Los misterios que esconden las rocas en Herrería y Rillo

Los misterios que esconden las rocas en Herrería y Rillo

Casi una veintena de empresarios turísticos han participado en la segunda visita guiada que organiza el Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo para dar a conocer  sus distintos recursos culturales y geológicos y que en esta ocasión desveló los misterios que esconden las rocas en el castro celtibérico de Herrería y en el entorno de Rillo. La nieve se ha convertido ya en una fiel compañera de las visitas guiadas que organiza el Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo, para dar a conocer sus distintos recursos geológicos y culturales a los empresarios turísticos de la zona. En esta ocasión, la visita se centró en castro celtibérico de “El Ceremeño”, en Herrería y en el entorno de Rillo y contó con casi una veintena de hosteleros procedentes de Molina de Aragón, Peralejos de las Truchas, Codes, Torremocha del Pinar, Rillo, Escalera y Corduente.


A pesar del frío y la nieve, que hicieron su aparición a lo largo de la tarde, los participantes disfrutaron de una interesante y amena jornada que les desveló algunos de los misterios que guardan las rocas de una de las zonas más desconocidas del Geoparque. 

Las piedras que se apilan en las antiguas murallas del poblado celtibérico relatan la historia de nuestros antepasados celtibéricos, que se asentaron en lo alto de un cerro testigo, a orillas del río Saúco, en el término municipal de Herrería. Tal y como señaló el gerente del Geoparque, Juan Manuel Monasterio, de esta cultura se conoce más su última etapa, ya que se enfrentó a los romanos en las conocidas como Guerras Celtibéricas, pero sus orígenes se remontan a la etapa final de la Edad de Bronce. Concretamente, en “El Ceremeño” se han registrado dos fases de ocupación sucesivas (entre los siglos VII y VI a. C. y en el siglo V). Al parecer, sus antiguos habitantes tuvieron que abandonar el castro de manera precipitada, lo que ha favorecido las labores de investigación. Monasterio explicó, además, algunas de las características principales de esta cultura. Por ejemplo, se sabe que consumían cereales como la cebada, el trigo común o el mijo, así como escanda, bellotas y otros vegetales comestibles. También, tenían actividad ganadera, centrada sobre todo en ovejas y cabras, seguida de los bóvidos y el cerdo y, en cuanto a la caza, se han encontrado restos de ciervo y jabalí. Por otra parte, sus ritos funerarios, señaló el gerente del Geoparque, dan testimonio de su creencia en el Más Allá y se cree que los celtíberos incineraban a sus muertos con sus armas dobladas para que éstas pudieran acompañarles en la otra vida.

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En Rillo de Gallo las rocas configuran un gran libro que narra una historia de millones de años. Sus areniscas rojizas, relató,  se formaron con los sedimentos procedentes de la erosión de cordilleras tan altas como el Himalaya. Hace 245 millones de años, durante el Triásico Inferior, esta zona estaba gobernada por un gran valle, donde circulaban los cauces de antiguos ríos similares a los que hoy se pueden observan en Nepal. Estos ríos fueron acumulando sedimentos en el subsuelo, que dieron lugar a rocas compactas, que a su vez, fueron talladas con el paso del tiempo por la erosión. En Rillo de Gallo podemos conocer la historia de esos ríos, de la potencia de sus corrientes, la dirección del agua e incluso de los animales que habitaron esos parajes. De hecho, en esas mismas rocas han quedado grabadas las huellas de un antiguo reptil anterior a los dinosaurios. El Chiroterium, explicó Monasterio, podía alcanzar los 3 metros; era semejante a un cocodrilo, pero con patas situadas debajo del cuerpo y tobillos articulados y se caracterizaba por tener un quinto dedo contrapuesto.

La visita terminó en un antiguo bosque de 290 millones de años aproximadamente, que fue sepultado por la lava durante una erupción volcánica, de manera similar a lo que ocurrió con la ciudad de Pompeya. El Bosque Fósil de la Sierra de Aragoncillo es único a nivel mundial por su antigüedad y por albergar árboles en posición de vida.

Bosque fósil 2

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