Dos de las concejalas de Alovera con las voluntarias de Cáritas que abren la tienda el sábado. Los jueves, se ocupan de atenderlo voluntarios de la Cofradía de la Virgen de la Soledad. Dos de las concejalas de Alovera con las voluntarias de Cáritas que abren la tienda el sábado. Los jueves, se ocupan de atenderlo voluntarios de la Cofradía de la Virgen de la Soledad.

Convertir ropa en comida

El Ayuntamiento aloverano ha cedido un local a Cáritas y la cofradía Nuestra Señora de la Soledad de Alovera para que lleven a cabo un proyecto solidario para conseguir dinero para comida

Tiene algo de poético el uso que el Ayuntamiento de Alovera ha encontrado al local donde se ubicaba antes el juzgado de paz. Y es que ahora sigue sirviendo a la justicia, pero en este caso: social. En el lugar, han abierto una tienda solidaria en la que se puede comprar todo tipo de ropa y otras cosas como juguetes, libros, CDs o películas a precios que van desde un euro a unos 50 euros. Todo lo que obtienen lo reparten entre unas 95 personas del pueblo que están atravesando una situación económicamente complicada.

Es sábado por la mañana y el rastrillo solidario de Alovera abre sus puertas. El flujo de personas es continuo y el local se queda pequeño. Una señora se va muy contenta con una bolsa llena de cosas. "Mira qué zapatos, no se los han puesto ni una vez, la suela está nueva por completo" nos dice, mientras enseña un modelo veraniego muy bonito.

Al rastrillo, se puede ir por dos motivos. O bien para donar algo o para comprarlo. Teresa Méndez, concejala de Bienestar Social e Igualdad de Alovera, explica que el objetivo es dar un uso a las cosas "que tenemos por casa y que ya no nos ponemos o nos hemos hartado de ver, pero que están nuevas".

Admiten de todo, desde una falda a un adorno para el pelo, pasando por un jarrón, una bicicleta, la ropa del bebé que ha crecido o la maxi cosi. Todo lo que ya no nos ponemos o no usamos y que, en realidad, nos estorba en casa, se puede llevar. Entonces, los voluntarios de Cáritas y de la Cofradía de la Virgen de la Soledad de Alovera lo clasifican.

Tienen varios filtros. Lo que está muy nuevo, se pone a la venta. Los precios oscilan entre un euro (que es lo que cuesta la mayoría de la ropa de adulto: faldas, camisas, camisetas, pantalones...) hasta los 50 euros, aproximadamente, que es lo que cuesta un vestido de novia de seda salvaje realmente bonito.

El segundo filtro es de aquellas cosas que estando bien, no pueden venderse. Eso se lo dan directamente a las personas que más lo necesitan. El tercer filtro es para objetos que no sirven para ninguna de las dos cosas. En ese caso, lo desechan en los contenedores de ropa.

Qué se puede comprar

La clasificación no es fácil, porque hay mucha gente que dona cosas, por lo que tienen el local atestado y, además, tienen otro local donde también lo van almacenando. Sólo el sábado por la mañana, acudieron tres personas a donar distintos objetos. Una señora acudía con dos enormes bolsas llenas de ropa.

Un joven de unos 25 años, donó una colección de discos y películas y una familia trajo una bicicleta de niño y una caja llena de juguetes. Lo curioso es que los tres, salían del local con su compra. La señora, se llevó unos peluches; el joven compró ropa a su novia y la familia se llevó ropa también.

En la tienda, tienen dos vestidos de novia, carritos de niño, sillas de seguridad para el coche de varios tamaños, todo tipo de zapatos y bolsos, complementos, adornos para la casa, libros de todo tipo (también infantiles), vídeos, música, al menos dos bicis de niño y un largo etcétera de objetos.

"Siempre que vengo, encuentro algo" -dice Cati- "hay ropa buenísima, te lo digo yo, que he sido costurera. Y no sólo compro, también traigo cosas. He traído cuadros, ropa, objetos de decoración... Hoy me llevo una blusa que es muy bonita, está nueva y mira que tela tan buena" enseña orgullosa de su adquisición.

Convertir ropa en comida

Y lo mejor, añade Cati es que "ayudas a otros. Sabes que comprando aquí estás haciendo una buena obra, ayudando a otros que lo necesitan". Y es que con el dinero que obtienen elaboran cheques de 13 euros que entregan a las personas que más lo necesitan para que adquieran alimentos frescos en las tiendas de Alovera.

