Elalcalde de Pastrana, Ignacio Ranera, destaca el aumento en las cifras turísticas que ha experimentado la villa ducal desde el año 2014, precisamente la fecha de la apertura del Museo de los Tapices. Elalcalde de Pastrana, Ignacio Ranera, destaca el aumento en las cifras turísticas que ha experimentado la villa ducal desde el año 2014, precisamente la fecha de la apertura del Museo de los Tapices.

350 aniversario de la llegada de los tapices a Pastrana

La villa ducal de Pastrana ha sido esta mañana protagonista en el expositor de Castilla-La Mancha en FITUR, nuevamente mediante la presentación de efemérides históricas que, tamizadas y reeditadas en el presente por las propias gentes de Pastrana, ponen en valor cada año la villa ducal “con propuestas culturales con las que atraer hacia la ciudad un turismo de calidad”.

En 2017  se cumple el tricentésimo quincuagésimo aniversario de la llegada de los Tapices a la Colegiata de Pastrana. Como recuerda el alcalde de la villa ducal, Ignacio Ranera, “la apertura del Museo de los Tapices, de la que el obispo de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, Atilano Rodríguez, fue pieza clave, razón por la que le concedimos en su día el premio Princesa de Eboli, supone el punto de inflexión en el que Pastrana dio un salto de calidad en cuanto a su promoción en el exterior y crecimiento como destino turístico de primer nivel”.

En este sentido, Ranera destaca el aumento en las cifras turísticas que ha experimentado la villa ducal desde el año 2014, precisamente la fecha de la apertura del Museo, que posteriormente tuvo continuidad con otras propuestas turísticas relevantes, como la conmemoración del V Centenario del Nacimiento de  Teresa de Jesús y la consecuente instauración de la Ruta turística Huellas de Teresa (2015), y el XV Aniversario del Festival Ducal, la celebración del V Centenario del nacimiento de Ruy Gómez de Silva, primer Duque de Pastrana, y la conmemoración del quincuagésimo aniversario de la declaración de Pastrana como Conjunto Histórico (2016). “La intención del Ayuntamiento de Pastrana es la de seguir trabajando para poner en valor nuestro patrimonio histórico por dos razones, primero porque es una muestra de respeto hacia el pasado de Pastrana y hacia los pastraneros de otras épocas que lo hicieron posible y mantuvieron en el tiempo, y después porque pensamos que este tipo de turismo, de experiencias, con sabor, con raíces, es el que marca la diferencia en el desarrollo rural que queremos para la villa ducal”, sigue el regidor.

En los próximos dos años, el Ayuntamiento llevará a cabo una inversión de 600.000 euros en la transformación de la antigua iglesia del Convento de San Francisco en un centro de recepción de visitantes y de interpretación de La Alcarria, el siguiente gran reto turístico de la villa ducal. “Tenemos que promocionar conjuntamente la comarca, ampliando así la oferta y logrando que los turistas pernocten. Queremos que la gente venga a Pastrana y nos diga qué quiere hacer, buscar sinergias con las denominaciones de origen, como la del aceite, y  aprovechar todas nuestras fortalezas, incluyendo la de la marca 'Viaje a La Alcarria', mundialmente conocida”, afirma el regidor, abundando en la misma idea que ha expuesto ya en diferentes foros.

Después de la intervención del regidor y de la presentación de un video sobre los tapices, Javier Gumiel, pastranero y director artístico de la Asociación de Damas y Caballeros que los primeros sábados de cada mes asombra a los visitantes llenando de vida los espacios históricos que en el Renacimiento ocuparon personajes históricos, recitó una poesía en honor a Ruy Gómez de Silva, responsable de la transformación de Pastrana en villa ducal, y de su prosperidad, por el que la localidad siente un cariño especial. “Del rey Felipe fui amigo, del mío, que no del vuestro, no por ninguna disputa, es que no coincidimos en tiempo. El rey me presento a mi esposa, la que todos conocemos, doña Ana de Mendoza, mujer de belleza y genio, amorosa madre siempre, y fiel esposa en mis tiempos. Ella me dio la alegría, y también algún tormento. Por ella viví Pastrana, y un estado hice de ello. Compre el palacio a su abuela, apaciguando al pueblo, y traje prosperidad, a todos los pastraneros. Hice de pequeña iglesia, colegiata con sus clérigos, que en número de canónigos, sólo supero Toledo”, recitó el poeta.

Para terminar las presentaciones, la Asociación de Damas y Caballeros de Pastrana llevó a cabo una muestra de los bailes renacentistas que llevan a su máximo esplendor en el Festival Ducal de Pastrana (julio). Tanto como los propios y estudiados movimientos, destacan los trajes con los que se llevan a cabo. Todos son elaborados con un cuidado infinito en su confección y con un rigor exhaustivo, pastranero. Todos los vestidos se confeccionan en el taller de costura, que además de artesano, tiene también mucho de clase de historia.

