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Huellas de arcosaurios de cuando Guadalajara estaba cubierta por el mar

Los Arroturos un yacimiento de huellas fósiles único en la Península Ibérica, en Paredes de Sigüenza

La primera conferencia del ciclo, que desde hace ya ocho años, la Sociedad de Amigos del Museo organiza en Guadalajara, celebrada el pasado jueves, 4 de febrero, “presentó en sociedad” un yacimiento paleontológico excepcional localizado en el paraje de “Los Arroturos” en el término municipal de Paredes de Sigüenza, a medio camino entre dos de sus pedanías, Rienda y Tordelrábano. El yacimiento de huellas fosiles fue localizado por agentes medioambientales alrededor en 2005, y tras diversas vicisitudes, acabó siendo investigado en profundidad por técnicos del Instituto Geominero. 

La presentación corrió a cargo del principal investigador del proyecto, Joaquín Moratalla García, Científico Titular del Instituto Geominero, reconocido paleontólogo especialista en paleobiología, huevos e icnitas de dinosaurios. 

Las huellas fósiles, icnitas, conservadas son más de 600, de un tamaño medio de  20 centímetros, ocupando una superficie de más de 1700 metros cuadrados, y pudiéndose reconocer hasta 11 posibles rastros distintos. Fueron realizadas por un grupo de reptiles arcosaurios mientras recorrían una llanura intermareal  ahora convertida en una lastra de dolomía (caliza).

Datan del periodo Ladiniense, Triásico medio, hace entre 242-235 millones de años, cuando todavía no habían aparecido los dinosaurios y el mundo se recuperaba de una de las peores extinciones masivas de su historia, más del 90% de las especies terrestres y marinas habían desaparecido. 

La geografía del mundo era muy distinta, existiendo un único continente que agrupaba a todos los que actualmente conocemos. Gran parte de la Península Ibérica y de la provincia de Guadalajara estaban cubiertas por el mar y reinaba un clima excepcionalmente árido y continental,  la mayor parte de las tierras emergidas eran desiertos. En las zonas cercanas a las costas o en las llanuras fluviales aparecía una vegetación formada por “bosques” de helechos, equisetos (colas de caballo) y licopodios. 

En este mundo proliferaba una abundante y diversa fauna de reptiles: los futuros antecesores de  dinosaurios, mamíferos y cocodrilos, así como grupos que acabaron desapareciendo sin dejar descendencia. 

La especie que produjo las huellas no ha podido ser determinada pero se sabe que no pertenecía al linaje que originó a los dinosaurios sino al relacionado con los cocodrilos, concretamente al grupo de los Poposáuridos y sería muy similar al género Effigia, conocido por fósiles del continente americano, de unos dos metros de largo. 

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La excepcionalidad del yacimiento se basa en la práctica ausencia de yacimientos terrestres de esa época en nuestro territorio, el ponente lo consideró un auténtico”milagro”, siendo las primeras huellas localizadas en el Muschelkalk (Triásico medio) en España. Para encontrar un yacimiento de este tamaño y características hay que viajar hasta Alemania, norte de Italia o Suiza. 

Además de la labores de estudio, entre las que cabe resaltar un cartografiado láser del mismo,  el yacimiento ha sido objeto de una serie de actuaciones por parte de la administración para facilitar su visita y conservación, aún así el ponente dejó claro la insuficiencia de éstas, augurando su desaparición en un plazo de 10-15 años por efecto de la erosión si no se procede al techado del  mismo.

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Joaquín Moratalla García, Científico Titular del Instituto Geominero, y principal investigador del yacimiento

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