Azañón festejó a su patrón con la tradicional cabestrada

Azañón festejó a su patrón con la tradicional cabestrada

La localidad trillana de Azañón celebró ayer la fiesta de San Juan Evangelista Ante Porta Latina, cuya onomástica llegará el próximo viernes, día 6 de mayo, pero que cuando cae entre semana, se acerca a uno de los dos fines de semana entre los que queda la onomástica. 

Desde hace tres años, la pedanía trillana ha revitalizado la celebración de esta fiesta patronal de Azañón con la convocatoria de una cabestrada que llega en 2016 a su tercera edición. A partir de las nueve de la mañana, más de sesenta caballistas, venidos desde las provincias de Madrid, Zaragoza, Soria, y principalmente Guadalajara, conducían una manada de bueyes, a la antigua usanza, jinetes garrocha en mano, por antiguas cañadas y caminos ganaderos desde el pueblo de Azañón hasta el alto de la 'Quebrá', en las mismas faldas de las Tetas de Viana. “De esta manera, se recuerda la costumbre de la trashumancia y del paso del ganado por los caminos de La Alcarria, camino de Cifuentes, cuando no eran pocos los ganaderos que hacían noche en el entorno, e incluso en el mismo caserío de Azañón”, recuerda Roberto Silva, alcalde pedáneo.

Cuando los jinetes cerraron la cabestrada en la nave del pueblo, sonaban las campanas de la Iglesia de la Asunción de Azañón. No sobraba el abrigo en una mañana fría y húmeda. Hasta la puerta del templo, que presidía una por fin soleada torre del reloj, se acercaba la charanga 'A Toca Teja', de Guadalajara. La magnífica talla, del siglo XVII, fue sacada a hombros por los fieles para, por la calle Mayor, emprender el camino precisamente de la Ermita de San Juan. Dista algo más de un kilómetro del pueblo. En la romería, los azañoneses rezaban el rosario, y cantaban, mientras se relevaban para llevar al santo a hombros.  

Según la tradición católica, fue San Juan Evangelista quien recibió el encargo de cuidar a María y fue el apóstol que acompañó a Jesús en su pasión, muerte y posterior resurrección. Al dispersarse los apóstoles después de Pentecostés, se marchó a Asia menor, la actual Turquía, donde fundó gran cantidad de comunidades cristianas. Allí fue detenido por negarse a adorar a otros dioses y enviado a Roma. Le afeitaron la cabeza, le sacaron de la ciudad, y ante la “Porta Latina”, le metieron en una tinaja de aceite hirviendo. Al sacarlo, no tenía daño alguno. Y es el 6 de mayo cuando se conmemora el suceso.

Hace medio siglo, el cura bendecía los campos al inicio de la procesión, a la altura del juego pelota. Ahora, la costumbre es que lo haga ya en la Ermita de San Juan, después de la misa en honor al santo que se celebra allí. Dicen los lugareños que entonces las familias se llevaban la comida en una cesta de mimbre. No faltaban los mejores chorizos de la matanza, que se reservaban para degustar ese día, ni tortillas, también con embutido en su interior, pollo con tomate, “chuletas para asar, la familia que podía”, cuentan,  flan y fruta de postre, “ni la torta de San Juan, que es el dulce de la onomástica”, añade Silva.

Ayer, la procesión, llegó hasta la Ermita con su larga cola de caballos, calesas y carrozas decoradas para la ocasión. El párroco local, Santiago Jiménez, ofició la misa, para después bendecir los campos en el entorno de la Ermita, y también los alimentos que llevaron las familias. Además de la charanga, un grupo de tamboril y gaita asturianos, de la Casa de Asturias de Tres Cantos, le pusieron el adecuado broche musical al estupendo verde de los campos, que después de las lluvias recientes, la última en la noche del viernes, y con la salida del sol, refulgía, independientemente de hacia donde se dirigiera la vista. Tocaron canciones típicas asturianas como la danza del oso o el 'xiringüelu'.

Cuando terminaron los oficios religiosos, en un ambiente delicioso, los azañoneses compartieron mesa y mantel, como antes lo habían hecho con el aperitivo, en el que cuatro jóvenes trillanos presentaron en sociedad la cerveza artesanal que fabrican en Azañón, a la que llaman 'Bubeer'.  El Ayuntamiento de Trillo tuvo un detalle con los azañoneses que se acercaron a la celebración. Además, acompañando a los vecinos de la localidad en la celebración estuvo una delegación municipal que encabezaban el concejal de Núcleos Agregados, José María Batanero y la concejala de Festejos, Marta Pérez.

La celebración del San Juan Ante Porta Latina se prolongó por la tarde, con la organización de juegos infantiles y paseos en calesa, y también con la actuación del grupo de flamenco, 'Flamencopatía'. “Creo que en estos años la afluencia de azañoneses al pueblo se ha multiplicado en la feria chica, y la celebración cada año va a más”, termina Silva.


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