Segunda sesión de la vista oral con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial sobre el cuádruple asesinato de Pioz. Segunda sesión de la vista oral con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial sobre el cuádruple asesinato de Pioz.

Escalofriantes testimonios en la segunda jornada del juicio del asesinato de Pioz

José Pedro L., el dueño de la casa donde Patrick Nogueiramató presuntamente a sus tíos y a sus primos de 1 y 4 años, ha asegurado en el juicio por los crímenes que en la casa había millones de moscas y restos de sangre bajo los muebles de la cocina, y seguía oliendo tiempo después de hallar los cadáveres. El propietario del chalé de Pioz  donde Nogueira acabó con la vida de sus familiares, que vivían allí de alquiler, ha declarado como testigo en la segunda sesión de la vista oral con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial.

El testigo ha señalado que alquiló la vivienda a las víctimas a través de una inmobiliaria, que vio al arrendatario una semana antes de que ocuparan la casa, porque invitó a la familia a una barbacoa, y que solo recibió el pago de la primera mensualidad, la de julio. Durante el mes de agosto, envió varios mensajes de WhatsApp a Marcos(el tío del asesino confeso) pero no recibió respuesta hasta el día 30 de ese mes, cuando el arrendatario le puso que estaba en contacto con un prestamista para pagarle.

Pero este mensaje, según las investigaciones, pudo mandarlo Nogueira, que se quedó con el teléfono de su tío después de asesinarle. No volvió a tener noticias, pero sí de sus vecinos (él estaba en Galicia), que le alertaron del mal olor que salía de la casa y de que podían denunciarle. Sin embargo, él pensó que los inquilinos se habían ido de vacaciones y que el perro que habían comprado a los niños se había muerto y, por tanto, sería el origen de ese hedor. 

Cuando finalmente entraron en la casa tras el aviso de los vigilantes de seguridad a la Guardia Civil, José Pedro L. sufrió ansiedad depresiva y, dado su estado, no le dejaron entrar en principio a la casa. Algunos días después, todavía había en la casa "700.000 millones de moscas o quizá menos", ha dicho algo nervioso el propietario del chalé, que todavía tiene que tomar medicación para dormir. Ha relatado también que aún pudo ver las huellas con sangre de las manos de los niños en la escalera, que el olor nauseabundo permanecía y que bajo los muebles de la cocina aún había sangre, lo que hizo vomitar a las chicas que contrataron para la limpieza de la calle.

 Los hechos que se juzgan ocurrieron el 17 de agosto de 2016, cuando Nogueira, de 19 años entonces, acudió al chalé de Pioz donde vivía su tío, Marcos Campos, la mujer de éste, Janaina Santos, ambos de 39 años y procedentes de Brasil, y sus dos hijos, de 1 y 4 años, y acabó con la vida de su familia. A los dos adultos los mató, descuartizó y metió en bolsas de plástico, y a los dos niños, tras asesinarlos, los guardó también en bolsas de plástico. Los cuerpos no fueron descubiertos hasta un mes después, en concreto el 17 de septiembre, cuando un empleado de mantenimiento alertó a los vigilantes de seguridad de la urbanización del mal olor que procedía de la vivienda.

 

También ha declarado hoy el vigilante de la urbanización que levantó las persianas de la cocina y del salón cuando fueron alertados del mal olor, y ha precisado que vio muchas moscas en ambas dependencias, unas seis bolsas sospechosas en un extremo del salón y un carrito de bebé. Nunca había visto al acusado por la urbanización, cuya entrada estaba controlada por una barrera siempre con vigilantes para los coches, pero a pie se podía acceder por una parcela en la que aún no se había construido.

 

Por otro lado, algunos testigos, compañeros de trabajos del tío de Patrick Nogueira, acusado del cuádruple crimen de Pioz, han asegurado hoy que la víctima, Marcos Campos, les manifestó que desconfiaba de su sobrino y sospechaba que era amante de su mujer.

El hermano de Marcos Campos y tío de su asesino, destrozado

 

Durante el juicio, Walfran Campos, hermano de Marcos Campos y tío de su asesino, Patrick Nogueira, ha declarado como testigo en uno de los momentos de más tensión de los vividos hasta ahora. A su entrada en la sala de vistas, ha cruzado la mirada con el asesino de su hermano, que ni se ha inmutado mientras él se derrumbaba antes de empezar su declaración. "Marcos era mi hermano pequeño. Era una persona feliz", aseguraba entre sollozos.

Durante su declaración, Camposse ha venido abajo en varias ocasiones. "Llevo dos años sufriendo. No tengo vida. Estoy sufriendo como un loco. Yo creía en su inocencia y le defendí. Era como mi hijo", ha afirmado, llegando a dirigirse al acusado para decirle que en estos momentos preferiría estar en el lugar de su hermano asesinado y no con este sufrimiento.

Tal y como ha detallado, él se enteró en Brasil de la muerte de sus familiares por la prensa a través de informaciones que apuntaban a un posible ajuste de cuentas, asegurando que nunca sospechó de Patrick: "No creí nunca que fuera un asesino. Yo siempre le defendí porque era una persona excepcional".

Tras criticar que la policía brasileña "no hizo caso en ningún momento", ha rememorado cómo el ahora acusado se iba de fiesta mientras se conocía la aparición de los cuerpos de sus tíos descuartizados.

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