Combate de Don Carnal y Doña Cuaresma en el palenque de Hita. Combate de Don Carnal y Doña Cuaresma en el palenque de Hita.

Hita quiere que su festival Medieval sea Internacional

El Festival Medieval de Hita ha alcanzado su madurez, con la 56 edición celebrada ayer, en plena forma, volviendo a atraer durante toda la jornada a miles de visitantes hasta esta pequeña villa que supo hacer con el empeño de sus gentes, de un recurso literario, el Libro de Buen Amor del Arcipreste, su mejor imán turístico, convirtiéndolo en festival medieval, siendo uno de los primeros de España que desde 1980 goza del título de Fiesta de Interés Turístico Nacional  y que ahora aspira a ser Fiesta Internacional.

 El Ayuntamiento de Hita ha comenzado ya los trámites necesarios para conseguir el marchamo de Interés Turístico Internacional, “y en ese camino puede contar con la colaboración del Gobierno regional”, ha señalado el viceconsejero de Cultura de Castilla-La Mancha, Jesús Carrascosa, que asistía este año al festival y manifestaba su compromiso para que este evento continúe aumentando su potencial.

Junto al viceconsejero de Cultura, han participado en el Festival Medieval de este año la viceconsejera de Educación, Universidades y Educación, María Dolores López; el delegado de la Junta en Guadalajara, Alberto Rojo; el alcalde de Hita, José Heras Ayuso; el rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Fernando Galván, o el presidente de la Diputación Provincial, José Manuel Latre, entre otras autoridades. También ha estado presente el poeta y ensayista Luis Alberto de Cuenca, embajador del Festival de este año, vestido con capa castellana y sombrero, maravillado con todo lo que acontencía entorno al festival, desde el alarde hasta el teatro o las justas. 

Ni el calor sofocante de la jornada, con casi cuarenta grados en las horas cumbres de sol, ni el problema para aparcar, con todos los aparcamientos habilitados en las eras repletos, ni el hecho de tener que pagar entrada para entrar al palenque o al teatro, fueron impedimento para que Hita se llenara de visitantes desde primeras horas de la mañana y hasta bien entrada la noche.

Si llamativo resultaba ese mercado medieval, con más de medio centenar de puestos de artesanía, alimentación, abalorios, y todo tipo de mercancías, dispuesto en la calle principal, desde la entrada del pueblo hasta la plaza Mayor, no menos llamativo era descubrir a todos los personajes que participan en la fiesta, con los vecinos de Hita convertidos en caballeros, damas y botargas, y también en sardinas, langostas, cerdos o vamos, como parte de las cofradías de Don Carnal y Doña Cuaresma, que volvieron a representar su combate en el palenque, con todo el despliegue de acompañantes y el triunfo del amor, como vaticinó el Arcipreste.

Casi un centenar de figurantes en ese alarde y posterior combate, con el compromiso de todo el pueblo de Hita que se vuelca en la elaboración de trajes y máscaras y en la representación, donde se mezclan los personajes provenientes del Libro de Buen Amor junto a los personajes “vivos” del folclore alcarreño, y es lo que denominaba Criado de Val el “Carnaval de Hita”.

También estaban esos otros personajes importados de los torneos medievales, con los cinco caballeros medievales que una vez más llegaron desde Villajoyosa, con sus caballos, lanzas y escuderos, para competir en los juegos de habilidad y las justas. Esta vez se echó en falta al más malo, el caballero negro, que convaleciente de un accidente de moto, no pudo subirse al caballo, pero sus compañeros de lid supieron una vez más meterse al público en el bolsillo, con esa competición en la que cada sector del palenque apoya a un caballero y convierte al público en parte activa del espectáculo.

Por la noche, nuevos turistas tomaban el relevo en la plaza del Arcipreste, donde se estrenó la obra "El amor es un potro desbocado", tragicomedia escrita por Luis Escobar y dirigida por Manuel Galiana, que presentaba a un joven de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, loco de amor por su Jimena.

No cabía un alfiler en el torneo medieval nocturno, con un espectáculo acrobático añadido, en una noche estrellada, en la que se agradecía por fin el fresco, a la que se seguían incorporando visitantes, llenando las calles de Hita de fiesta y celebración hasta bien entrada la madrugada.

 

GALERIA GRÁFICA FESTIVAL MEDIEVAL DE HITA


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