Mil formas de contar cuentos

Mil formas de contar cuentos

La tarde del sábado bulle de actividad en el Teatro Moderno donde tiene su cita el XIX Festival de Narración Oral, que dentro del Maratón de los Cuentos exhibe un póker de ases de narradores en poesía oral en sus modalidades tradicionales o modernas. En principio era repóker, pero hubo baja a última hora de Rayden y se alteró un poco el programa.

A las taurinas cinco de la tarde, mientras suenan los ecos de una charanga está festejando en la vecina plaza de San Esteban, Frank T entra en escena con su maleta llena de densas letras y un DJ. Viene desde Torrejón de Ardoz para usar la palabra en rap. Consolidado como rapero con siete discos y locutor de radio, este zaireño es un buen imán para empezar. El público sigue atento el verso cadencioso, libre y directo. Su historia tiene música y ansias de llegar a la luna.

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Tras él, con acento italiano Enzo Minarelli presenta una propuesta diferente; la mímica, sonidos experimentales que el mismo produce para completar la base musical que le acompaña  y un lenguaje extraño, de enrevesados juegos de palabras, nos muestran la forma de expresarse de los “polipoetas”, artistas del grupo Polipoesía, fundado por él mismo.

El cambio en el guión, por la baja de Rayden,  pone en el escenario en trcer lugar a Linda Williamson, folklorista norteamericana sube a las tablas acompañada de Xohana Bastida para la traducción. Ataviada para la ocasión nos canta y cuenta en inglés y al uso de los “Tinkers”, nómadas escoceses, historias tradicionales y baladas.

La tarde sigue con las improvisaciones de Alexis Díaz Pimienta, maestro del repentismo, o del poema nacido de repente, que es al fin y al cabo el arte callejero cubano del que ya tuvimos muestra el pasado año.

Y con versos en euskera, Andoni Egaña llega desde el País vasco con cuatro vitolas de ganador de la competición cuatrienal de improvisadores de Euskal Herria. El Bertsolari es sin duda uno de los mejores en esto de contar lo que a uno le llega en verso. Su improvisación en duelo con Díaz Pimienta puso en pie al patio de butacas del Moderno, totalmente lleno, en un momentazo memorable.

Cuatro ases que luego repitieron algún retazo de sus prodigios en el Patio de los Leones del Infantado, ante todo el público del Maratón de los Cuentos.

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Huaja malabares y un libro gigante

Y en la Plaza del Jardinillo hay otra forma de contar cuentos, de una manera participativa y cooperativa, con los ciudadanos implicados en hacer ese cuento gigante que recuerda a los de las primeras ediciones del Maratón, pero que se hace en directo, con la motivación del Rincón Lento de por medio.

La plaza está está llena de “pacas” de paja y no, no es un karting provisional; es el lugar donde los transeúntes podrán ofrecer sus escritos de cualquier clase para que los ilustradores voluntarios pongan imagen a los textos que les vayan llegando.

Con el Jardinillo ambientado ya con música relajante, los ilustradores se acomodan entre las pacas y  comienzan a leer los primeros textos para plasmarlos en imagen. Hay un libro gigantesco en la mesa de organización Es el primero que se hizo hace muchísimos años; algunos buscan entre sus páginas el dibujo y el texto que depositaran cuando niños, otros buscan lápiz y papel.

Todo es tranquilo, amable; es la influencia del Rincón Lento que ha tomado las riendas de esta  actividad que en apenas dos horas habrá terminado y los trabajos se encuadernarán para que al año que viene se pueda ver. El libro gigante será la demostración, otra más, de la importante interacción que los cuentos producen en Guadalajara, porque tras veinticinco años el Maratón de los Cuentos tiene un poquito de cada uno, como diría el del anuncio.

