La operación, denominada ‘Socalderilla’, se inició con las primeras investigaciones en el año 2019, que continuaron hasta los primeros meses de 2020. Los agentes de la Comandancia de Soria lograron reunir información suficiente para identificar a los autores, un grupo criminal que actuaba tanto en Soria como en otras provincias del territorio nacional.

La Guardia Civil ha logrado detener a tres varones de nacionalidad extranjera y mayores de edad, que tenían su residencia en la ciudad de Madrid. Los investigadores consideran que en el grupo habría que incluir a otras dos personas que están actualmente fuera del territorio nacional, en su país de origen.

La operación ha logrado esclarecer e imputar al grupo criminal la autoría de 45 hechos delictivos de robos con fuerza en interior de establecimientos, robo o hurto de vehículo y robo o hurto de placas de matrícula.

Los miembros del grupo criminal desarticulado cuentan con numerosos antecedentes policiales y detenciones por otras unidades de la Guardia Civil del territorio nacional.

MODUS OPERANDI

Este grupo criminal desarticulado se caracterizaba por ser un grupo itinerante, que se desplazaba desde su lugar de residencia, el cual variaba periódicamente, hasta los lugares en los cuales cometían los robos, a lo largo de una misma noche.

Los miembros de la banda empleaban vehículos sustraídos en el mismo momento de sus actuaciones, elegían para ello turismos cortos y de gran cilindrada, tipo Seat León, BMW o Audi.

Asimismo, sustraían, del mismo modo, placas de matrícula en los lugares de comisión de los hechos delictivos, las cuales cambiaban al pasar de una provincia a otra para dificultar la detección por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Los delincuentes realizaban reconocimientos previos de los lugares en los que posteriormente cometían los hechos delictivos, elegían establecimientos hosteleros situados en vías de comunicación poco transitadas y con fácil maniobra de huida y empleaban pocos minutos en completar la comisión del delito.

El grupo forzaba puertas o ventanas utilizando para ello herramientas tipo palanqueta o maza para acceder a los establecimientos. Dos o tres personas actuaban en el interior del establecimiento y uno o dos esperaban fuera con el turismo para huir en el menor tiempo posible por lo que empleaban entre dos y cuatro minutos para perpetrar el robo.