Así lo ha puesto de manifiesto en rueda de prensa el director de la central, Aquilino Rodríguez, quien ha avanzado además que este año tendrá lugar una parada de recarga especial a partir del 18 de mayo y que se prolongará hasta el 25 de junio.

Se trata de una parada más larga de lo habitual ya que se llevarán a cabo unas inspecciones que se hacen cada 10 años. Se realizarán pruebas de presión del circuito primario, por ejemplo, o inspecciones mecanizadas de la vasija del reactor. El resto de actividades que se realizarán en esta parda son inspecciones más habituales, de una periodicidad de entre dos y cuatro años.

Ha ofrecido más cifras como que las únicas desviaciones que han impedido funcionar al cien por cien han sido por paradas técnicas relacionadas con la revisión de válvulas. En una de ellas, en torno al mes de marzo, hubo un escape de vapor leve, por lo que se tuvo que bajar la producción al 30% hasta que se resolvió el incidente, el último de estas características.

Este año se han generado unos 33 metros cúbicos de bidones, y según el director, habrá nuevos contenedores este año de mayor capacidad. Así, ya hay dos contenedores de este tipo que están funcionando en formato de prueba hasta después de verano.

Sólo ha habido un suceso notificable en 2017, en el mes de abril, “pero la central ha estado en verde en todos sus indicadores durante todo el año”.

En cuanto a empleo, a finales del año pasado eran 340 los trabajadores de la central, cifra que se eleva a 600 contando las empresas auxiliares y hasta 1.000 en el mes de recarga. La formación sigue siendo una de las apuestas y los trabajadores propios han recibido cerca de 80 horas.

El 16 de noviembre ha sido una de las fechas clave en 2017 con un simulacro de desalojo que se desarrolló durante cerca de 7 horas. Además, según ha explicado, al cierre de 2017 ya van contabilizadas 359.000 visitas a la central, siendo visitantes de Guadalajara y los que más se dejan caer por las instalaciones.

El ATC es irrenunciable

Por otro lado el director de la Central Nuclear de Trillo, Aquilino Rodríguez, ha afirmado que, si bien es "indudable" que la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares va con retraso, el proyecto es "irrenunciable de momento".

Durante la presentación del balance de la actividad de la central en 2017, Rodríguez ha señalado que, a pesar de los retrasos en la construcción del ATC, que se prevé ubicar en Villar de Cañas (Cuenca), "no se ha dado ni está previsto en el corto plazo dar carpetazo al ATC".

"El ATC sigue siendo una necesidad", ha afirmado Rodríguez, que ha insistido en que si bien "es indudable que va retrasado", ha añadido en que "es irrenunciable de momento".

Asimismo, ha explicado que el ATC es el paso previo a tener un almacenamiento geológico profundo, de forma que los residuos de las centrales nucleares pasarían del Almacenamiento Temporal Individual (ATI) al ATC y después, al almacenamiento geológico profundo, que en estos momentos no está prevista su construcción.