Pastrana celebra su fiesta patronal en honor a Santa Teresa

Pastrana celebra su fiesta patronal en honor a Santa Teresa

Pastrana celebró ayer su fiesta patronal en honor a Santa Teresa, doctora de la Iglesia y considerada además su más grande mística, en el día de su onomástica, el 15 de octubre. No en vano, la santa andariega fundó en la villa ducal dos conventos, dejando tras de sí una estela imborrable, que hoy más que nunca se puede seguir, tanto en la localidad alcarreña como por toda España, en las 'Huellas de Teresa', una ruta turística, religiosa, cultural y patrimonial  que da a conocer la obra y legado de la abulense.

Curiosamente, como se encargaba ayer de recordar Antonio Carbajo, sacerdote concelebrante de la ceremonia religiosa junto al párroco de Pastrana, Emilio Esteban, Santa Teresa murió el 4 de octubre, pero fue enterrada al día siguiente en Alba de Tormes (Salamanca), el 15 de octubre. Esos once días de diferencia no existen, puesto que fue precisamente en el día de su muerte, 1582, hace 434 años, cuando el entonces nuevo calendario gregoriano corrigió el desfase que al cabo de milenio y medio había ido acumulando el de Julio César, conocido como 'juliano'.

Además de la fiesta patronal, se cumplió además en Pastrana doble conmemoración, otra efeméride, puesto que justamente ayer hizo 435 años del bautizo, en la misma Colegiata de Pastrana, de Fray Juan Bautista Maino, maestro de la pintura del barroco español. Sus padres fueron un comerciante de paños milanés y una noble portuguesa que estuvieron al servicio de la duquesa de Pastrana y princesa de Éboli, Ana de Mendoza. En la Colegiata existen dos tablas realizadas por este extraordinario pintor, que tiene varios cuadros expuestos en el Museo del Prado. Algunos ejemplos son los magníficos óleos de 'La Adoración de los Reyes Magos', 'La recuperación de Bahía de Todos los Santos' o 'Pentecostés'.

Las campanas de la Colegiata sonaban profusamente a partir de las once del día de ayer, despejando con su tañido las últimas brumas que cubrían el ancho valle del Tajo a primera hora de la mañana. La misa estuvo acompañada musicalmente por la Coral de 'La Paz', pero en esta ocasión, a la actuación del orfeón pastranero se unió también la de un segundo coro, 'Torrejón Enclave Musical', de manera que mientras Marcelo Duarte, director de la coral local, acompañaba con el órgano de la Colegiata los cánticos, fue Ignacio Guijarro, director del grupo torrejonero, quien llevó la batuta de la unión para la ocasión de las dos formaciones. En su homilía, Carbajo, gran seguidor de vida y obra de Santa Teresa, destacaba que la patrona de Pastrana “nos enseñó a rezar, porque para ella, la oración era lo más importante”. 

Al filo de las doce y media de la mañana, la imagen de Teresa de Cepeda salía, empujada por los fieles pastraneros, en solemne procesión por las calles de la villa ducal, precedida en este caso por las notas de la Banda de Música de Pastrana. La talla, bellamente ornamentada de flores, salió por la Calle Mayor, para llegar a la Plaza de la Hora, circunvalarla, y regresar, por la calle de la Castellana y Plaza de los Cuatro Caños, de nuevo a la Colegiata. A su llegada, la Coral de la Paz terminó la ceremonia religiosa interpretando el himno oficial a Santa Teresa, que se compuso con motivo del IV Centenario de su muerte en 1982, con letra de José Luis Martín Descalzo y música de Cristobal Halffter
El alcalde de Pastrana, Ignacio Ranera, encabezó la representación municipal en la ceremonia, acompañado por el senador Juan Pablo Sánchez Seco, entre otras personalidades.

A partir de la una del mediodía, el coro 'Torrejón Enclave Musical' ofreció un concierto polifónico en honor a Santa Teresa en el Palacio de Covarrubias, de nuevo dirigido por Ignacio Guijarro, y acompañado al órgano por Estanis Sánchez. Su actuación, largamente aplaudida por los pastraneros, incluyó temas variados como 'The Lion Sleeps Toning' de Robert John, 'Alma, corazón y vida' de A. Ezcurra  o 'Rosa Amarella' de Héctor Villalobos.

Por la tarde, y como no podía ser de otra manera en la única localidad guadalajareña que tiene a la abulense como patrona, el Palacio Ducal, escenario real de buena parte de las andanzas de la abulense en la villa, volvía a focalizar la celebración. La Asociación de Damas y Caballeros, acompañada por la Coral La Paz, representó nuevamente su musical 'Ruy El Caballero', que estos mismos protagonistas pusieron en escena brillantemente por primera vez con motivo del XV Festival Ducal que se celebró en julio.

El salón central del Palacio se llenó de público para la ocasión. Su director, Javier Gumiel, explicaba ayer que representar la obra en el interior del Palacio “ha supuesto un gran cambio con respecto a la representación en plena Plaza de la Hora que hicimos en verano”. Además, “hacerlo delante del Palacio –explicaba, tratándolo como un personaje más del musical- donde sucedieron muchas de las cosas que contamos, nos motiva para superarnos”. Los setenta y cinco actores, todos aficionados al teatro pastraneros, habían ensayado de nuevo toda la obra con este nuevo enfoque, esta vez limitado a un solo escenario en cuanto a espacios. El reconocimiento final del púbico, que llenó el auditorio, volvió a demostrar el cariño que la localidad siente por el I Duque de Pastrana y a reconocer el trabajo inmenso de sus paisanos. “Creo que la villa le debía algo a Ruy Gómez de Silva, y a lo largo de este año le hemos hecho el homenaje que no se le había hecho nunca”, terminaba Gumiel, satisfecho después de éxito.

Además, esta pasada semana (9 de octubre) se cumplía el primer aniversario de la apertura del Museo del V Centenario de Santa Teresa de Jesús, que como se encargaba de recordar ayer Ignacio Ranera, alcalde de Pastrana, “junto al Museo de Tapices y a la puesta en valor, con la inmejorable ayuda de los pastraneros, de nuestro acervo cultural, están impulsando el renacimiento turístico de la villa ducal y, consecuentemente, el desarrollo rural de la comarca”. Por eso, a lo largo del fin de semana, los visitantes pueden disfrutar de dos jornadas de puertas abiertas para admirar sus tesoros.

Entre sus muros se exhiben las valiosas obras de arte que atesora allí la orden carmelita: pinturas del artista napolitano Lucas Jordán, esculturas del granadino Pedro de Mena, óleos del pintor barroco Francisco Ricci, pinturas de Alonso de Arco, Regino Páramo, Juan Carreño de Miranda y el doliente Cristo de la Verdad, sin duda la mejor pieza del Museo, cuyo autor es el artista lucense Gregorio Fernández, uno de los grandes maestros de la escultura religiosa en madera policromada, que dotó de una anatomía perfecta a este crucificado.

Estas obras se suman a los recuerdos Carmelitanos, la orden de la Santa, y los Franciscanos, varios retratos de la abulense y una colección de seis grandes óleos históricos que narran la fundación teresiana en Pastrana.

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