La trashumancia ya camina para ser "'Patrimonio Cultural Inmaterial'

La trashumancia ya camina para ser "'Patrimonio Cultural Inmaterial'

"Es hijo de una estirpe de rudos caminantes, pastores que conducen sus hordas demerinos, a Extremadura fértil, rebaños trashumantes, que mancha el polvo y dora el sol de los caminos". Así describía Antonio Machado la figura del pastor trashumante que hoy en día, aunque cada vez más en desuso, cosntituye un patrimonio vivo que aspira a ser 'Patrimonio Cultural Inmaterial'. La Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas ha hecho esta semana el anuncio de inicio del expediente para esta declaración.

Cordeles, cañadas, veredas, todas las vías pecuarias se han nutrido, durante siglos, de lo que sucedía en el campo; han sido sinónimo de trama vital, de economía viable y duradera, precisamente, por su vínculo con el territorio. En el Concejo de la Mesta que se alcanzan a mediados del siglo XVIII en el momento de su máximo apogeo 3.750.000 de cabezas trashumantes registradas que pasan a ser 1.300.000 en la última mitad del siglo XX. 

En diversos espacios de la geografía española esta manifestación se sigue desarrollando de manera tradicional, con el desplazamiento a pie del ganado. Además de haber contribuido a conformar la identidad cultural de muchos territorios de España, la actividad trashumante ha originado un rico patrimonio cultural y etnográfico, reflejado en fiestas y tradiciones, la toponimia, la gastronomía y toda la arquitectura relacionada con esta actividad.

También las manifestaciones de la tradición oral, artesanía y técnicas de pastoreo tradicional, así como la ordenación de pastos en el marco del derecho consuetudinario, son elementos de la cultura trashumante que esta actividad ayudó a transmitir a su paso por los diferentes y distantes territorios peninsulares. De esta forma, la trashumancia ha sido tradicionalmente un mecanismo de intercambios culturales entre los diferentes territorios de la Península.

En España hay nueve cañadas reales. La de Cuenca es la denominada Cañada Real Conquense e incluye a las ganaderías transeúntes del Alto Tajo, sierra de Albarracín y Serranía de Cuenca. El camino más largo es, la conocida como Cañada Real Soriana Oriental, que nace en Soria y muere en Sevilla. A través de la amplia red de vías pecuarias, se produjo la trasmisión de noticias y conocimientos, resultando que a lo largo de los diferentes territorios se genera una cierta homogeneidad cultural derivada de las interrelaciones sociales y culturales que este pastoreo producía.

Por otro lado, a pesar del estado de deterioro generalizado de la red viaria, este espacio histórico de desarrollo de la práctica del pastoreo incorpora un conjunto de valores de alto interés patrimonial. La falta de rentabilidad económica, la ausencia de relevo generacional, la falta de coordinación institucional y de asociacionismo y el escaso reconocimiento social, se consideran los aspectos clave que determinan la precaria situación actual de la trashumancia.

Además de por su importancia histórico-cultural, la trashumancia tiene una serie de características ambientales destacables, al cumplir las vías pecuarias la función de corredores ecológicos y, recuerda, al tiempo, que toda la red de vías pecuarias tiene en la actualidad un fuerte potencial turístico y recreativo por su utilización para el desarrollo de actividades al aire libre.

En suma, se puede asegurar que la actividad ganadera trashumante ha aunado históricamente el aprovechamiento de los recursos naturales y el ganado mediante la denominada 'cultura pastoril trashumante', produciendo interrelaciones familiares, sociales, económicas, patrimoniales y biológicas, y modelando y contribuyendo a la cohesión y vertebración del paisaje peninsular.

Por tanto, más allá de la propia que pueda recibir en una o varias comunidades, se considera necesario trabajar por su declaración como 'Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Trashumancia'.

La trashumancia en Guadalajara

Ese futuro "Patrimonio Cultural Inmaterial" de la trashumancia incluye las numerosas vías pecuarias que atraviesan Castilla-La Mancha y cómo algunas zonas, como la de Albarracín-Cuenca-Molina  que cumplen con un papel fundamental al encontrarse en ellas los conocidos 'agostaderos' donde se encontraban los pastos que el ganado podía comer durante los meses estivales. En Guadalajara, la población con mayor concentración de trashumantes es Checa, desde donde los ganaderos trashuman hacia el Valle de Alcudia. De hecho existe un centro de interpretación del Parque Natural del Alto Tajo dedicado exclusivamente a la trashumancia, situado en el municipio de Checa, inaugurado en 2009, que hoy se encuentra cerrado.

