Los Hitos del Rodenal quieren beber los vientos

Cooncha Marquez con la presidenta de la Diputación y los alcaldes de la zonaDefine el diccionario de la Real Academia de la Lengua la palabra hito como el mojón o poste de piedra, por lo común labrada, que sirve para indicar la dirección o la distancia en los caminos o para delimitar terrenos. A reglón seguido el diccionario nos ofrece otro significado: persona, cosa o hecho clave y fundamental dentro de un ámbito o contexto.

Los dos acepciones se aúnan en el proyecto que la Fundación Concha Márquez inició hace cuatro años con los Hitos del Rodenal, llenando de obras de arte moderno ciertos enclaves de esa basta  huella calcinada del pino ródeno que ardió en el trágico incendio de los pinares del Ducado, en una fecha inolvidable, el 16 de julio de 2005.

A la tragedia de las once muertes de los trabajadores de  forestales en la extinción, se sumaba la desesperación de once pueblos que habían perdido su paisaje, convertido en humo. Como mecenas de lo imposible, Concha Márquez, que es una mujer increíble, madrileña pero adoptiva de uno de los pueblos del incendio, Villarejo de Medina, se propuso devolver parte de la ilusión y como lo suyo es el arte, dibujó de nuevo un paisaje en esa naturaleza que poco a poco va restañando la herida del fuego.

Involucró a Universidades y a artistas de fama nacional e internacional y empezó a sembrar semillas de arte que germinarán con los nuevos pinos.

Primero fue en el municipio de Ablanque y en el de Villarejo de Medina y el año pasado en Luzón, donde esculturas de lo más sorprendentes se anclaron en la naturaleza como reclamo cultural para recuperar el potencial turístico y la esperanza de un paisaje que tardará todavía tres décadas en volver a ser.
Las obras llegaron desde los proyectos fin de carrera de las principales facultades de arte de España, no solo con aportación de los alumnos, sino además de los catedráticos, y también de las colaboraciones personales de muchos artistas ya consagrados que donaron su creatividad en este empeño.

De bosques del viento y rituales

Y así llegaron los jardines 666, donde cientos de botellas de plástico pinchadas sobre un lecho de troncos carbonizados rugen como el mar. O ese oso de plástico gigantesco que desafía al cielo con su rojo fuego. O esa esfinge de hierros retorcidos que medita sobre una piedra de arenisca.
También la ruleta del rocío o el bosque de los datos, recordándonos los porcentajes en los que nos jugamos la vida. La puerta de la luz y el Aire a la Vida insuflada sobre un peñasco. Así casi hasta sesenta.

Pero los hitos no son para contar, son para mirar. De hito en hito un largo paseo por un pequeño museo del arte en plena naturaleza. Y eso es lo malo, que a las esculturas y los montajes artísticos les cae toda la pelona del inverno, toda la lluvia de la primavera y todo el sol abrasador del verano y el arte se deteriora.
“Hemos perdido casi todos los molinillos del jardín del viento y el bosque de los datos ha perdido todo el brillo, un día de estos me vengo y los repaso de pintura”, le dice Concha Márquez, la directora artística y alma mater del proyecto, sin ningún reparo a coger la brocha.

A quien se lo cuenta es a la presidenta de la Diputación de Guadalajara, con quien el jueves visitaba la zona, acompañada también por los periodistas. Pérez León recogía el guante y se comprometía a estudiar una propuesta para mantener los hitos desde la Institución Provincial.  “Es muy importante esta iniciativa que quiere traer un aliento de vida y un acicate para el desarrollo que, por supuesto, va a contar con el respaldo de la Diputación”, aseguró.

La visita en el bosque del silencioEl reclamo turístico

Y como la mejor guía de este particular museo, Concha Márquez va relatando los detalles de cada escultura, aquello que se debe intuir, y que no se adivina, los problemas del montaje algunas esculturas (hay obras que pesan varias toneladas y están colocadas sobre riscos), y el currículum del artista, desvelando que incluso en algún caso se ha afincado en el pueblo y monta ahora un taller de forja.

Esta mujer desata su pasión y su paciencia. Ya se lo había dicho, es increíble, ella en sí es un hito.

Siguen la visita los tres alcaldes de la zona, el de Ablanque, José Luis Sancho, el de Luzón, Andrés Cabada y el de Villarejo de Medina, Laurentino Ortega, que es además el marido de Concha, aunque no presume de ello. Ellos se muestran agradecidos por tanto esfuerzo, y ya se han acostumbrado a los visitantes de un arte “raro”, que algunos de sus vecinos siguen sin comprender. “En Ablanque no gusta mucho el enorme oso rojo de plástico”, le comento a Concha. ¿No?, contesta incrédula, pues es uno de mis preferidos, y una obra carísima, cuesta más de 12 millones de pesetas.

Con pequeños carteles indicadores, trípticos informativos y la insistencia de Márquez en los círculos artísticos los Hitos del Rodenal son cada día más conocidos. Y en Fitur incluso tienen su hueco de promoción turística, y eso se empieza a notar.
Insiste Concha Márquez en que éste tiene que repercutir en beneficio para el pueblo y por eso lamenta ahora que los primeros hitos, que se colocaron, en Ablanque, estén tan alejados del pueblo, a casi ocho kilómetros, porque el turista no recala. En Villarejo de Medina ya los han acercado más, a dos kilómetros, y en Luzón están a orilla e incluso dentro del mismo pueblo.

Jardines y fotos

Y aquí no acaba todo, la Fundación Concha Márquez también convoca cada año un festival de creación de exteriores para que pequeños jardines acompañen a estas obras de arte, con esa otra artesanía floral de composición de paisajes. Aunque estas otras obras son perecederas, lo cierto es que los vecinos ya se encargan de darles longevidad, mimando las plantas con las que componen esos otros artistas jardineros.

Por último, y como empuje también a la promoción de los Hitos de Rodenal, cada año se convoca un concurso de fotografía y video, con suculentos premios, que también sirve de reclamo para que fotógrafos y cámaras se acerquen hasta estos parajes.

Rutas de molinos y vientos

La inquietud de Concha Márquez no refrena y además de seguir extendiendo el proyecto de los hitos  ya tiene en marcha un nuevo proyecto que aprovechó para presentar a los alcaldes y la presidenta de la Diputación. Se trataría de crear la ruta de molinos y vientos, aprovechando los aerogeneradores de los parques eólicos de Luzón y Maranchón.

Respetando todos los aspectos técnicos necesarios, el proyecto pretende crear un parque temático de paisajes con personalidad propia, alrededor de cada uno de los aerogeneradores instalados. “Buscamos combinar tecnología y arte para crear belleza”, explica Concha, que está entusiasmada con la idea que en breve presentará a las compañías eléctricas propietarias de los parques eólicos. Su idea, una vez más es involucrar a las universidades en esta iniciativa que esperar poder inaugurar en el verano de 2010.

Por lo pronto a la Diputación y a los alcaldes les ha encantado el proyecto y están dispuestos a echar los restos en ello. Con el tesón y el empeño de Cocha marquez, ya nos atrevemos a decir que los hitos beberán los vientos.

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