V Centenario del nacimiento de Ruy Gómez de Silva,  el I Duque de Pastrana

V Centenario del nacimiento de Ruy Gómez de Silva, el I Duque de Pastrana

Ruy Gómez de Silva nació en Portugal en 1516, llegando a Castilla junto al séquito de la esposa del Emperador Carlos I, Doña Isabel de Portugal. Fue persona de confianza y Secretario de Estado del rey Felipe II, el cual le concedió numerosos cargos y títulos, entre ellos el de Príncipe de Éboli (Nápoles). Adquirió la Villa de Pastrana en 1569 a los herederos de Doña Ana de la Cerda, otorgándole el Rey el título de primer Duque de Pastrana en 1572.

Fue el gran impulsor Pastrana, llamando a Santa Teresa de Jesús para que fundase en Pastrana los conventos de monjas y frailes carmelitas y construyendo nuevas calles y barrios, como el del Albaicín, donde se asentaron mas de 200 familias moriscas que llegaron de las Alpujarras de Granada.

Murió en Madrid en 1573 y sus restos se encuentran depositados en la cripta de la Colegiata de Pastrana. Al subir al trono, Felipe II (1556) hizo de Ruy Gómez su secretario de máxima confianza; lo nombró  'sumiller de corps', lo que le permitía una presencia continua al lado del monarca, consejero de Estado y de Guerra, con la consiguiente influencia sobre las decisiones de política internacional, Intendente de Hacienda, primer Mayordomo del Príncipe Carlos y Grande de España.

Ruy Gómez iniciaba su ascensión dinástica con el afianzamiento de su linaje en las más altas cotas de la aristocracia castellana al sellar, de forma definitiva, con su matrimonio en 1557, la alianza establecida con el clan nobiliario de los Mendoza.


La Plaza de la Hora 

La gran intervención urbana de Pastrana patrocinada por Ruy Gómez se completa con la alteración de la plaza señorial diseñada por Covarrubias y su transformación en una plaza comercial soportalada.

Cuando Ruy Gómez se convierte en Señor de Pastrana se encuentra con un importante espacio regular, ya urbanizado en ese momento, frente a la fachada del palacio ducal: en el pleito que enfrenta a la condesa con el Concejo, este espacio se definía como “…que dava una palça muy grande e muy nesçesaria para dicha Villa…”; esta área, que había nacido como complemento escenográfico al edificio renacentista, se adaptaba perfectamente a los requisitos que exigía la configuración de una gran Plaza Mayor del estilo de la recién configurada en Valladolid, es decir, regular, cerrada en sus cuatro lados y soportalada, destinada a plaza de mercado, con pequeñas tiendas en los soportales, lugar de espectáculos públicos y de recibimientos ducales.

Por otra parte, la familia ducal necesitaba un amplio espacio donde desarrollar fiestas y espectáculos, al tiempo que, desde el punto de vista urbanístico, se imponía la necesidad de que el palacio ducal quedara integrado en el conjunto urbano, formando parte de la villa medieval, para lo que se hacía inevitable trasladar el centro neurálgico de la actividad de la misma. 

Las obras de construcción de soportales y pequeñas tiendas se iniciaron el mismo año en que Ruy Gómez compró Pastrana y se convirtió en su señor, 1569.

El Barrio del Albaicín

En 1568 se produce la sublevación de los moriscos granadinos, la concentración de la revuelta en Las Alpujarras y, tras ser sofocada, la dispersión de esta población por toda Castilla. Aprovechando esta circunstancia, en 1570 Ruy Gómez consiguió que se le cediera un lote de doscientas familias de moriscos. En el reparto de esta minoría étnica por toda Castilla, Pastrana fue el lugar al que más familias llegaron; esta nueva población sería fundamental para cubrir las necesidades derivadas del impulso industrial proyectado por el duque. Partiendo de la ya existente industria de la seda, atrajo a la villa a maestros flamencos y milaneses que potenciaron y desarrollaron esta manufactura aprovechando  el conocimiento y la laboriosidad de estos moriscos, que fueron utilizados como mano de obra barata y cualificada.

Pero no sólo propició el Duque el establecimiento de la industria, sino la comercialización de sus productos. En 1573 consiguió el privilegio de celebración de una feria anual, que tendrá lugar los doce primeros días del mes de mayo, y estableció una rica comunicación comercial con sus estados portugueses, centrada sobre todo en la ciudad de Viseu; esta relación permitió que, en el siglo XVII, cuando los moriscos fueron expulsados, la industria de la seda no decayera ya que el lugar de éstos fue ocupado por portugueses. 

Toda esta actividad supuso un importante crecimiento demográfico; se pasó de unos 475 vecinos (1.700 habitantes) en 1541, a 1.200 vecinos (unos cinco mil habitantes) en 1575.
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