Imagen de las cistercienses de Brihuega celebrando sus 400 años en 2015. Imagen de las cistercienses de Brihuega celebrando sus 400 años en 2015.

Adiós a las monjas cistercienses de Brihuega tras 400 años

La comunidad de monjas cistercienses del monasterio Santa Ana de Brihuega deja la que ha sido su morada desde 1615, Brihuega. Tras el fallecimiento de dos hermanas invierno, sólo quedan cuatro monjas. Por ello la villa briocense y la diócesis las despiden con tres actos. 

Así, el sábado 17 de julio, a las 10 horas, se descubrirá un tótem informativo en su memoria en la céntrica Plaza del Jardinillo; y ese mismo día, por la tarde, a las 20 horas, habrá un tiempo de lectura en el convento, un concierto de la Banda de Música de Brihuega y unos parlamentos de agradecimiento. 

Por su parte, el obispo diocesano, Atilano Rodríguez, preside el lunes 26 de julio, a las 20 horas, una eucaristía en la explanada del convento, con el acompañamiento musical del Coro Virgen de la Peña.

Un larga historia de cuatro siglos

Fundado en 1615, es el único que en la actualidad permanece en Brihuega. Su fundador, Juan de Molina, fue un noble acaudalado de Alcalá de Henares, que residía en Brihuega. Las primeras religiosas que poblaron el convento fueron sor Francisca de San Bernardo, abadesa, sor Isabel de San Bernardo, priora, y sor Escolástica de la Asunción, subpriora, procedentes del monasterio de San Joaquín y Santa Ana de Valladolid, a las que se unieron sor Melchora de San Lorenzo, hermana del fundador y Sor María de San Roberto. En el año 1936, cuando estaban superando la pobreza extrema a la que fueron reducidas, fueron expulsadas todas las monjas. En el 1966 tuvieron que abandonar el Monasterio declarado en ruina.

Última década apenas once hermanas han convivido en este monasterio. 

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