Templado derechazo del torero con sangre de Checa y rondeño sentir... Templado derechazo del torero con sangre de Checa y rondeño sentir...

El garbo torero de Juan Ortega sorprende en Francia

Tarde muy taurina en la Brede (Francia) con un termómetro que señalaba 28 agradables grados en los tendidos. Se nota que los franceses no se dejan amedrentar y la primera presencia en el ruedo fue una aplaudida pancarta que proclamaba a la región de la Gironde como tierra taurina. Si a eso añadimos la implicación de las autoridades fuera y dentro de la plaza, los toros están bien resguardados en "La France". 

El encierro que envió Ricardo Gallardo, con algunos torazos de no fina estampa, les sirvió a los toreros. Manseó el primero de Daniel Luque, pero la veteranía y astucia del torero encauzó la embestida de primerísima calidad que el toro llevaba dentro. Con el cuarto, un toro noble, Luque se encontró a gusto y prodigó desmayados muy celebrados por los tendidos. Los aceros no le fueron favorables en ninguno de los dos y no paseó más que un apéndice. 

El segundo toro, un feo ejemplar que se vino arriba en banderillas, permitió a Juan Leal estar con la muleta a media altura y practicar su toreo encimista y valiente, muy celebrado por el público. Con el cuarto, un toro de medias arrancadas volvió a demostrar que lo suyo es estar entre pitones. A pesar de su total desacierto con los aceros, se llevó una oreja de cada toro. 

Juan Ortega recibió al primero de su lote, un toro guapo, con verónicas de la firma. Derribó con potencia al caballo y Ortega entretanto durmió dos verónicas y un media chicuelina. Con el mucho tiempo que el toro anduvo por la plaza hasta que levantaron al caballo y una voltiqueta después de que el torero le propinara unos doblones de la firma, el toro cambió su condición y volteó feamente al torero, que ya no pudo hacer otra cosa que esquivar el peligroso acoso del animal. Pero en el sexto Ortega se cobró su venganza y, con el garbo torero y la torería de movimientos que le caracterizan, dejó el sello de su presentación en Francia como matador: doblones, cambios de mano,trincheras, derechazos y naturales perfectos, de los que el toro ve los tobillos. Una faena que sorprendió a la afición. Pinchazo y media le quitaron la segunda oreja. Así resumía un periódico francés el toreo de Juan Ortega: "C´est ce genre de tauromachie qui peut et doit mener nos rêves". (Este es el tipo de tauromaquia que debe guiar nuestros sueños). 

Algo más de tres cuartos de plaza dejaron un buena tarde de toros en un agradable y atento pueblo francés. 


Juan Ortega paseando su trofeo del sexto toro.

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