Atapuerca vista a través de los ojos de los niños

Alumnos del CEIP Las Castillas de Torrejón del Rey y una alumna del CEIP Miguel de la Cuesta de Lupiana visitaron los yacimientos de Atapuerca

El grupo de escolares escuchando las explicaciones atentos.Durante el certamen Guadalajara Emociona, se llevó a cabo un concurso entre los escolares de la provincia. Debían realizar un trabajo sobre Atapuerca. Estaba relacionado con la visita de uno de los directores de las excavaciones, Juan Luis Arsuaga, a los antiguos cursos de otoño de la Universidad de Alcalá. Ganaron un grupo de 5º de Primaria del CEIP Las Castillas de Torrejón de Rey y la única alumna de 6º del CEIP Miguel de la Cuesta de Lupiana. Ahora, han recibido su premio: visitar los yacimientos de Atapuerca.


Les recibía Ignacio Martínez Mendizábal, el otro director de Atapuerca, acompañado por dos de las científicas que trabajan con él. Ana Gracia Tello, bióloga, y Ana Isabel Ortega, arqueóloga y espeleóloga. Les felicitaban por el buen trabajo hecho y les daban las primeras explicaciones. “Veis ese pasillo, lo hicieron para que pudiera pasar el tren y, gracias a eso, se descubrieron las cuevas en las que se han encontrado los restos de homínidos más antiguos de Europa” decía Nacho.

Esperanza y María José, tutoras de 5º A y 5ºB del CEIP Las Castillas, y Miguel Hornos, el director del colegio, acompañaban a sus más de 30 alumnos. Mientras que a Nerea, del CEIP Miguel de la Cuesta de Lupiana, viajó acompañada por la directora del centro, Eva, y Antonio, su tutor.

Los menores, antes de entrar, avanzaban lo que se podría ver. Lo habían aprendido haciendo el trabajo merecedor de premio. Explicaba Joaquín, del CEIP Las Castillas, que hicieron el trabajo de los yacimientos de Atapuerca entre todos y aprendieron que “había cuevas y restos de animales de la antigüedad”. Manifestaba su interés por ser arqueólogo y que quería hacer más trabajos sobre Atapuerca. Naiara avanzaba que dentro se podía ver “cómo han evolucionado los cráneos antiguos y que no son iguales a los de ahora”.

Nerea hizo sola su trabajo, buscó la información por internet. Pero como era la única alumna, a pintar las letras y los dibujos le ayudaron sus compañeros de otros cursos, que tienen entre 6 y 9 años. Precisamente, por ser de otros cursos, aunque comparten aula en el colegio, no pudieron acompañarla en el viaje.

El proceso de fosilización

Estas eran las expectativas antes de entrar a los yacimientos, una vez dentro, los pequeños no paraban de preguntar al guía, un lujo contar con Nacho Martínez de guía, sobre casi todo. Miraban con interés cada detalle, como cuando Ana G les explicó que los insectos y otros animales pequeños estaban enterrando a un pájaro que acababa de morir y que, dentro de miles de años, sería un esqueleto que otras personas estudiarían. “Estáis viendo el proceso de fosilización” decía Ana G. Los alumnos se precipitaron a fotografiar semejante acontecimiento.

En la primera cueva, Ana I les explicó el trabajo de una espeleóloga, como se introduce en las cuevas, qué es lo que se encuentra. Los pequeños preguntan sin parar: ¿Qué se siente al encontrar algún hueso?. Nacho y Ana G les contestan que es una “emoción muy grande, como cuando tu equipo mete un gol al máximo oponente” decían ambos.

Ana I es una de las mejores espeleólogas de España y ha estudiado todas las cuevas de Atapuerca. Nacho les explicaba que además de huesos de animales y homínidos, han encontrado algún resto de oro. “¿Y te lo has quedado?” inquirían los pequeños. “No, hay que llevarlos a los museos” respondía la espeleóloga.

Raúl muestra dos huesos de animales a los alumnos.Sima del elefante

La Sima del Elefante es la más antigua de todo el excavamiento, tiene 1,3 millones de años. La diferencia entre la parte más alta y la más baja es de más de un millón de años. Nacho explicaba a los pequeños cómo evolucionaron los monos hacia homínidos y cómo se trasladaron de África a Asia y Europa.

Enseñaba a los pequeños el cráneo 5 (una réplica) que comparó con un cráneo de homo Sapiens Sapiens para que viesen la diferencia entre uno y otro. Les señalaba las diferencias y los niños, encantados, no paraban de sacar fotos a todo.

Raúl, otro de los arqueólogos de Atapuerca, les mostraba dónde encuentran los restos más pequeñitos, como las mandíbulas de los ratoncitos. “Las aves rapaces se alimentan de rapaces y cuando no pueden digerir las cosas, lo sacan fuera en una especie de bola como ésta (y les enseñaba una bola de color marrón oscuro)” explicaba Raúl. Les dejó abrir la bola regurgitada para que descubriesen por sí mismos lo que encuentra un arqueólogo. Y vieron trocitos de huesos de ratón, uñas…

Querían saber cómo se estudia la antigüedad de los huesos y las piedras que toman como muestra y Nacho se lo explicó cogiendo a un grupo de escolares y poniéndoles en un aparte. Representaban isótopos. Cada 1.000 años, la materia pierde la mitad de sus isótopos, el grupito fue descendiendo su número, hasta que los alumnos contaron la cantidad de años que tienen los yacimientos.

Los alumnos descubrieron que en Atapuerca se ha encontrado al animal más peligroso de todos los de la antigüedad: la musaraña gigante, un caso de mamífero que poseía dientes con los que inyectaba veneno, algo rarísimo. Los niños estaban fascinados por las explicaciones de Nacho.

La Gran Dolina

El director de Atapuerca también les explicó cómo eran los primeros restos humanos que se encontraron en la Gran Dolina, en 1994, eran dos niños de unos 4 años, otros dos de unos 10 años y otros algo más adultos, de unos 20 años. Eran de la especie Homo Antecessor. Se descubrió que otros homínidos se los habían comido. Es la primera prueba de canibalismo que se ha encontrado en el mundo.

Después, entraron en una cueva, donde a través de un audiovisual les explicaban cómo se ha investigado y qué se está haciendo ahora en Atapuerca. Hay reproducciones de homínidos que a los críos les encantaron.

También, estaban sorprendidos con todas las explicaciones los adultos que acompañaban la ‘expedición’. Las diputadas-delegadas de Cultura y Bienestar Social, María Jesús Lázaro y Ana Isabel Fabián, respectivamente; representantes del Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de Guadalajara y periodistas de distintos medios de la provincia.

Tras dejar Ibeas de Juarros, donde se encuentra esta parte de los yacimientos, se trasladaron a Atapuerca. Allí, visitaron el centro de interpretación, que está muy bien montado. Tienen representaciones de distintos alojamientos usados por los humanos a lo largo del Paleolítico y del Neolítico. Todos los han hecho los propios trabajadores del centro, salvo la casa del Neolítico, la más grande.

Los niños descubrieron, con asombro, que ya en las cuevas se pintaba usando la técnica del graffiti, aprendieron a sacar lascas de las piedras, incluso a hacer fuego. Una experiencia impresionante, porque vieron que además de con piedras, se puede hacer fuego con dos palos o con un arco. También, usaron una bramadera con la que se comunicaban a grandes distancias.

Sin duda un buen premio el que recibieron estos aplicados alumnos de Primaria.

 

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