Después de 5 meses retenida por el progenitor, la niña vuelve a estar junto a su madre. Después de 5 meses retenida por el progenitor, la niña vuelve a estar junto a su madre.

Jeyme ya está con su hija

Después de cuatro meses y medio, el 21 de enero de 2018 se ha celebrado por fin la vista de medidas urgentísimas interpuestas por Jeyme  en septiembre de 2018 y la justicia ha dictado auto reconociendo la custodia de la niña a favor de la madre. Así lo comunica la Plataforma Feminista de Guadalajara que considera que es "una inmensa alegría de que por fin Jeyme y su hija estén juntas y haya tenido fin la obligada separación a la que fueron sometidas madre e hija unilateralmente e injustamente por el progenitor".

Desde la Plataforma Feminista de Guadalajara valoran positivamente el auto dictado por el Juzgado de Instancia número 7 de Guadalajara, en el que se deja claro que nada justificaba la conducta unilateral del progenitor de mantener separadas a madre e hija, que el progenitor nunca pensó en el bienestar de la niña y que incumplió sus deberes como progenitor al mantener separadas a la niña y la madre.  También se reconoce  el valor  legal del convenio regulador firmado en 2017 y no ratificado judicialmente y  el incumplimiento que hizo el progenitor de ese convenio regulador en el que ya se atribuía a Jeyme la custodia de su hija.

Sin embargo lamentan la falta de consecuencias para el progenitor incumplidor, que dicen "no es un progenitor idóneo para el cuidado de la niña, adoptó una decisión unilateral, injusta sin tener en cuenta el bienestar de la niña y lo hizo además cuando la niña tenía 18 meses (ahora 22) en pleno periodo de desarrollo de los apegos, agravando las consecuencias del daño producido por la separación de madre e hija". 

La historia de Jeyme es una historia de despropósitos. En noviembre de 2017, después de un historial de maltrato físico y psicológico, cesó la convivencia tras una denuncia por violencia de género que se ve forzada a retirar bajo la coacción y amenazas de su ex de que iba a quitarle a su hija. Presionada por la situación acordaron un régimen de visitas que además no le implicara el pago de ninguna pensión, por eso el acuerdo no se ratificó en el juzgado, y la guardia y custodia la ejerció la madre, haciendo el padre un uso desordenado del régimen de visitas acordado utilizando este régimen de visitas para hostigarla, si la veía un poco más arreglada cuando iba a recoger a su hija, ante la sospecha de que pudiera salir con sus amigas, le decía que no se llevaba a la niña que “para que follara ella, follaba él”. Aunque él tenía nueva pareja desde el principio del cese de la convivencia, ha destinado su tiempo a vigilar a Jeyme, tanto a través de redes sociales como por medio del teléfono, llamándola cuando veía fotos con sus amigas, pasándose con asiduidad por el pueblo donde ella reside para difamarla, que si es una puta, una guarra, que si la han echado del trabajo, que si la han quitado a la niña los servicios sociales, etc... También merodeaba por su casa para comprobar si estaba y por la sus familiares cuando observaba que no estaba en casa. Él ha estado amenazándola continuamente con que iba a quitarle a su hija y finalmente materializó su amenaza.

En septiembre de 2018, en aplicación del régimen de visitas acordado, la niña estuvo pasando del 5 al 17 de septiembre con el progenitor y el 17 de septiembre la madre tenía que recogerla a la salida de la guardería. El progenitor se personó unos minutos antes en la guardería y se llevó a la niña cuando tuvo conocimiento de que la madre tenía una nueva relación. 

Jeyme, trató de poner una denuncia en la guardia civil que la indicó que como no había convenio ratificado no podían hacer nada. Preguntó por su hija, ¿no tiene derecho su hija a estar con su madre?, la contestación del agente de la Guardia Civil fue “no queréis igualdad pues tomad igualdad”. Desesperada acudió a la Policía Nacional siendo  la propia Policía la que identifica su situación como una situación de violencia machista y tramitó una denuncia por violencia de género que acabó siendo archivada en el juzgado. También presentó  una demanda de medidas urgentísimas para poder ver su hija. 

Acudió a los Servicios Sociales y la respuesta fue que no podían  hacer nada. Acudió al Centro de la Mujer del Instituto de la Mujer donde le ofrecieron apoyo psicológico y asistencia letrada pero le informaron que nada podían hacer para ayudarla a que viera y estuviera con su hija.

Así pasaron casi 5 meses hasta que por fin se celebró la vista de medidas urgentísimas, suspendida hasta en dos ocasiones, y ahora Jeyme y su hija vuelven a estar juntas.

 

Visto 228 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.