A bordo del XXIII Maratón de los Cuentos

A bordo del XXIII Maratón de los Cuentos

Érase una vez un sábado lleno de cuentos, de historias, de charlas, de aplausos… La gente invadía las calles, sonreía a cada paso, miraba una Guadalajara vestida con otros colores, con otro ambiente, con otra actitud. La diversión sonaba en cada rincón y los ojos de las personas iluminaban un gigantesco gracias por esta inmersión en el XXIII Maratón de los Cuentos.

¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación de no conocer a la persona con la que está o la ciudad en la que vive? Nunca se llega a saber todo de nada ni de nadie. Eso fue la esencia de la magnífica Ruta de las leyendas del Agua. Manuel, el encargado de guiar a las personas por este especial viaje acuático, comenzó su andadura en los Jardines de la Fuente de la Niña.

Alrededor de cincuenta personas de todas las edades y mayoritariamente arriacenses, se sentaron en el césped formando un círculo alrededor de Manuel para escuchar esa primera parada, esa primera narración. Río, agua, fuente… Manuel homenajeaba la temática del Maratón. Pasando por el significado del nombre de la ciudad, que en árabe sonaba como “río de piedra” en nuestro idioma, contó la leyenda que da nombre a la Fuente de la Niña.

Esa pobre Niña se ahogó. Su madre, los días de luna llena vuelve a la Fuente para recordar a su hija. Hay quien dice que en alguna ocasión la Niña aparece cerca del lugar en que sucedió esta tragedia. Después de esta triste historia que da nombre a uno de los espacios verdes más bonitos de Guadalajara, Manuel dirigió al grupo hacia el Paseo de San Roque, lugar en que se hizo otra parada. Frescor, césped, árboles, estanques, aspersores, flores… El guía aprovechó esta intervención para asegurar que Guadalajara posee muchos espacios verdes con datos reales.

Arrabal del Agua abajo, Manuel detuvo al conjunto de espectadores enfrente de la rotonda de Bejanque. Sí, aquella a la que todos llamamos jaula. Sin embargo, el maestro de las leyendas se encargó de explicar que la forma de esa celda tenía un sentido: componía la representación de la antigua puerta de Bejanque. Así como también, describió a través de un esquema en papel cómo se suministraba el agua en época árabe.

Infinidad de datos y leyendas, de las que Manuel hizo gala - seguido por su particular banco de peces arriacenses -, en otros lugares de Guadalajara como el Torreón del Alamín, el Palacio de la Cotilla, la Calle de la Sinagoga hasta llegar al epicentro del Maratón, el Palacio del Infantado.

XVIII Festival Internacional de Narración Oral con rap y marionetas

La Calle Mayor se engalanó de una amplia gama de colores y de gentes que visitan la ciudad tan sólo para deleitarse de este fin de semana lleno de palabras, silencios, ritmos y tonos. El Palacio del Infantado quedaba amurallado por niños y no tan niños disfrutando de Huaja Malabares. Los jardines del Palacio estaban abarrotados de paseantes. Libreros y artesanos exponían sus obras en los puestos ante las atentas miradas de miles de personas.

Sin embargo, cientos de ellas acudieron al Palacio de Mendoza (Liceo Caracense), en el que tuvo lugar el XVIII Festival Internacional de Narración Oral. Sonaban relatos de tradicionales provenientes de Ignasi Potrony o historias del patrimonio oral africano con Adama Adepoju.

Michèle Nguyen, proveniente de Argelia, de padre vietnamita y madre belga, hizo que el público pasara a diferentes estados de ánimo con su interpretación, su voz, su pausa, su timbre y sus silencios. Nguyen se movía por el escenario como pez en el agua con gran elegancia.

Vy (palabra que significa “microbio”), como la llamaba su padre, sumergió a los espectadores en su vida, frágil, como ella. Al subir al escenario, Vy sólo tenía delante un atril del que no quitaba la mirada. Parecía estar leyendo el contenido del mismo, pero progresivamente, dejó a la vista la sorpresa de la narración. El atril se convirtió en escenario para la protagonista del cuento, el doble de Vy en marioneta dirigida al antojo de su yo humano.

Mientras Vy en carne y hueso narraba los hechos que habían marcado su vida, Vy marioneta interpretaba los mismos. Los secretos más íntimos quedaron desvelados y llegó al corazón de todos y cada uno de los asistentes a la narración. La excesiva rectitud de su abuela, su primer amor Ismael, el deseo de querer dejar su casa para comenzar una nueva vida… La expresividad quedó personificada en Vy y el público agradeció esa mezcla de sentimientos emergidos con una ovación de más de un minuto de duración y con la mayor parte del patio en pie.

Para terminar este XVIII Festival de la narración oral, qué mejor que Domingo Antonio Edjang, el Chojin, proveniente de Torrejón Ardoz. Con su intervención, acercó el mundo del rap y del hip hop sin muchos tecnicismos, con naturalidad, simulando quizá una conversación muy distendida. Narró retazos de su vida de la mejor manera que sabe, incluyendo algunos fragmentos rapeados.

El Chojin tuvo claro su objetivo desde el minuto uno en que puso el pie en el escenario: “lo que intento es hacer que la gente piense que todo este mundo del rap es interesante”, afirmó ante el público. Famoso por poseer el récord Guinnes de rapear más sílabas en un minuto (921) y por comenzar a componer sus propias letras a los 13 años, el Chojin no dejó indiferente a nadie, quien deleitó con sus rimas y versos de una manera a la que el Cuentacuentos no estaba acostumbrado.

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