La Plataforma feminista de Guadalajara ha denunciando la situación de Jeyme que lleva tres meses sin saber de su hija de 21 meses, tras la sustración de la menor por parte del otro progenitor. La Plataforma feminista de Guadalajara ha denunciando la situación de Jeyme que lleva tres meses sin saber de su hija de 21 meses, tras la sustración de la menor por parte del otro progenitor.

Jeyme lleva tres meses sin ver a su hija de 21 meses

La Plataforma feminista de Guadalajara ha puesto voz pública a la historia de Jeyme, una mujer que lleva 3 meses sin poder ver a su hija de 21 meses. Su historia es la historia de la violencia machista que sufren una mujer y su hija. Desde que Jeyme se quedó embarazada, la relación que tenía con el que ahora es su ex pareja pasó a ser una pesadilla. Hasta en seis ocasiones la golpeó cuando ante la petición de él de que abortara ella se negó. Su hija nació el 6 de marzo de 2017. La situación de violencia que se inició con el embarazo fue a más hasta que finalmente decidió ponerle fin presentando una denuncia por malos tratos. Bajo la coacción y amenazas de su ex de que iba a quitarle a su hija retiró la denuncia y presionada por la situación acordaron un régimen de visitas que además no le implicara el pago de ninguna pensión, por eso el acuerdo no se ratificó en el juzgado.

Cuentan desde la Plataforma feminista que desde noviembre de 2017, cesa la convivencia y la guardia y custodia la ejerce la madre, haciendo el padre un uso desordenado del régimen de visitas acordado utilizando este régimen de visitas para hostigarla, si la veía un poco más arreglada cuando iba a recoger a su hija, ante la sospecha de que pudiera salir con sus amigas, le decía que no se llevaba a la niña que “para que follara ella, follaba él”. Aunque él tiene nueva pareja desde el principio del cese de la convivencia, ha destinado su tiempo a vigilar a Jeyme, tanto a través de redes sociales como por medio del teléfono, llamándola cuando ve fotos con sus amigas, pasándose con asiduidad por el pueblo donde ella reside para difamarla, que si es una puta, una guarra, que si la han echado del trabajo, que si la han quitado a la niña los servicios sociales, etc... También merodea por su casa para comprobar si está y por la sus familiares cuando observa que no está en casa. Él ha estado amenazándola continuamente con que iba a quitarle a su hija y finalmente ha materializado su amenaza.

En septiembre de 2018, en aplicación del régimen de visitas acordado, la niña estuvo pasando del 5 al 17 de septiembre con el progenitor y el 17 de septiembre la madre tenía que recogerla a la salida de la guardería. El progenitor se personó unos minutos antes en la guardería y se llevó a la niña cuando tuvo conocimiento de que la madre tenía una nueva relación. Desde entonces Jeyme no ve ni está con su hija y su hija no ve ni está con su madre.

Jeyme, trata de poner una denuncia en la guardia civil que la indica que como no hay convenio no pueden hacer nada y ella pregunta por su hija, ¿no tiene derecho su hija a estar con su madre?, la contestación del agente de la Guardia Civil fue “no queréis igualdad pues tomad igualdad”. Desesperada acude a la Policía Nacional y les cuenta todo lo que le sucede, es la propia Policía la que identifica su situación como una situación de violencia machista y tramita una denuncia por violencia de género que acaba siendo archivada en el juzgado. También presenta una demanda de medidas urgentísimas para poder ver su hija. 

Acude a los Servicios Sociales y la respuesta es que no pueden hacer nada. Acude al Centro de la Mujer donde le ofrecen apoyo psicológico y asistencia letrada pero que no pueden ayudarla a que vea y esté con su hija.

Han transcurrido tres meses y no ha estado con su hija y su hija no ha estado con su madre. No sabe dónde vive la niña ni con quien está, sólo ha tenido noticia de ella en contactos esporádicos por teléfono, para los cuales ha tenido incluso que acudir a la policía para poder hablar con su hija, una niña de 21 meses.

Las medidas urgentísimas interpuestas en el juzgado se han suspendido en dos ocasiones en noviembre y el nuevo señalamiento es para el 21 de enero de 2019, condenándola a no ver a su hija dos meses más y condenando a su hija a estar sin su madre dos meses más. En este momento la situación judicial es que está pendiente de que  el juzgado resuelva la impugnación de la suspensión y el requerimiento de la adopción de unas medidas cautelares que la permitan estar con su hija y a su hija estar con su madre.

Jeyme tiene miedo de él, sabe que alguien la sigue por la calle. También  teme por su hija, especialmente vulnerable, con apenas 21 meses, privada del contacto materno cuando en estos meses es fundamental para su desarrollo.

Jeyme y su hija padecen la violencia machista, ese acoso sistemático invisible para el sistema, el daño a su imagen pública, el juicio público de su conducta, el deterioro de su autoestima, el miedo y el temor continuo de no hacerle enfadar para que no le quite a su hija, el estar siendo vigilada continuamente y la materialización del miedo impidiéndolas a las dos tenerse. Y finalmente, la indefensión absoluta cuando piden ayuda y quien debe protegerlas las deja absolutamente indefensas.

Desde la plataforma Feminista de Guadalajara consideran que el sistema ha fallado a Jeyme y a su hija. "¿Alguien se ha preocupado por la niña? ¿Dónde está el interés del menor como principio básico? El sistema no funciona, las mujeres y nuestras hijas e hijos estamos totalmente indefensas. Esto es el patriarcado, padecemos la violencia del machista primero y la violencia del sistema machista después".

Hacen esta denuncia pública, acompañando a Jeyme y siendo la voz de su hija. Tenemos que proteger a las niñas y niños. "Hemos solicitado reuniones a la Guardia Civil, a la Policía Nacional, al Juzgado, al Defensor del Pueblo. Queremos que este caso sea el último que se viva en silencio, el último en el que las niñas y niños no existan. Queremos construir un sistema que no condene a la madre a estar cinco meses sin su hija, que no condene a las niñas y niños a estar sin sus madres porque unilateralmente quien ha ejercido violencia decida que la mayor angustia posible para la madre es la separación de sus hijos e hijas y lo materialice y el sistema colabore dolosamente con ese acto de violencia", señalan.

 

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