La Octava del Corpus fiel a la tradición en Valverde de los Arroyos

La Octava del Corpus fiel a la tradición en Valverde de los Arroyos

Valverde de los Arroyos ha celebrado hoy una de las fiestas más conocidas y tradicionales de la provincia de Guadalajara: las Danzas y Bailes de la Octava del Corpus, declarada de Interés Turístico Regional. Aunque lloviendo en algunas ocasiones, el tiempo no ha conseguido deslucir el ancestral rito después de la misa, y tampoco ha evitado que cientos de personas acudieran al municipio que está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España. 

El presidente de la Diputación Provincial, José Manuel Latre, estuvo presente junto al alcalde José Luis Bermejo, y el resto de autoridades entre ellos algunos alcaldes de los pueblos de alrededor. Latre destacó la antigüedad de esta tradición “que ha permanecido de forma prácticamente ininterrumpida e inalterable” y que es “símbolo de la ilusión y tesón de sus gentes que se empeñan acertadamente en mantenerla”. No en vano, tal y como resaltó el presidente, acaban de cumplirse 450 años de la fundación de su Cofradía.

José Manuel Latre recordó el “compromiso de la Diputación con sus pueblos, sus vecinos y sus tradiciones, y la línea de ayudas puesta en marcha para estas fiestas de interés turístico que contribuyen también de forma importante a la dinamización económica de la zona”.  Por su parte, el alcalde animó a visitar Valverde de los Arroyos “no solo en esta fecha, sino en cualquier época de año”, al tiempo que deseó “que las generaciones venideras sigan con esta fiesta para que no se pierda”.

El delegado de la Junta en Guadalajara, Alberto Rojo, también ha participado en los actos puso de manifiesto la importancia que esta festividad tiene para el mantenimiento de las raíces culturales de la serranía de Guadalajara. “Tenemos una provincia con una riqueza etnográfica envidiable”, ha afirmado, al tiempo que ha agradecido el esfuerzo de las personas vinculadas a los pueblos para mantener vivas tradiciones ancestrales.

Además, este año el Gobierno regional ha colaborado económicamente en la edición del libro ‘Las Danzas de la Octava del Corpus de Valverde de los Arroyos’, una publicación que indaga en los orígenes de estas danzas y que acaba de ver la luz coincidiendo con el año del 450 aniversario de la fundación de la Cofradía del Santísimo de Valverde de los Arroyos.

Los autores de este libro son Emilio Robledo y José María Alonso, investigadores ampliamente conocedores de la cultura y tradiciones de la sierra que repasan a lo largo de más de 300 páginas la Octava del Corpus de Valverde, sus danzas rituales, el grupo de danzantes, el vestuario y accesorios de la danza, la historia reciente de esta festividad y los aspectos comparativos con otras fiestas similares. Cuenta además la publicación con decenas de fotografías históricas, cedidas por vecinas y vecinos de la localidad, así como por otras realizadas en los últimos años por los propios autores del libro.

El delegado de la Junta en Guadalajara ha elogiado “la minuciosa labor de investigación” realizada por los autores del libro, así como la contribución del mismo a “legar a las generaciones futuras un texto que recoge la historia y evolución de una festividad tan importante para la provincia”.

La Octava del Corpus en Valverde

Para los cientos de visitantes, lo que más llama la atención de esta fiesta son las vestimentas de los ocho danzantes y la botarga, así como las espectaculares danzas y bailes. Los danzantes visten pantalón blanco, con bordes adornados de puntillas y bordados; el sayolín, una falda bordada hasta las rodillas, y sobre este y a la cintura un gran pañuelo negro, especie de mantón de manila. Sobre el blanco de la camisa, los pañuelos largos, de colores y anudados al cuello. El resto del cuerpo lo cubren con cintas, adornos de pasamanería y las alpargatas. A la cabeza, el canastillo, cubierto de flores de vivos colores y espejuelos, que no se lo quitan para bailar ante el Santísimo, gracias a una bula papal otorgada en el año 1606.

La Botarga viste traje de chaqueta de colores chillones (amarillo, rojo y verde), una gorra hecha con triángulos de diferentes telas y colores, rematada por una borla, y en sus manos unos palillos.

En Valverde de los Arroyos, a diferencia de otras poblaciones, se conserva un número importante de danzas. Se bailan a la mitad de la procesión, en las eras, a las afueras del pueblo, donde se instala un altar en que se deposita la Custodia. Allí en su honor, los danzantes interpretan, entre otras, la Danza de la Cruz. Al finalizar la procesión y de nuevo en la plaza ejecutan otros bailes rituales: el Verde, el Cordón, los Molinos y la Serrucha, danzas de paloteo y de cintas, que giran en torno al palo que sostiene la botarga, que actúa como guía de danza y sobre el que se trenzan ocho cintas de diferentes colores. Entre una y otra danza se realiza la Almoneda, es decir, la subasta de las roscas.

Las Danzas de la Octava del Corpus son todo un espectáculo aderezado con la música de un acompañante, el pitero, especie de gaitero tamborilero.

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