Los pastores del Alto Tajo realizaban la trashumancia a través de la Cañada Real Conquense se extiende a lo largo de más de 400 km, desde el área occidental de los Montes Universales y las Sierras de Albarracín, Cuenca y el Alto Tajo (provincias de Teruel, Guadalajara y Cuenca), que constituye la zona de agostada donde el ganado pasa los meses de verano, hasta la parte oriental de Sierra Morena (Jaén y Córdoba) y el Valle de la Alcudia (Ciudad Real), donde el ganado pasa el invierno. 

Se trata, posiblemente, de la que puede considerarse como primera comarca trashumante de España, tanto por el volumen de la cabaña, como por su variada composición. Desde estas zonas se trashuma ganado ovino en busca de pastos de invierno en el Sur y Levante. Los rebaños estaban compuestos fundamentalmente por ovejas, principalmente merina, rasa aragonesa y entrefina y, en menor medida, por cabras, siendo la raza típica la blanca celtibérica. Posteriormente, se fueron añadiendo las vacas, generalmente de la raza pardo alpina.

En los años cincuenta se generaliza el uso del ferrocarril para el transporte de ganado, que embarcaban en Chillarón y Cuenca y posteriormente, en los setenta el transporte en camiones y la trashumancia comienza a ser una actividad residual en la ganadería del Alto Tajo.

En la actualidad esta trashumancia es la única que se completa a pie a lo largo de la Cañada Real Conquense, desde que finalizó el servicio de transporte de ganado por ferrocarril. Es de destacar la trashumancia con reses bravas de lidia, que se practica desde Checa a la provincia de Jaén, y que se ha mantenido activa realizando sus desplazamientos a pie por la denominada Cañada del Picazo. 

En la comarca de Molina de Aragón nace la Cañada de Molina, que entra en la provincia de Cuenca por Alcobujate y la atraviesa de Norte a Sur por Velliscas y Uclés, abandonándola por Mota del Cuervo en dirección a la provincia de Ciudad Real. Un ramal de esta vía se separa en Almendros, y por Torrubia del Campo, atraviesa Pozorrubio y se adentra en la provincia de Toledo.  También en la comarca de Molina nace la Cañada de Beteta, que atraviesa los términos de Fuente- Escusa, Cañizares, Albalate, Arrancacepas, Bonilla, Olmedilla del Campo y Carrascosa del Campo. 

El Ministerio de Agricultura registraba solo tres localidades de la provincia de Guadalajara donde en los años 90 se parcticaba la trashumancia: Checa (13 y 1 vacada), Orea (6) y Peralejos (2 vacadas), con un total de 19 rebaños y tres vacadas trashumantes. 

Pero desde los años 90 se ha detectado un importante descenso del número de ganaderos trashumantes, aunque sesde hace cuatro o cinco años, la Cañada Real Conquense está notando un aumento en el número de cabezas de ganado que vuelven a realizar el camino andando y es que el gasto medio por ganadería que tenga unas 1.000 cabezas se reduce en torno a los 3.000 euros de ir andado a bajar en camiones.

Alberto y David Rustarazo son dos hermanos de Orea que tienen en torno a 2.000 cabezas de ganado ovino (ovejas) y llevan ya cuatro años bajando andando hasta Santa Elena (Jaén), según cuenta Alba Aspas en un reportaje para la UCLM. Estos ganaderos reconocen que no es igual ser trashumante hoy que cuando lo era su padre: “antes había que llevar los “atos” (utensilios, mantas, comida, ropa, etc.) a cuestas y se pasaban muchas penurias,se mojaban las cosas y tenían que dormir bajo mantas mojadas, ahora el ato va en un coche delante de nosotros, las cosas no se mojan, tenemos tiendas de campaña para dormir y los puntos de parada están establecidos”.

Este año calculan los ganaderos que  van a bajar en torno a unas 12.000 reses andando, entre vacas mansas, toros de lidia, ovejas y alguna que otra cabra, por la Cañada Real Conquense. 

El sistema tradicional para trasladar los ganados trashumantes desde los agostaderos a los invernaderos y viceversa ha sido a pie, a través de las cañadas, cordeles y veredas que comunican estos pastizales. Los ganaderos invertían desde cuatro hasta treinta y cinco días, según el destino, en el viaje de ida (otoño) y algunos días menos en el de vuelta (principios del verano). Las fechas de partida de los ganaderos que mueven sus ovejas por vías pecuarias hacia el sur se han retrasado en los últimos años, partiendo en la actualidad a primeros de noviembre y regresando en mayo.

El inicio de los ganaderos en la actividad trashumante no es algo casual. Normalmente los ganaderos trashuman por tradición familiar y ya sus abuelos ejercían esta profesión. Tradicionalmente los pastores y sus familias van de un lado a otro dos veces al año, y los niños cuando están en edad escolar comienzan el curso en un colegio, normalmente serrano,  y lo acaban en alguna escuela del sur.

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