Cine y Arte QR han sido la combinación ganadora del Fescigu en su jornada del viernes. Cine y Arte QR han sido la combinación ganadora del Fescigu en su jornada del viernes. Fotos y galería (abajo): Óscar de Marcos

En hojas, en ordenador, en el cuerpo... Fescigu expande el arte en QR

Los códigos QR ya van formando parte de nuestras vidas, sobre todo, se están usando con fines publicitarios. Pero, ¿son artísticos? Hoy, el Festival de Cine Solidario de Guadalajara, Fescigu, se ha propuesto demostrar que sí. Y lo ha conseguido. Los asistentes han podido comprobar en directo cómo se crea algo artístico a partir de estos códigos de barras bidimensionales. Hay quien se ha tatuado un QR, se lo han pintado en el cuerpo o lo ha tallado en una hoja de árbol.

El hall del Teatro Buero Vallejo ha sido un hervidero de arte esta tarde. Nada más entrar, ya podían ver a los distintos artistas trabajar. Luis Moreno, director del Fescigu, estaba contento de que la gente haya rodeado a los artistas y, sobre todo, estimó positivamente que la gente haya podido ver cómo se crea arte QR. "Se ha podido ver que desde disciplinas distintas se puede hacer arte QR y eso es importante" comentaba.

Distintas disciplinas artísticas han creado arte a través de un código generado informáticamente.

Un tatuaje informático

Chechu Díaz, tatuador desde hace 14 años, estaba tatuando por primera vez código QR. "Me lo ofrecieron, me moló la idea y aquí estoy” decía sonriendo. Opinaba que no es un trabajo fácil porque “hay que tener mucha más precisión, para que se pueda leer. Hacer el dibujo es muy entretenido, porque hay que se exacto" valoraba.

El diseño lo eligió la modelo, Ainoa, es una rana con el código integrado en la cabeza. "A partir de ahora, lo incluiré el tatuaje de QR como algo que se puede hacer cualquiera, es una buena idea, está chulo" declaraba. En este caso, lo estaba haciendo en el muslo, la modelo pensaba que se verá bien y que muchas personas podrán capturarlo.

La verdad es que quedaba muy integrado, muy bien. Ainoa explicaba por qué ha elegido este diseño. “Me gustan las ranas y creo que queda integrado”. En cuanto a la dirección a la que apunta el código, explicaba que es una página lésbica y decía entre risas que espera que el tatuaje dure mucho.

Maquillaje “digitalizado”

Ángela García hacía body painting e integraba el código QR. "Es la primera vez que lo hago y es una aventura” admitía. Declaraba que, cuando se lo propusieron aceptó porque “quería experimentar con el QR porque no lo conozco mucho y, también, para poder ayudar a una protectora de animales, que se preocupa del maltrato animal, maltrato... Para que la gente se conciencie sobre este tema” manifestaba.

Reconocía que es muy difícil hacer con maquillaje el código para que el escáner lo pueda leer. Al final, quedó una explosión de código con huellas de animales. Lo hacía sobre el cuerpo de Azucena que es amiga de la maquilladora, "me gusta mucho su trabajo, me propuso esto y me pareció muy interesante porque es algo novedoso, la ayudo y, además, apoyo a una protectora de animales. Hay que sensibilizar" comentaba.

Arte plástico y futurista

Gema Cormano, artista plástica, estaba pintando un ojo con el código QR en el iris. "Aplicaré varios colores para que no sea tan evidente el blanco y negro del código, sin irme demasiado para que se pueda leer" explicaba.

Al lado, tenía ya una muestra terminada para que los visitantes pudieran ver el efecto final. Quizá en un futuro la gente lleve lentillas con código QR, de momento, Gema lo ha imaginado y no quedaba mal. El que lo capturase con la APP de su móvil podría leer la frase de Ghandi: “Ojo por ojo y el mundo acabará ciego”. “Creo que es muy propia para el cuadro” concluía Gema.

Comunicados, pero incomunicados

Patricia Dubreunil, ilustradora y dibujante, guiaba su imaginación “partiendo de la temática del festival, internet, he buscado hacer que todos los personajes estén comunicados y a la vez incomunicados” explicaba.

Así, “todos están con el móvil, la tablet, el ordenador... en una ciudad donde todo el mundo está comunicado, pero incomunicado a la vez” declaraba. Utilizaba muchos colores, animando el código QR, y explicaba que tenía que probar cómo lo lee el escáner aunque destacaba que lo importante es que haya contraste entre el fondo y la forma.

