Fito: “Cuando alguien compra a un artesano de Castilla-La Mancha, no se lleva un objeto, compra una emoción”. Fito: “Cuando alguien compra a un artesano de Castilla-La Mancha, no se lleva un objeto, compra una emoción”.

Adolfo Pérez, artesano de Taller Tres Artesanía en Roblecasa y Campillo de Ranas

Escuchar a Adolfo Pérez, Fito para los amigos, es alejarte del mundanal ruido. Y lo haces hasta la arquitectura negra de Guadalajara. Es enamorarte de una manera de vivir la vida. En este caso, vivir la artesanía de Castilla-La Mancha. 

Fito lleva más de 40 años viviendo “de esto”.  Su arte nace de la pintura y el instrumento a través del que lo comunica junto a Merche y Nacho, es la madera.  Adornos, horquillas, gomas del pelo, marcapáginas, juguetes, inventos, imanes, cometas, castillos de madera, puzles, broches, pendientes… su tienda es un bazar de ensueño donde poder perderse.

A los 22 años abandonó el último año de carrera para dedicarse a la artesanía “aunque somos de Madrid, nos gustaba más el campo y terminamos en Roblecasa”, en uno de los emblemáticos pueblecitos de la arquitectura negra de Guadalajara. En Roblecasa se encuentra el taller, y en Campillo de Ranas la tienda de artesanía. “Siempre me han gustado las manualidades, dibujaba bien y empecé a hacer cosas y a venderlas en el Rastro de Madrid y así empezó todo”. 

“La artesanía me lo ha dado todo. Desde los 22 años estoy viviendo de esto, junto a Merche y Nacho. Hemos criado a dos hijos. En lo económico  hemos podido vivir. Y en lo intangible ... es maravilloso poder trabajar desde casa, un trabajo creativo. La artesanía más que un trabajo es un medio de vida”. 

Fito nos cuenta que cuando alguien se lleva un trabajo de un artesano, no se está llevando un objeto. Está comprando algo que se ha hecho con cariño, con amor, con dedicación y que te importa mucho quién lo va a comprar. Compra una emoción”.

Fito opina que “la gente que nos compra sí nos valora ¿Que debería haber más gente que apreciara la artesanía? Pues nos iría mejor.  Pero  todo es complicado, porque cada vez la competencia es mayor, todo se vende online… pero nuestro cliente se lleva  algo extraordinariamente original. No lo va a encontrar en ningún otro lado. Sabes que te llevas un producto que lleva detrás algo emocional, y eso no se vende en internet”. 

Nuestra inspiración: la vida, la naturaleza…

La inspiración de Taller Tres Artesanía es la vida. Hay cosas que hemos hecho para nosotros mismos, para nuestros hijos y ves que es útil, que está bien y lo fabricas para la tienda. Me inspiro en la vida, en nuestro entorno, en la naturaleza, en los pajaritos… 

Como anécdota, Fito recuerda aquel día en el que enseño la tienda a un invidente. Para mí fue muy importante guiar, enseñar, ir tocando con esa persona todas las piezas, una a una, explicárselo… sentir de manera especial cómo él sintió la artesanía a través de otros sentidos.

Yo animaría totalmente a la gente joven a ser artesano. Es un trabajo en el que no te vas a hacer millonario pero vas a tener un trabajo creativo, vas a manejar tu propia vida  y ¡claro que animo a que la gente sea feliz trabajando! 

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