Los volcanes de la serranía

Muy pocos saben que en la Península Ibérica aún se conservan restos de vulcanismo. Y los conocedores de esta situación referencian el Cabo de Gata (Almería) u Olot, en Gerona. Sin embargo, hay otros puntos de la España continental que cuentan con este tipo de orografía. Uno de ellos es La Miñosa, un pequeño pueblo de la serranía de Guadalajara en el que se pueden observar afloramientos de andesita, una antigua roca magmática.

Su formación en tierras arriacenses es “una combinación de erupciones con movimientos sísmicos, que hacen que esas capas emerjan” explica Carmen García Olaya, directora–conservadora de la Microrreserva del Geranio del Paular, nombre técnico que recibe el espacio protegido en el que se enmarca el paisaje protagonista. “Estos afloramientos son importantes porque nos marcan la evolución geológica entre el Pérmico y el Triásico, y nos permiten interpretar qué pasó en esa época y cuándo se formó el Sistema Central” continúa.

De todos modos, García Olaya quiere dejar claro que el surgimiento de restos volcánicos en otras zonas “no es que se hayan perdido” sino que “debido a los movimientos de plegamiento, hay lugares en los que aparecen y sitios en los que no”. “La configuración de los choques de las placas ha hecho que los podamos ver en La Miñosa” aclara.

La importancia del geranio

Aunque la andesita sea lo más llamativo del emplazamiento, hay otros elementos de una importancia capital. Uno de ellos es la existencia en esta zona de un endemismo único en Europa. Se trata del geranio del Paular, una flor de pequeño tamaño, catalogada como especie vulnerable y de la que el 80% de la población mundial se encuentra incluida dentro de los límites de la Microrrerserva –que ocupa una extensión de 97,03 hectáreas–. El 20% restante se puede observar en un enclave de la provincia de Madrid.

“Las poblaciones guadalajareñas de Erodium Paularense [nombre científico del geranio] muestran una gran especificidad en cuanto a sus requerimientos de sustrato, vegetando sobre afloramientos de andesita” señala el decreto de 10 de abril de 2002 de la Junta de Comunidades en la que se aprobaba la zona como espacio protegido. “Ello hace que dichas poblaciones delimiten en conjunto un área que coincide casi exactamente con la superficie ocupada por la roca volcánica” continúa.

Esta planta, junto con el afloramiento rocoso ya mencionado –cuyo interés geológico es de “importancia regional”, según confirma la normativa referenciada–, son los valores principales del espacio protegido. El resto –avifauna, mamíferos…– son los habituales del entorno en los que se enclava. Se trata de un espacio de casi 100 hectáreas emplazado en los términos municipales de La Miñosa y Miedes de Atienza.

Y con el fin de que el visitante sepa todos los detalles del lugar, se han colocado una serie de carteles informativos a la entrada, en los que se explican los puntos más destacables del terreno. “Para poder acceder a la Microrreserva sin alterar sus valores lo que hicimos fue crear un aparcamiento en una carretera cercana, e instalamos dos paneles en los que se cuenta la importancia del espacio” relata la directora–conservadora.

Pero este trabajo a favor del turismo no daña el entorno protegido. Así lo cree Carmen García Olaya, ya que los lugares por los que puede pasar el público “son zonas que están señalizadas”. “Con los carteles pretendemos que la gente identifique el sustrato” puntualiza, por lo que se estaría realizando una labor de concienciación para conseguir la preservación del hábitat. A esto se añade que todos los caminos existentes están bordeando la Microrreserva –no hay ninguno por en medio–. “Y si la atraviesan, es que ya estaban hechos con anterioridad y se encuentran separando dos afloramientos distintos”.

Sin embargo, a pesar de esta labor turística, desde el Organismo Autónomo de Espacios Protegidos no cuentan con datos exactos del número de ciudadanos que han pasado por los cerros volcánicos de La Miñosa. “No tenemos posibilidad de saberlo al no existir un punto de información” señalan. “Es de fácil acceso, porque se ve desde la carretera [la CM–110, que une Atienza con la provincia de Segovia], y entonces la gente por curiosidad para” comentan.

Los universitarios también van a la Microrreserva

Tal es la relevancia del emplazamiento volcánico, que desde la Junta de Comunidades ha suscrito un convenio de colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos, por el que alumnos de Biología y Ciencias Ambientales realizan allí diversas investigaciones. “Hemos vallado una parcelita de experimentación, que la utilizan para sus estudios” explica la directora–conservadora.

Se trata de un acuerdo que lleva en funcionamiento desde 2005, y su duración es indefinida debido a que ambas partes se encuentran interesadas en que la colaboración se mantenga. “Estamos muy contentos con los resultados que estamos obteniendo” comenta García Olaya, a la vez que recuerda que los estudiantes suelen acudir a la Microrreserva unas seis veces al año.

Otros paisajes de la zona

Pero La Miñosa no es el único punto de la Serranía de Guadalajara que acoge espacios naturales de gran interés. A pocos kilómetros del lugar se encuentra el Hayedo de Tejera Negra, que se alza como el más meridional de todo el continente europeo. “Se trata de una formación arbórea única”, señala Carmen García Olaya, que también es responsable de este Parque Natural.

Otro lugar de importancia es la Reserva Fluvial del Pelagallinas, en la que destacan sus turberas. “Se tratan de prados húmeros donde la vegetación se ha ido depositando con unas condiciones de humedad muy concretas, que es muy importante para tener registros y conocer qué especies había en el Jurásico” referencia la técnico del Organismo Autónomo encargado de su gestión. “Llegas, haces una barrena y tienes el polen de especies que ya no existen, pudiendo deducir que pertenecían a esa época” recalca. “Las turberas tienen un valor muy importante, que a veces no le damos la importancia que realmente tienen. Vemos simplemente un prado encharcado” concluye.

Visto 5755 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Guadaqué utiliza cookies para poder ofrecerle la mejor experiencia en nuestro sitio web. Política de cookies