El código apunta a DiDeSur porque le gusta la labor que hacen y quería que fuese algo especial y “una causa en la que me siento identificada” concluía.

Vida digitalizada

Lo que hace Lorenzo Durán, tallado de hojas, ya es curioso de por sí, si además le añades que el diseño es un código QR, tienes algo realmente innovador y único. Estaba haciendo una verdadera obra artística de chinos, en el sentido de que hay que ser muy preciso y exquisito en el detalle.

"El tallado de hoja es una modalidad de arte con el problema de que, al hacer el código QR, la hoja pierde la estabilidad dimensional, cuando la estás cortando empiezan a expandirse y contraerse los tejidos y al leer el código puede haber problemas” exponía.

Por eso, ha aplicado una técnica diferente para ver si funciona. “Y no lo sabré hasta que acabe" comentaba con una sonrisa. Aceptó participar en la experiencia del Fescigu porque “creía que es un reto muy bonito, hay mucha gente, trabajo en Guadalajara por primera vez y me abre la perspectiva, estoy muy a gusto haciendo este tipo de cosas" aseguraba.

El código apunta a Fundación por la Paz, de Zaragoza, es "interesante, trabajan por la paz y con personas desfavorecidas, tratan temas de solidaridad y quería ayudarles".

Otro diseño digital

Eva Pérez, diseñadora gráfica, estaba haciendo un mandala. “Además, he traído una interpretación de Frida, un diseño ya terminado, para que la gente pueda escanearlo y ver a dónde indica" comentaba.

Reconocía que lo tiene más fácil que el tatuaje o el tallado de hojas, porque “en el ordenador tienes la ventaja de que si te equivocas, puedes corregir, pero no sé cómo quedará integrado” señalaba.

En cuanto a si se puede integrar el QR en el diseño, Eva comentaba que algunos clientes ya le han pedido integrar el código QR en el diseño, pero no formando parte, sino separado. Pero consideraba que sí que puede hacerse y que quede bien.

De hecho, señalaba que "Luis Moreno quiere que este proyecto continúe y espero que lo consiga, porque me parece interesante desarrollarlo". El QR del mandala apunta a la página de la UNESCO, y quería hacer otro que apuntara a la página de El Rincón Lento. Los dos diseños de Frida apuntan a dos palabras: pasión e igualdad.

Además de arte, mucho cine en pequeño formato y gran calidad

Además de las actividades paralelas, que incluyeron al jurado del concurso del Laboratorio QR Art eligiendo a los ganadores que se darán a conocer mañana, también mucho mucho cine en pequeño formato. Los primeros en proyectarse, los de la sección oficial.

Antes de comenzar la proyección, actuaba el grupo Dangerous formado por chavales de entre 12 y 14 años que son uno de los grupos de hip hop más jóvenes e interesantes. Pertenecen a la escuela Carpe Diem y lograron muchos aplausos del público que medio llenaba el patio de butacas del Teatro Buero Vallejo (acudían unas 500 personas).

El invitado del viernes era José Rosete, hermano y colaborador del director de “Voz en off” uno de los cortos que compiten en la sección oficial y que se ha proyectado esta noche. Recordaba Rosete que ya estuvo hace tres años participando en el Fescigu con un requetecorto y que este año vienen a probar con un corto más largo.

Luis Moreno, contento con la calidad

En cuanto a los cortos que se están viendo, el director del Festival, Luis Moreno, comentaba que está recibiendo críticas positivas de muchas personas a las que les están gustando los cortos. "Ha subido mucho la calidad, porque hemos recibido muchos cortos de Europa y hemos recibido obras de distintos países en los que cambia la forma de contar las cosas, los tempos, la estética... el público lo nota y lo está agradeciendo" exponía.

Cuestionado si en el Fescigu dan buena suerte, Moreno sonreía y decía que "es curioso, pero somos como un festival fetiche, porque Álvaro Longoria ganó aquí el año pasado y, luego, ganó el Goya. Estoy contento de repartir suerte, aunque creo que lo importante es que se hace una buena selección previa y eso se nota" declaraba.

Reconocía que son un festival modesto, pero que muchos de los asistentes les agradecen el buen trato. Y es que las 7 personas, más fijas, y unas 20-30 voluntarios que colaboran con el festival, hacen posible que el Fescigu sea posible "sin ellos, sería imposible" concluía Moreno.
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