En Mohernando el bufón de palacio acompaña a la botarga

En Mohernando el bufón de palacio acompaña a la botarga

Aunque son muchos los pueblos alcarreños que cuentan con botarga, solo en Mohernando existe la figura del bufón de palacio, que en la fiesta de San Sebastián, celebra este año hoy domingo, 24 de enero, acompaña a la procesión del santo, y junto a la botarga, corren a la chiquillería y colaboran con el reparto de caridades

Cuenta la leyenda que el bufón se incorporó a la botarga en tiempos de Felipe II, cuando su secretario, Francisco de Eraso, que también lo había sido de Carlos V, se hizo con estas tierras, y que la bufonada era un encargo de su su esposa doña Mariana de Peralta, para ridiculizarlo por una cuestión de "cuernos".

Sin embargo no hay documento histórico que sustente este apunte popular, según asegura una de la vecinas de Mohernando que más ha estudiado su historia, Carmen Perucha, que sí tiene una fotografía de Alfonso XIII, que era habitual cazador en la zona, y quien creó el Marquesado de Mohernando, participando en el desfile del bufón y la botarga en Mohernando por San Sebastián.

Aunque no fuera en vida, al menos si como escultura en piedra, Francisco de Eraso ve pasar al bufón y a la botarga cada año, desde la hornacina de honor ubicada en la iglesia, en la que aparece arrodillado junto a  a su esposa, Mariana de Peralta, y protegidos por San Francisco de Asís. Este grupo escultórico funerario es la joya artística del pueblo, que regresó del Museo Diocesano en 2007, cuando por fín se pudo poner la cubierta de la Iglesia, llamada de la Luz Bella, según nos relata Perucha. A sus 85 años, y después de todauna vida como agricultora, sigue indagando y recogiendo testimonios históricos de su pueblo, una tarea que comenzó haya por los años 60 de la mano de Juana Quiles en la Biblioteca de Guadalajara.

 Mohernando botarga y bufón from guadaque on Vimeo.

Y a esta iglesia acude la botarga y el bufón a la misa mayor de San Sebastián acompañando a todos los vecinos, que ahora apenas si son 200, pero que en el tiempo esplendoroso del Marquesado llegaron a 5.000.

Y como faltan vecinos en el pueblo, desde hace algunos años, son las chicas quienes se ocupan de encarnar tanto el papel de la botarga como el del bufón.

Marta hace este año de botarga y el traje de colores (verde, azul, rosa y rojo) le viene grande. Eso sumado al peso del cinturón lleno de cencerros, casi le hace perder los pantalones, mientras corretea detrás de todo los chiquillos, que más que espanto tienen guasa. Además de la cachiporra, que lleva colgada, porta en la mano un cucharón de madera que sirve para pedir limosna y también para amenazar a los chavales, aunque no atiza con él. Su máscara es completa y lleva la lengua fuera en gesto burlón, mientras que del trasero le pende una higa, a modo de rabo corto, y en el cinto también lleva una pequeña bolsa de cuero para guardar las limosnas.

Judit es el bufón, con su traje arlequinado, y esa cogulla o gorro rematada en picos con cascabeles que nos recuerda a las imágenes del medievo. Solo lleva media máscara y una bandolera de cuero que luce el escudo municipal, también recuperado por Carmen Perucha. Colgando de un palo, con una corta cadena, lleva un saco de tela, relleno de bolsas de plástico, que es con el que arremete contra los mozos, aunque sin ninguna inquina. "Con esto no se hace daño", asegura.

Tras la misa mayor, en la que tanto bufón como botarga ocupan un discreto papel al final de la bancada, se saca al santo en procesión, sobre andas portadas por los hombres del pueblo, y con la comitiva del párroco, autoridades a la cabeza, seguida de los vecinos y acompañados por estos dos personajes carnavalescos. 

Este año el alcalde del pueblo, Sebastián Timón, está bien orgulloso, no solo porque el patrón coincide con su santo, que eso es siempre, sino porque participa en la procesión la diputada nacional del PP, Silvia Valmaña y el diputado provincial Lucas Castillo. "Es una pena que no hayamos podido traer charanga, pero es que el dinero no da para más", se lamenta, ya que los dulzaineros también han sido parte de la fiesta muchos años.

El obispo Atilano también estaba invitado a la fiesta, pero no ha podido venir, aunque el alcalde lee para todos los vecinos la cariñosa misiva de disculpa que les ha enviado.

Después de la procesión, bajo un sol que calienta a 20 grados en pleno mes de enero, hay un buen rato de correrías de la botarga y el bufón en la plaza del pueblo, alrededor de esa bella picota del siglo XVI, que se alza erguida sobre cuatro escalones, dando testimonio ajado de que hubo otros tiempos con más historia para esta villa. Desde la torre de la iglesia, a ratos la cigüeña, que ya no es que vuelva por San Blás, sino que no se ha ido, crota y parece que pone la música de ambiente que faltaba en la estampa rural.

Luego ya tiene lugar el reparto de las caridades, que no son otra cosa que panes con anises. Como ya no queda ni horno en el pueblo los mandan hacer en Yunquera, pero tal y como se hacían antes. Junto a las caridadess antaño se degustaba queso y si acaso algún trozo de bacalao. Ahora es un completo ágape en el centro cultural, el que alimenta la fiesta, con tortillas, embutidos, y un poco de todo. Con buen ambiente y en compañía, porque el pueblo está de fiesta, y muchos de esos vecinos que ya viven más tiempo fuera de Mohernando que en el puebl, por cuestiones de trabajo, hoy no al faltado a la cita con el patrón, ni con el bufón y la botarga.


                                                        


Galeria gráfica Botarga y bufón de Mohernando

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