Mohernando celebra mañana su botarga con bufón

Mohernando celebra mañana su botarga con bufón

Con la llegada del frío es tiempo de botargas en Guadalajara donde cada pueblo tiene su peculiar interpretación de estos personajes enmascarados que se anticipan a la celebracón del carnaval y marcan una de las tradiciones más ancestrales de nuestra provincia. Aunque son muchos los pueblos alcarreños que cuentan con botarga, solo en Mohernando existe la figura del bufón de palacio, que en la fiesta de San Sebastián, celebra este año hoy domingo, 24 de enero, acompaña a la procesión del santo, y junto a la botarga, corren a la chiquillería y colaboran con el reparto de caridades. Mána domingo, 22 de febrero, es el día señalado para la fiesta de San Sebastián con esta botarga y es una de las reconocidas como Fiesta de Interés Provincial.

Cuenta la leyenda que el bufón se incorporó a la botarga en tiempos de Felipe II, cuando su secretario, Francisco de Eraso, que también lo había sido de Carlos V, se hizo con estas tierras, y que la bufonada era un encargo de su su esposa doña Mariana de Peralta, para ridiculizarlo por una cuestión de "cuernos".

Sin embargo no hay documento histórico que sustente este apunte popular, según asegura una de la vecinas de Mohernando que más ha estudiado su historia, Carmen Perucha, que sí tiene una fotografía de Alfonso XIII, que era habitual cazador en la zona, y quien creó el Marquesado de Mohernando, participando en el desfile del bufón y la botarga en Mohernando por San Sebastián.

Aunque no fuera en vida, al menos si como escultura en piedra, Francisco de Eraso ve pasar al bufón y a la botarga cada año, desde la hornacina de honor ubicada en la iglesia, en la que aparece arrodillado junto a  a su esposa, Mariana de Peralta, y protegidos por San Francisco de Asís. Este grupo escultórico funerario es la joya artística del pueblo, que regresó del Museo Diocesano en 2007, cuando por fín se pudo poner la cubierta de la Iglesia, llamada de la Luz Bella, según nos relata Perucha. A sus 85 años, y después de todauna vida como agricultora, sigue indagando y recogiendo testimonios históricos de su pueblo, una tarea que comenzó haya por los años 60 de la mano de Juana Quiles en la Biblioteca de Guadalajara.

Y a esta iglesia acude la botarga y el bufón a la misa mayor de San Sebastián acompañando a todos los vecinos, que ahora apenas si son 200, pero que en el tiempo esplendoroso del Marquesado llegaron a 5.000.

Y como faltan vecinos en el pueblo, desde hace algunos años, son las chicas quienes se ocupan de encarnar tanto el papel de la botarga como el del bufón.

Tras la misa mayor, en la que tanto bufón como botarga ocupan un discreto papel al final de la bancada, se saca al santo en procesión, sobre andas portadas por los hombres del pueblo, y con la comitiva del párroco, autoridades a la cabeza, seguida de los vecinos y acompañados por estos dos personajes carnavalescos.

Después de la procesión, hay un buen rato de correrías de la botarga y el bufón en la plaza del pueblo, alrededor de esa bella picota del siglo XVI, que se alza erguida sobre cuatro escalones, dando testimonio ajado de que hubo otros tiempos con más historia para esta villa. Desde la torre de la iglesia, a ratos la cigüeña, que ya no es que vuelva por San Blás, sino que no se ha ido, crota y parece que pone la música de ambiente que faltaba en la estampa rural.

Luego ya tiene lugar el reparto de las caridades, que no son otra cosa que panes con anises. Como ya no queda ni horno en el pueblo los mandan hacer en Yunquera, pero tal y como se hacían antes.


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