El equipo de Electrofisiología del Hospital de Guadalajara ha implantado un nuevo dispositivo para detectar arritmias cardíacas subyacentes. El equipo de Electrofisiología del Hospital de Guadalajara ha implantado un nuevo dispositivo para detectar arritmias cardíacas subyacentes.

El Hospital de Guadalajara, pionero en el uso de un nuevo holter para monitorizad arritmias cardiacas

El Hospital Universitario de Guadalajara, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), es, junto con otros centros españoles, pionero en el uso de una nueva generación de dispositivos para la monitorización continua de pacientes con arritmias cardíacas en alto riesgo.

Se trata de un nuevo holter que ha sido implantado con éxito por el equipo de Electrofisiología del servicio de Cardiología del Hospital en una intervención que se ha realizado de manera simultánea junto con otros seis hospitales de España, siendo el de Guadalajara el primer servicio en implantarlo en Castilla-La Mancha.

El nuevo dispositivo es un monitor insertable de última generación indicado para pacientes en los que se sospecha la presencia de episodios de fibrilación auricular, que es el tipo de arritmia más común, o para hacer un seguimiento continuo o a largo plazo de pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular sin motivo conocido. Asimismo, el dispositivo está indicado para pacientes con síncopes recurrentes de origen desconocido.

El holter permite registrar el funcionamiento del corazón en todo momento y detectar arritmias subyacentes, monitorizando al paciente de forma continua durante cuatro años y medio.

El dispositivo resulta novedoso por ser el primero en Europa con programación remota, lo que reduce la necesidad de que el paciente acuda al hospital para ajustar su configuración.

El jefe del servicio de Cardiología del Hospital de Guadalajara, el doctor Javier Balaguer Recena, ha destacado que esta cualidad resulta especialmente útil en estos tiempos, “en que más que nunca es importante contar con alternativas a la atención presencial mediante recursos que se pueden utilizar de manera remota y con gran fiabilidad”.

Los dispositivos que incorporan tecnología de programación remota, ha señalado, “sumados a la mejora de la precisión y longevidad de los mismos, nos permiten asesorar mejor a los pacientes que tienen arritmias cardiacas y definir tratamientos sin que tengan que acudir al hospital”.

Este nuevo holter destaca por su pequeño tamaño (una tercera parte respecto a los dispositivos empleados hasta la fecha) y se coloca bajo la piel a través de una pequeña incisión en la parte superior del pecho. Dispone de conectividad similar al Bluetooth, pero con la seguridad que debe incorporar un dispositivo médico, y permite programar los criterios de detección de arritmias mediante una sencilla tablet, así como realizar el seguimiento remoto del paciente y del dispositivo mediante un pequeño monitor o a través del teléfono móvil del propio paciente.

Como apunta el doctor Balaguer, entre 10 y 15 pacientes pueden beneficiarse cada año del uso de un dispositivo de este tipo en el Hospital de Guadalajara.

Un problema frecuente

Se estima que alrededor del 40 por ciento de la población sufrirá al menos un síncope a lo largo de su vida. Aunque la principal causa se relaciona con problemas cardiacos, una tercera parte tiene un origen desconocido. Los síncopes son motivo muy frecuente de ingreso hospitalario e implican la realización de numerosas pruebas hasta obtener un diagnóstico.

Cuando el síncope tiene origen desconocido y existe sospecha cardíaca se recomienda el uso de sistemas registradores de eventos, como los holter, para confirmar si el origen del síncope es o no una arritmia cardíaca.

En nuestro país, la fibrilación auricular supone el 16 por ciento de los ingresos hospitalarios y afecta a más del uno por ciento de la población, según datos de la Sociedad Española de Cardiología. Esta patología altera el ritmo normal del corazón y provoca que el tiempo entre latido y latido sea desigual; las cámaras superiores del corazón o las aurículas tiemblan o laten con mucha rapidez y de forma irregular, por lo que el corazón no puede bombear sangre de manera efectiva al resto del cuerpo. Estas arritmias precisan de un control a largo plazo para registrar datos del ritmo cardíaco y detectar posibles patologías.

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