 “Las hazañas de un Rey”

Los seis tapices flamencos expuestos en el Museo Parroquial de la Colegiata de Pastrana, cuya conservación curativa y difusión ha impulsado la Fundación Carlos de Amberes, pertenecen a dos series distintas: la serie de cuatro tapices sobre la Conquista de Arcila y Tánger por las tropas de Alfonso V de Portugal - “El Desembarco de Arcila”, “El Cerco de Arcila”,” El Asalto de Arcila”, “La Toma de Tánger” – y  la de dos tapices sobre la toma de Alcázar Seguer, también por Alfonso V.

La primera, datada entre 1472 y 1475, constituye uno de los ejemplos más espectaculares en el arte del tapiz del siglo XV, tanto por su tamaño como por su excepcional calidad técnica. La conquista de las ciudades de Arcila y Tánger se desarrolla durante los días 20 al 29 de agosto de 1471. Alfonso V, orgulloso de su victoria, encarga poco tiempo después a las manufacturas de la ciudad flamenca de Torunai los cuatro grandes tapices conmemorativos de su gesta africana. Todo parece indicar que la comisión recae en la figura de Passchier Grenier (1447-1493), el tejedor y comerciante más relevante de la época.

Ambas series de tapices flamencos fueron concebidas para exaltar el poder y la gloria del monarca portugués como conquistador. En concreto, los cuatro tapices que forman la serie sobre Arcila y Tánger, son considerados como una de las mejores colecciones en estilo gótico del mundo. Además constituyen uno de los escasos ejemplos que existen en tapicería en mostrar hechos contemporáneos. Podrían ser el equivalente, en nuestros días, a un reportaje fotográfico; son verdaderas crónicas de guerra,  aunque  gráficas, pobladas de personajes, acción y curiosos detalles.

Según algunos historiadores fueron tomados como botín en la batalla de Toro (1476). Otros estudiosos, sin embargo, sostienen que fueron un obsequio personal del rey portugués al Cardenal Mendoza. Lo que sí consta es que en 1532  son propiedad del Duque III del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza, pues son citados en su testamento.  Y lo que también consta es que la VIII Duquesa del Infantado, Catalina Gómez de Sandoval y Mendoza, casada con el IV Duque de Pastrana, Rodrigo  de Silva y Mendoza, donó estos tapices a la Colegiata de Pastrana en 1667, de lo que hace 350 años, para adorno permanente de la misma con la condición de que se sacaran cada año a las calles para embellecer la villa con motivo de la procesión del Corpus Christi. Su deseo se cumplió  algún tiempo.  

En 1932 fueron llevados a Madrid y se comenzó su restauración en la Real Fábrica de Tapices. Llegada la Guerra Civil española, fueron trasladados con otras obras del Museo de Prado y otros tapices a Ginebra, pasando por Valencia. Después de la Contienda, volvieron a la Real Fábrica de Tapices de  Madrid,  donde se continuó su restauración hasta que volvieron a Pastrana en 1950. El día 16 de julio, Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, se inauguró como Museo la gran sacristía de la Colegiata, ya colocados los tapices. Desde entonces han salido unos u otros tapices al menos a nueve exposiciones, dando siempre una gran notoriedad a la villa de Pastrana y dándose a conocer mundialmente. Surgió el dilema de quién tenía que pagar la restauración de los mismos. En la década del año 1940 a 1950 el gobierno portugués se interesó  por estos tapices que representan su historia y, con la condición de pagar su restauración, consiguieron el permiso para hacer una copia de los mismos, que tienen  expuestos en la actualidad  en el Museo de la Ciudad  de  Guimaráes, cuna de la monarquía portuguesa, lo que incluye la reinvención de las partes perdidas en los cuatro tapices de la serie de Arcila  y Tánger.

Desde 2014, en el Museo de los Tapices de Pastrana

Una vez restaurados, la colaboración de diferentes instituciones hizo que, en un proyecto ejemplar, las dos series se exhiban, desde el 10 de octubre de 2014, en el Museo Parroquial de los Tapices de Pastrana.

Se trata de seis tapices de diez metros de largo por tres o cuatro, dependiendo, de ancho y temática bélica. Uno de los elementos más destacados como fuente documental es su asombrosa riqueza iconográfica: recogen armamento diverso de la época, estandartes y  distinto material de guerra. Además, se aprecian las figuras del rey Alfonso V, y de su hijo, el príncipe Juan, que aparecen revestidos de armaduras y en colores vivos en los tres primeros tapices.

Concretamente, y por orden cronológico (entre 1458 y 1471) los seis tapices narran estos acontecimientos. Los dos primeros forman la serie de Alcázar Seguer, ocurrido en 1458; el primero  representa en diversas escenas la despedida y oración para ir a conquistar  Alcázar Seguer; y en el segundo tapiz la salida, travesía y llegada a Alcázar Seguer. De esta serie se sabe muy poco.  La segunda serie narra los hechos ocurridos en 1471: El desembarco en Arcila; El Cerco de Arcila; El Asalto de Arcila y La Entrada en Tánger.

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