Lunes, 18 Mayo 2015 17:33

Ustedes no tienen derecho a utilizar a mis hijos

Escrito por Reyes Estévez
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El pasado jueves, 14 de mayo, se buzoneó un folleto "anónimo" en el que unos cobardes mencionaban a mis hijos. El folleto llegó a los 10.000 vecinos de Cabanillas, con mi foto, y dando información de dónde se encuentran escolarizados mis hijos. Amparándose en la impunidad del anonimato han querido criticar, usando a niños, el ejercicio de mi libertad y mi obligación de madre de velar por su educación. ¿Hay algo más ruin?
Soy consciente de que, en mi condición de candidata a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y al Ayuntamiento de Cabanillas del Campo, estoy expuesta a la crítica política. Pero mis hijos no lo están.

Los autores de este folleto han violado la intimidad de mi familia, han revelado información de menores sin permiso de sus padres, han ensuciado al pueblo y dañado la convivencia. Son gente sin valores, sólo tienen prejuicios, sólo tienen intereses.

¿Pueden ustedes imaginarse lo que es ver a sus hijos publicados en folletos “anónimos” colgados de los buzones, tirados en el suelo? ¿"Anónimos"? Aunque no lleven firma, es evidente de dónde vienen, y la bajeza moral de quienes los han escrito.

¿Pueden ustedes imaginarse a vecinos que se acercan tratando de disculparse de algo de lo que no son responsables? Desgraciadamente, mi familia y yo llevamos viviendo esta situación varios días. Por eso, esta carta va por ellos, por mi familia, por mis vecinos, y por ese sentimiento de abuso y desprotección que en estos momentos tengo. 

Mi hijo, con discapacidad severa, no ha tenido necesidad de abandonar la Educación Pública hasta que la Educación Pública le abandonó a él. A mi hija, escolarizada desde su llegada a este país en un colegio público de Cabanillas, decidí cambiarla de centro en aquel momento, hace apenas tres años, porque sencillamente son hermanos.

Ejerzo mi libertad con responsabilidad. Ustedes, los autores de este folleto, no conocen el significado ni de una ni de la otra, y pretenden que los demás tampoco las ejerzamos. Con lo que han hecho han demostrado que para ustedes mis hijos, a los que también tendrían la obligación de proteger, no significan nada. Y me temo que tampoco los hijos de los demás. Carecen de escrúpulos, desconocen la diferencia entre el bien y el mal. 

Yo, Reyes Estévez, no soy nada sin la Educación. Es mi vocación. He tenido la fortuna de disfrutar de ella de todas las maneras posibles: como estudiante, como profesora, como gestora y desde la política. Siempre con entrega absoluta. Nunca he clasificado a los alumnos, ni a los profesores, por el tipo de enseñanza que reciben o imparten. Para mí, cada persona merece mi más absoluto respeto en el ejercicio de su libertad. 

En el año que trabajé como asesora de Plurilingüismo e Interculturalidad, y en los 20 meses que desempeñé mi responsabilidad como delegada provincial de Educación, Cultura y Deporte, visité 92 centros educativos, alguno de ellos varias veces, asumimos la gestión de las Escuelas Infantiles, pasamos de 8 a 24 Secciones Bilingües, supervisamos 39 Programas para la Prevención del Abandono y el Éxito Educativo,  gestionamos los comedores escolares y el transporte escolar, la dotación gratuita de libros de texto para nuestros alumnos y alumnas, las tres residencias escolares dependientes de la Junta, e implantamos los tres nuevos títulos de grado en Guadalajara; nuestra puerta siempre estuvo abierta, nuestro teléfono personal a disposición. Ayudamos a todos los que pudimos. Ojalá hubiéramos podido ayudar a más. 

Déjense de hablar de mis hijos, que afortunadamente tienen unos padres que gracias a su trabajo pueden educarles, y comiencen a preocuparse por los que sí lo necesitan. Niños y niñas, chicos y chicas de Cabanillas, de nuestra provincia, que lamentablemente no tienen las mismas posibilidades. Dejen de llenarse la boca con lo que es y no es la familia, y ya que no la protegen, al menos no la perjudiquen más.

Yo vi el folleto por whatsapp; mi marido, en la acera, con los niños. No se lo deseo a nadie.  

Quiero agradecer las muestras de apoyo y repulsa de mis compañeros de profesión de la Escuela Pública, del centro donde acuden mis hijos a educarse, de mi familia, de mis compañeros de partido, y de mis amistades. 

No sé cómo seré capaz de explicar esto a mi hija sin que a ella le haga daño. Afortunadamente, esa explicación nunca la necesitará mi hijo.

REYES ESTÉVEZ
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