Hotel Rural "El Salero", en Torija

Dormir bajo el mismo techo que lo hizo Camilo José Cela hace 70 años, en su primera noche del Viaje a La Alcarria, el 6 de junio de 1946, tiene su encanto. Para ello no hay más que ir a Torija y hospedarse en el antiguo Parador que Cela inmortalizó en su libro El Viaje a La Alcarria, que está al borde de la antigua carretera N-II, y que ahora rehabilitado y restaurado con muy buen gusto, tiene por nombre Hotel Rural "El Salero".

"El Salero" era Manuel Paniagua, "El Chaspún", que recibió este mote por su abuelo que era un gran cazador y hacía que su nieto imitase el ruido de las escopetas de pistón, según cuenta Paco Marquina en su "Guía del Viaje a la Alcarria".

"El Salero" era el mozo que en Torija cantó  la jota aragonesa de madrugada que despertó a Cela y que por lo que dejó escrito el viajero sabemos que hizo la mili en Aragón, de ahí su tradición jotera. Fue arriero vendiendo sal por los pueblos, pero también ayudaba, en las fechas del Viaje a la Alcarria, en el servicio de ese Parador en el que se hospedó Cela la primera noche, que regentaba su hermana Segunda Paniagua.

Restaurante El Salero - Torija 4

"El Salero" era el padre de Pilar Paniagua, que es quien hace cuatro años emprendió la aventura de rehabilitar un tercio de este antiguo Parador, el que le tocó en herencia, y crear este Hotel Rural y Restaurante "El Salero".

La tarea no fue sencilla, pues el edificio fechado en el Siglo XVIII, está catalogado como Bien de Interés Cultural, y esto tiene sus imposiciones a la hora de restaurar, para mantener la esencia de un edificio, que había sido también su casa familiar, pero que perdió todo el uso a finales de los setenta del siglo pasado y que se encontraba muy deteriorado. Aunque contó con ayuda del programa de desarrollo ADAC, el empeño económico fue grande. 

Según cuenta Enrique Alejandre Torija, la primera obra de ampliación del Parador debió ser pareja a la de mejora del Camino Real, que realizó Carlos III, allá por 1973. Era la Casa de Postas, donde se realizaban la toma y cambio de caballerías para los correos, viajeros, y tratantes de ganado, pues el Parador tenía unos grandes establos con más de trescientos pesebres que seguro se llenaban en el mes de octubre con aquella feria de ganado que el general napoleónico Joseph Leopold Sigisbert Hugo, padre del famoso novelista francés Víctor Hugo, que luchó en Torija contra el Empecinado en 1810, referencia en sus memorias como gran mercado con hasta 20.000 mulos.

Restaurante El Salero - Torija 9

 Un lugar con mucho encanto

Hoy en día por fuera, el Parador de Torija, con su edificio de más de 1.500 metros, sigue ofreciendo ese aspecto con el que lo conoció Cela, con la fachada casi intacta en la que todavía puede leerse sobre el portón principal el letrero de Parador, con grandes capitulares en un rojo ya desvaído, junto a esa placa que recuerda el paso de Cela, y que fue colocada cuando se cumplía el 25 aniversario del viaje. Se nota remozada en la fachada la zona rehabilitada, que ocupa el ala izquierda, en sus dos plantas, pero guardando todos los elementos tradicionales en su aspecto. 

En la planta baja se ubica el Restaurante, en lo que eran lo antiguos establos, con un amplio salón con capacidad para 80 comensales. También 2 habitaciones con acceso para personas discapacitadas. En la primera planta se encuentran dos amplias suites del Hotel, mientras que en la planta bajocubierta se ubica la zona de estar privada. 

Restaurante El Salero - Torija 6

Por dentro todo tiene un aspecto encantador, con gran esmero en la decoración manteniendo ese halo de antaño con elementos recuperados como los portalones, otros de forja, muebles antiguos restaurados con acierto como baúles, mesillas, o incluso mecedoras y detalles decorativos muy coquetos y artesanales. "Las Viñas", "El Olivar", "La Colmena" y "La Fuente" son los nombres de las habitaciones con su correspondiente código de color en la decoración: granate, verde, miel y azul. Todas las habitaciones disponen de buena calefacción, tan necesaria con los fríos de Torija y también de buenas vistas, desde sus balcones y ventanas.

Y en cada rincón un sueño decorativo, desde el recibidor de la entrada, hasta los descansillos de la escalera, pasando por ese pasillo que da acceso al gran comedor, donde uno se encuentra con los viejos ventanales de madera del Parador, a modo de cuadros en la pared, con todo el detalle de sus antiguos tiradores y hasta con la posibilidad de abrirlos.

Restaurante El Salero - Torija 11

Y ese gran comedor, con sus mágicos efectos de luz sobre el largo pesebre que lo recorre por el lateral, y que ahora es estante decorado con las antiguas romanas de "El Salero", comidas por la sal,  y otros aperos singulares de la época, y que tiene una coqueta chimenea al fondo.

En la carta del restaurante hay una clara apuesta por la cocina tradicional, con el cordero o el cochinillo, junto a los pucheros servidos en barro, recetas con miel o postres caseros, donde el ingrediente secreto es el cariño y la paciencia. Está abierto de martes a domingo, todo el año.

No en vano, el viajero Cela, cuenta que aquí fue bien recibido y toma su primera cena en La Alcarria: judías con chorizo, carne y un vaso de leche de cabra a la luz de un candil de aceite.

Para dormir a Cela le ofrecieron una "cama de hierro, grande, hermosa, con un profundo colchón de paja". Menos la paja, se puede decir lo mismo de las camas que ahora tiene este encantador hotel rural, donde la mujer del Parador, como aquella que atendió a Cela, "sonríe al hablar. Es una mujer amable, llena de buena intención". Cosas de la herencia revivida, supongo, que tiene como sueño de futuro que se pueda llegar a rehabilitar todo el Parador.

Restaurante El Salero - Torija 10

Restaurante - Hotel Rural "El Salero"
Carretera de Zaragoza, nº 7
19190 Torija (Guadalajara) España
626607288

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