Una media en Sacedón para recibir a las estrellas...

Una media en Sacedón para recibir a las estrellas...

INTROITO: Allá..; en el tercio del ruedo de Sacedón, donde el Toreo se reúnió para hablar de Tauromaquia, por una media verónica, con sus Aromas de Jerez y su Tronío de Camas..; y a la misma hora que en el horizonte, se desperezaban las estrellas. ¡Ay, Juan Ortega..!, Juan Ortega...

No creo que sea posible encontrar, en esta piel de toro, lugar al que los políticos de su país de cualquier partido o de cualquier condición, hagan menos caso en sus peticiones justas, que Sacedón. El juego esperpéntico, propio de trileros, que montan a los paisas con su histórico: trasvase por aquí, trasvase por allá y ¡acierta adónde vá!; es de traca.

Así que la gente local y de todos sus alrededores, cuando llegan las fechas de sus fiestas patronales, se tiran sin manguitos ni flotadores al mar de su afición taurina y logran poner, desde ya hace tiempo, lo que se dice una pica en Guadalajara, ganándoles a la capital con ilusión su obligación taurina y moral de anunciar a toreros de la tierra, que ya solo ven paisanaje.., ¡en Sacedón!. Por su festejo taurino anual de finales de agosto.

Y para mayor honra y gloria del coso de Las Cruces le birlan al mismo, hasta el celebrar alternativas de toreros locales como Sánchez Vara y Curro de la Casa apadrinados por toreros de renombre. Y para remarcar lo insólito del asunto, resulta que los empresarios de tales eventos son los mismos, desde hace tiempo, que los de la capital. Vamos como para m... y no echar una gota. Con la curiosidad de que en Guadalajara nadie protesta.

El cartel de este año lo formaron dos toreros de la tierra; uno de nacimiento, Sánchez Vara y otro con ascendencia de Checa, Juan Ortega, junto a una ganadería de apellidos vinculados por tradición, desde años ha, al Señorío de Molina, como es la de Paco Sorando, y cerrando cartel el murciano Filiberto. Cartel de los que reclamamos para la capital y que llenó en 3/4 los tendidos de una edificación de 1910, sobriamente rural, con casi 3.000 espectadores. O sea el doble de los que vieron en Las Cruces a Ventura y Perera...

Y hasta allí todos se trasvasaron, junto a su muy personal torería, aplicando a su hacer el concepto de su interpretación de la Tauromaquia. Y resultó un buen festejo que pocos olvidaran si tienen mínima afición. Porque no se vio nada de lo que se ve todos los días y hubo momentos, en que palparse la ropa era necesario, para saber, que eso se estaba viendo.., en una plaza de tercera categoría.

Para el aficionado, falló el ganado. Por cuanto su condición fue de escasa casta, menos duración, poca fuerza, franciscano comportamiento en cuatro toros; y dos, segundo y sexto con cercano parentesco a la moruchez. Paco Sorando, tiene mucho trabajo con la ensalada de sangre Domecq que corre por las venas de sus toros; con el añadido de una presentación que dejó a la corrida en cinco toros. Nadie iba a valorar lo que se hiciera al primero, el único brocho del encierro y, además, cerrado, que descabaló los lotes sin misericordia. Nunca debió salir al ruedo.

Y vimos cosas nunca vistas en los de luces. Como a Sánchez Vara que terminó su tarea sin despeinarse y transmitiendo al tendido su gozo por hacer el toreo que nunca puede hacer por esos sus campos de batalla; que no ruedos. Le vimos torear a la verónica con reposo y mando, parear con suficiencia acompasando los tiempos, lucirse con la muleta en derechazos y redondos alternando con naturales de muy buen trazo.

Nos dijo que sabe torear y nos recordó, también, que en la suerte de matar, el primer envite no es el suyo..; a veces su alegría por lo que le estaba pasando, le llevó a intentar un agarrao con el toro aprovechando los sones del pasodoble; y si hubiera querido, en su primero, habrían terminado los dos en La Mariblanca tomándose un martini con un bizcocho borracho. Se llevó el lote...; otra cosa insólita.

Lo mismo decir de un Filiberto, en el tercero, donde apuntó buen gusto en un nítido recibir a la verónica y que después lo refrendó con un estético comienzo por alto en la muleta, complementado con derechazos de buen trazo y naturales con mando y remate. Hubieran lucido más si en el cite se decantase por hacerlo más cruzado. El toro devino a poco y sobraron enganches por alargar faena. Mató de buena estocada y la gente pidió el doblete. Pero, ¡hete aquí..!; resultó que vimos que en el palco había un presidente que presidía y solo otorgó una, para que aprendan en Guadalajara. En el último, ya lo dijimos. Con devolverlo a los infiernos se justificó.

Y.., Juan Ortega. Juan Ortega, que se encontró de primeras a un morucho de cuidado con el que estuvo..; y a veces el toro lo medio aperreó. Pero en su segundo, noble pero sin fondo, Juan Ortega mostró lo que hoy no se ve, ni de lejos, en los ruedos; que no es sino TAUROMAQUIA en todo su esplendor. Por lo que es un peligro para el escalafón e intentarán arrinconarlo sin compasión. Así de claro se lo digo. Ya empezaron en Madrid, después de su triunfo del 15 de agosto y continua en Guadalajara a pesar de tener sangre del Señorío. Yo no me siento capaz de contarles la labor del quinto en toda su lidia, así que les pido disculpas. Imagínenselo. Si pueden, claro..; pero recordando a Machado les diré: Y… Juan Ortega.

Ficha del Festejo: Plaza de toros de Sacedón 31/08/2018. Tres cuartos de entrada. Toros de Francisco Sorando, de diferente presentacion, escasa casta y poco fondo. Sánchez Vara: pinchazo, estocada trasera y 4 descabellos; ovación.

2 pinchazos, estocada y aviso.

Juan Ortega: pinchazo, estocada casi entera; palmas. Estocada y descabello; 2 orejas. Filiberto: pinchazo y buena estocada; oreja. Pinchazo y estocada atravesada que asoma.

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