Imagen histórica de ese primer "Corte Inglés", fundado por Julián Gordo Centenera, recogida del libro "Cuadernos del Museo del Comercio de Salamanca". Imagen histórica de ese primer "Corte Inglés", fundado por Julián Gordo Centenera, recogida del libro "Cuadernos del Museo del Comercio de Salamanca".

El Corté Inglés tuvo su origen con un sastre alcarreño

Aunque algunos no lo sepan, el origen de El Corte Inglés, tiene su partida de nacimiento en la tarea emprendedora de un sastre de Atanzón, que primero emigró a Salamanca y luego a Madrid, fue Fernando Centenera Pero Martín.

La historia la cuenta perfectamente el periodista José María Hernández Pérez, en el libro Cuadernos de museo del Comercio de Salamanca,  y aquí la extractamos:

"Fue a finales del siglo XIX cuando este sastre alcarreño llega a Salamanca, procedente de Atanzón y abre, en el número 24 de los soportales de la Plaza del Corrillo de Salamanca, un comercio dedicado a confecciones de lujo para caballero y niños y sastrería a medida, tienda que denomina retadoramente «La Incompetible».

Afianzada su tienda en Salamanca, Fernando Centenera quiere volar más alto y no vacila en dar el salto a la capital de España en 1890, abriendo otra pequeña tienda de sastrería en la calle de Preciados, que ocupaba 146 m2 y que considera desde el primer momento como una sucursal de la sastrería salmantina, denominándola «El Corte Inglés».

Inicia su actividad comercial como tienda de sastrería de ropa de niños, donde se cortaba la tela para hacer la confección y dándole el hoy acreditado nombre por la excelente fama que tenía el buen corte y la factura de los trajes ingleses.

A la tienda madrileña de Fernando Centenera llega con once años, su sobrino Julián Gordo Centenera, nacido el año 1878 en Brihuega, hijo del secretario judicial del vecino pueblo de Cifuentes, Cipriano Gordo Pérez y de una de las hermanas de Fernando Centenera. Fernando Centenera utilizó como reclamo publicitario que además de ser gran sastrería para caballeros y niños, la mejor y preferida por el público de buen gusto, era la única tienda de la capital que daba a tres calles, pues, efectivamente, tenía acceso por Rompelanzas, 2, Preciados, 28 y Carmen, 37.

Al fallecer Fernando Centenera en su comercio de Salamanca, el 14 de agosto de 1904, quedando su viuda Amalia García Brihuega como única testamentaria, por no haber tenido hijos, hereda el negocio madrileño su sobrino Julián Gordo Centenera. El negocio interesó a Pepín Fernández, propietario de los almacenes "El encanto de Cuba", que serían luego "Galerias preciados" y que  contratará a su sobrino, el recién llegado de Cuba Ramón Areces.

La venta de este primigenio local de "El Corte Inglés", por parte del alcarreño Julián Gordo Centenera, se registró el 25 de enero de 1936. La escritura pública en el Registro de la Propiedad Industrial se encuentra en el tomo 873 del archivo 227 de la sección 1ª, folio 96, finca 2.978. En el documento adjunto al cheque de pago de la transacción se dice: Don José Fernández, gerente y apoderado de Sederías Carretas, paga a Julián Gordo Centenera 250.000 pesetas, mediante un cheque contra el Banco Hispano Americano como pago a cuenta del traspaso y existencias del establecimiento de su propiedad «El Corte Inglés» (Preciados, 28) corriendo desde hoy los ingresos y gastos de dicho establecimiento a cuenta del señor Rodríguez.

Una vez traspasada la sastrería a César Rodríguez, la pone a disposición de Ramón Areces quien desde ese momento se pone al frente de la pequeña tienda de «El Corte Inglés», en la que continuarán los siete empleados de Julián Gordo Centenera (5 dependientes y dos botones, aparte de los sastres y pantaloneras que trabajaban por obra contratada) y les promete solemnemente que va a convertir la sastrería en la más importante de la capital, y así fue.

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