Acción Contra el Hambre señala que los efectos de esta crisis requieren de un abordaje integral, interseccional y con perspectiva de género. Acción Contra el Hambre señala que los efectos de esta crisis requieren de un abordaje integral, interseccional y con perspectiva de género.

El empleo femenino, el más afectado por la crisis, según Acción contra el Hambre

La crisis del coronavirus ha provocado que más mujeres se encuentren en desempleo. En el último trimestre de 2020, el 22,4% de mujeres estaba en el paro en esta comunidad autónoma mientras que en hombres la tasa fue del 11,1%. Ante esta situación, Acción contra el Hambre está reforzando en sus programas de empleo la presencia de mujeres.

Antes de la pandemia, la comunidad de Castilla-La Mancha figuraba como una de las regiones españolas con más desigualdad laboral y riesgo de pobreza y exclusión social, pese a las ligeras mejoras que se habían experimentado en los últimos años. Con la llegada del coronavirus, la situación vuelve a recrudecerse: un 16,1% de tasa de paro entre mayores de 25 años y un 36,7% entre menores de 25 años. Una vez más, las mujeres son las más afectadas por la crisis socioeconómica. Con esta situación, Acción contra el Hambre está reforzando en sus programas de empleo la presencia de mujeres para frenar el riesgo de exclusión y pobreza de este colectivo.

“Especialmente acuciante es el de las empleadas domésticas y limpiadoras de bares, gimnasios, etc., un amplio porcentaje en la economía informal, que con el confinamiento se quedaron sin empleo y sin mecanismos de protección. Esto se traduce, entre otras privaciones, en tener que prescindir de una alimentación completa y de la calefacción, al menos todo lo que querrían para mantener caliente su casa y a su familia”, explica José Carlos Jiménez, responsable de Acción contra el Hambre en Castilla-La Mancha.

Uno de cada cuatro manchegos y manchegas se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión: 524 000 personas. “Un dato que estaba reduciéndose en los últimos años pero que la COVID-19 hace prever que esta tendencia haya cambiado”, detalla Jiménez.

“Muchas de las participantes de nuestros programas de empleo trabajaban en empleo precarios, en sectores profundamente afectados por la crisis, tales como la hostelería, empleos del hogar y el cuidado de las personas dependientes”. Además, “un gran porcentaje de ellos se mantenían en el ámbito de la economía sumergida, con lo cual su pérdida imposibilita el acceso a ayudas”, insiste Jiménez.

Por otra parte, sectores como la limpieza están feminizados. En muchos hogares el de la mujer era el único ingreso desde el inicio de la pandemia: "pero esto las han enfrentado a mayor riesgo sanitario y se han visto además obligadas a compatibilizarlo con los cuidados de su propia familia, la limpieza y mantenimiento de sus hogares”, señala el responsable de Acción contra el Hambre en Castilla-La Mancha.

El equipo técnico de Acción contra el Hambre en Castilla la Mancha ha constatado que “mujeres participantes de nuestros programas de empleo que habían decidido volver a formarse, se han visto privadas de esta posibilidad al no disponer de dispositivos electrónicos o al tener que dedicar todo el tiempo a los cuidados de la familia”. Los efectos de esta crisis requieren de un abordaje integral, interseccional y con perspectiva de género.  “Es esencial que en estos momentos en los que las mujeres son especialmente vulnerables, no se queden atrás”, indica Jiménez.

Por esta razón, Acción contra el Hambre está redoblando sus esfuerzos para que las mujeres, uno de los colectivos más afectados por la crisis socioeconómica del coronavirus, no se queden atrás. En este último 2020 el 82% de las personas participantes de los programas de empleo eran mujeres y más de la mitad han accedido a un empleo tras su paso por el itinerario formativo y competencial.  

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