad cuando lleguen a la edad adulta, o que una vez llegada a ella, sienta vergüenza de compartir con sus vecinos y vecinas sus propias experiencias.

Por ello la concienciación, formación y sensibilización es clave, porque no es necesario ser una causa para defenderla, y la responsabilidad de todo cargo público es no dejar de lado los derechos de su propia ciudadanía.

Ójala llegue el día en el que no haga falta un Día del Orgullo, en el que ninguna realidad o persona deba de justificarse, por el simple hecho de ser, ni que sienta que debe marcharse de nuestra ciudad para poder “respirar”. Así que mientras eso no ocurra, continuaremos en la lucha, y aquí declaro un Feliz Día del Orgullo LGTBI 2020 a todo Guadalajara, porque los derechos LGTBI son Derechos Humanos Universales que protegen a todas las personas. Porque si a alguien no se le dignifican sus derechos, no estarán asegurados los de nadie.

Ignacio de la Iglesia,
concejal de Bienestar Social, Diversidad y Cooperación

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