Méndez explica que la idea surgió porque había dos organizaciones, Cáritas y la Cofradía de la Virgen de la Soledad, que estaban ayudando a vecinos con problemas económicos. En mayo, abrían la tienda y "va en auge" apuntaba la concejala. La tienda es un programa de los que está desarrollando el Ayuntamiento para ofrecer asistencia a quien lo necesite.

Los servicios sociales se dedican a valorar a las familias que solicitan las ayudas al Ayuntamiento. Una vez al mes, se reúnen los responsables de las organizaciones y del Consistorio y se valora, por un lado, las familias nuevas (para saber el número exacto de personas que van a necesitar la ayuda) y cuánto se ha recaudado.

El dinero que se obtiene, el Ayuntamiento lo distribuye en forma de cheques entre las personas valoradas. "Los alimentos no perecederos se consiguen a través de las parroquias, Cáritas o el Banco de Alimentos. Pero no ocurre lo mismo con los productos frescos, por eso, damos los cheques para que compren pan, galletas, cereales, carne, pescado y fruta" explica Méndez.

Los cheques se dan por persona, no por familia, porque cada familia es diferente. En total, se reparten cheques a unas 95 personas, unas 30 familias, aunque la cifra va variando cada mes. Los cheques se pueden canjear en comercios locales colaboradores y así se consigue que todo el mundo tenga una dieta variada.

Uno de los comercios que colabora es la frutería de María y Santi. "Concha y Vicente nos propusieron colaborar y nos pareció estupendo poder ayudar a este proyecto, que es muy bonito. Además, yo también soy clienta de la tienda, porque tiene cosas que están muy bien y participas de la ayuda a otros" relata María.

Lo importante es coordinar las ayudas. Por ejemplo, van a realizar una actividad de "bocadillo solidario" en las Fiestas de Alovera y han pedido los alimentos que los interesandos deben aportar a cambio de su bocadillo. "Ya tenemos la lista de alimentos que se necesitan: galletas, azúcar, tomate frito, garbanzos y alubias. Esto es lo que falta, porque de otros alimentos tienen en exceso" detalla la edil.

Mucha solidaridad

La tienda no es el único modo en que se expresa la solidaridad de los vecinos. "La gente se está volcando, por ejemplo, los huertos urbanos que tenemos, los que los cultivan nos están diciendo que quieren repartir lo que cosechan para ayudar a quien lo necesita" explica la concejala.

En la misma tienda, colaboraron varias empresas para proporcionar las estanterías y otras cosas que necesitaban para ponerlo en marcha. La última ayuda que han recibido ha sido por parte de Cruz Roja de Azuqueca, que les ha entregado mucha ropa donada que no han podido distribuir y que servirá para un buen fin.

Concha Morales, responsable de Cáritas de Alovera, cuenta que atienden a unas 200 personas (unas 70-80 familias) desde la organización católica, en su labor global no sólo la tienda. "Ahora, por fortuna, se están borrando muchas familias porque están encontrando trabajo" comenta.

Enumera que son muchas las personas que están ayudando, que les llevan comida o dinero para que puedan ayudar. Además, han recibido un monto económico de Amancio Ortega y dentro de poco les llegará otra cantidad procedente de la Diputación de Guadalajara. Aunque la ayuda más grande es la de los voluntarios.

"El ayudar te vicia. Está aumentando el voluntariado y en Cáritas ya somos 20. Es que cuanto más ayudas, más ganas tienes de seguir ayudando, porque es muy satisfactorio" reconoce con una sonrisa Concha.

En cualquier caso, Méndez asegura que la tienda no es un proyecto solitario, sino que es más amplio. "Hay un apoyo integral a las familias necesitadas. Empezamos por la comida, que es lo más esencial, pero también intentamos cubrir las necesidades de alquiler o pagar medicinas y, lo más importante, apoyando para que logren un empleo" declara la concejala.

En definitiva, lo que Alovera está haciendo es convertir el pueblo en una casa que abraza a aquellos que más lo necesitan, como el logotipo de la tienda que dibujó la diseñadora e ilustradora Violeta Monreal. "Se lo propusimos y nos hizo un logo precioso, ahora, buscamos a algún graffitero que quiera dibujarlo en la pared, también de forma solidaria" explica Méndez.

Y mientras buscan quien les decore la pared de este rastrillo, seguirá funcionando los jueves por la tarde, de 17.00h a 20.00h, y los sábados por la mañana de 10.00h a 14.00h. Al final, no pudimos evitar hacer como el resto y colaborar, comprando unas cuantas cosillas. Preciosas, a un precio imbatible y con un buen fin. Qué más se puede pedir.
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