Cultura inicia expediente para proteger el entorno del Castillo de Sigüenza

Cultura inicia expediente para proteger el entorno del Castillo de Sigüenza

La Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Castilla-La Mancha ha iniciado el expediente para la delimitación del entorno de protección del Castillo de Sigüenza declarado Bien de Interés Cultural. El inicio de este expediente, que se publica hoy en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha consultado por Efe, supone que a partir de mañana se inicia un periodo de información pública, de un mes de duración, en el que los interesados podrán presentar las alegaciones que consideren oportunas.

En el expediente, se concreta que el Castillo de Sigüenza se localiza en el extremo sur del casco urbano, rematando la corona de la colina donde se asienta el municipio, y su fachada norte se ofrece a un espacio amplio y abierto conocido como Plaza del Castillo, que lo conecta con el caserío.

Con la protección del entorno del Castillo de Sigüenza se aboga por proteger el ambiente inmediato, la trama urbana y el espacio público que circunda al bien patrimonial, con el objetivo de que las actuaciones a realizar en los edificios que componen el entorno de protección no impliquen un demérito del monumento, sino que contribuyan a mejorar el ambiente en el que éste se inscribe.

Este criterio concreto afecta a los inmuebles con fachada a la Plaza del Castillo y calles Castillejos y Puerta Nueva.

También apuesta por preservar la percepción visual y contemplación actual del monumento, cuyo aspecto actual constituye un icono fácilmente reconocible de la ciudad de Sigüenza y, en este caso, se incluye la vista de la Plaza del Castillo y la que ofrece el castillo con sus laderas desde los accesos al municipio.

Según varios historiadores, el castillo en su origen debió ser un alcázar andalusí, si bien hasta la fecha no se han identificado restos anteriores al dominio cristiano.

Muy modificado en 1978 por la creación del Parador Nacional de Turismo, el Castillo de Sigüenza es un edificio trapezoidal alargado más estrecho al sur, donde se alternan torres cuadradas y semicirculares, que fue construido entre los siglos XII y XIII, con modificaciones posteriores, sobre todo del siglo XV.

La entrada se abre al norte, hacia la población, en el lado más vulnerable, lo que obligó a levantar una alta barbacana que la protegiera, así como dos torres, en origen semicirculares, que la flanquearan.

De los cuatro lados de que se compone el conjunto, donde mejor se pueden apreciar los paramentos originales es en el norte y sobre todo en el oeste, que todavía conserva las torres semicirculares que flanqueaban la entrada primitiva al castillo en el siglo XIII.

En el norte se encuentra la entrada principal, mandada construir por el obispo Simón Girón de Cisneros a principios del siglo XIV, para reparar el incendio que sufrió la anterior y, desde entonces, la nueva orientación de la puerta supuso un cambio en toda la fortaleza, que desde entonces estuvo más relacionada con el trazado viario de la población, en lugar de ofrecerse directamente al campo.

En cambio, los lados este y sur son los que están más transformados porque en este sector se ubicó la zona de las habitaciones del Parador de Turismo.

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