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Los cuentos también desfilan en modo pasacalles con Huaja Malabares en despliegue de ilusión y circo, que es todo un alboroto para los más pequeños. Los artistas salen de la escalerilla del Banco de España de uno en uno hasta la puerta de San Nicolás donde tras unos minutos bromeando con los chavales, y con los adultos, toman la calle Mayor en descenso, para conducir a toda la chiquillería, tras sus pasos, hasta el Palacio del Infantado.

Cuentos en percusión y con otros instrumentos

También en la calle, pero ahora en la Plaza de los Caídos, vibran los cuentos en percusión con la magnífica batukada de la Escuela Fortaleza, alto de decibelios, para despertar de la siesta a los que la echan larga.

Otro tipo de instrumentos, como el piano, el violín, o la voz, convierten a la música en vehículo del cuento en la Iglesia de los Remedios, recuperando ese otro maratón de la música, con cuatro horas de interpretación de solistas, grupos y orquesta, con los alumnos del Conservatorio Sebastián Durón implicados en este empeño, donde también se ilustran los cuentos musicales.

Batukada

El trending topic del Maratón

En 140 carácteres y en la red de Twitter el Maratón también tiene la versión 3.0 para contar cuentos, con el propósito de crear tendencia también en lo virtual. La cita para este récord twittero, que es un guiño a ese otro del Libro de los Guiness, que motivó al Maratón en sus dos primeros años, es de 20 a 22 horas, y se consigue en varios momentos llegar al puesto número dos del ránking en España, con más de 6.000 tuits con esta etiqueta #25MaratónCuentos, que algunos acentuaban y otros no.

La tendencia estuvo también en el papel prensa con presencia en los principales medios de comunicación, y hasta con laurel editorial para Blanca Calvo en El Mundo, e incluso llegó a Asia, porque una televisión china se acercó en la tarde del sábado a hacer su crónica sobre el Maratón de los Cuentos.

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Pero la tendencia real era ver a esas horas el Palacio del Infantado, los Jardines, la plaza, y toda la calle Mayor abarrotada de gente con un maratón que casi era marabunta. Al pobre romancero de los carnavales de Cadiz casi se lo comen en la esquina de Santiago, y a Pepe casi le montan el pollo con sus títeres en los Jardines del Infantado, porque eran demasiadas cabezas infantiles para alcanzar a verlo.

Mientras algunos buscan a los fantasmas de Guadalajara en visita turística, otros contemplan malabares junto al Infantado o intentan desvelar el secreto de esos sopladores de susurros que recitan versos por un tubo. Además cuentos que son poemas corales gritados al viento caminan por toda la calle Mayor con el coro Poético y Peripatéico de Estrella Ortiz, con sus calzas rojas y tono aristotélico. En la plaza Mayor una guitarra y un violín enseñan a contar cuentos acompañados.

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El Infantado es un poema

Y si fuera del Infantado se cuentan cuentos de mil maneras, dentro que es el propio Maratón de los Cuentos, ocurre lo mismo. Hay cuentos en latín y griego con el Brianda de Mendoza, cuentos cantados, cuentos versionados, a duo, a trío o en pandilla. Hay cuentos tradicionales, reivindicativos de la diversidad, en italiano, inglés, francés, euskera... con instrumentos o con performance y hasta con onomatopeyas. Hay cuentos visitantes y cuentos de paisanos, cuentos sociales, cuentos ovillo. Hay cuentos con edad y cuentos zagales, cuentos de abuela, de hijo, de sobrino y hasta de cuñado.

Pero de nuevo al caer la noche el Infantado se vuelve más íntimo y cuando los narradores de los monucuentos abandonas sus criptas y palacios para acudir al Patio de los Leones, este gana en silencio y en espacio.

Segunda noche en vela contando cuentos, que se guarece del fresco a las cuatro de la mañana en el zaguán, mientras que los noctámbulos van y vienen, aunque algunos permanecen, y el tiempo se hace lento, hasta el punto que un una hora y pico caben hasta 244 cuentos mínimos.

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Galería Gráfica Maratón de los Cuentos (Sábado)

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