Un gesto simple y rutinario como el de tomar un café se ha convertido hoy para los políticos de Guadalajara en una situación de angustia, desconcierto y dificultades. Todo porque durante el desayuno, se han cubierto los ojos de manera voluntaria con una antifaz, para comprobar en su propia experiencia, lo difícil que son ciertas rutinas para los invidentes. Era el desayuno a ciegas celebrado en el marco de la Semana de la ONCE en Guadalajara, que tiene lugar del 14 al 18 de octubre, y que contará con otras actividades como un circuito de movilidad o braille para todos, con el objeto de acercar a la sociedad la labor que se desarrolla en favor de las personas ciegas.

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