Casas colgadas en Guadalajara

Vista general del pueblo.Encaramado sobre un espolón rocoso, situado sobre el arroyo de Auñón, se haya el pueblo que lo da nombre. Ofrece unas vistas encantadoras, desde un recorrido exterior por la carretera nueva, hacia el Este, con sus casas ascendiendo suavemente la ladera del cerro y presidido por la torre de la iglesia. Si nos acercamos al municipio desde el Suroeste, por la carretera antigua, lo que nos encontramos es la vista sobre el cortado del arroyo, con las casas colgadas, recordándonos que no sólo las podemos encontrar en Cuenca.


Para llegar a este pequeño y encantador pueblo desde Guadalajara, se toma la N-320, sentido Cuenca, y a unos 43 kilómetros (pasado Tendilla) está esta villa, justo al lado de la carretera. Un recorrido por sus calles tiene numerosos atractivos, dado que aún conserva algunas casonas medievales, pasadizos, callejas y miradores llenos de tipismo. Si vamos pertrechados de una cámara, podemos volver a casa con una buena colección de fotografías de postal, muy pintorescas.

La impresionante iglesia parroquial, dedicada a San Juan Bautista, es el monumento más destacable del pueblo. Posee un bello retablo en su interior. Tampoco hay que dejar de visitar la capilla-museo del obispo de Salona, situado en una recoleta placita.

Camino de las Cuestas

Tras dar una vuelta por el centro del pueblo, merece la pena darse un paseíto por los alrededores. Proponemos la ruta denominada “Camino de las cuestas”, que tiene unos 10,5 Km. El paseante ha de partir desde la plaza, donde se encuentra el ayuntamiento, y recorriendo la calle Mayor, ascenderá hasta la antigua carretera nacional, la calle en su último tramo se llama Francisco Tomey y es donde están las piscinas.

El Camino de las Cuestas comienza donde termina esta calle y, durante todo su recorrido, está jalonado con marcas blancas y verdes.

Tras cruzar la vieja carretera continuaremos por el camino que asciende en dirección Noroeste –la Cuesta de Alhóndiga–. No se debe tomar ninguno de los caminos que parten de él. Las vistas que vamos dejando atrás son quizá lo mejor de esta ruta: Auñón entre las sierras y los olivares que lo rodean.

Tras caminar 1,5 Km., se llega a un collado en la loma del cerro donde se cruza un camino que recorre esta loma. El que el paseante debe seguir por el camino que se transforma en senda, muy reconocible, que desciende al otro lado del valle del río Arlés. La vista desde el collado es impresionante.

Siempre bajando y tras pasar una granja, se llega a una carretera que se debe cruzar, se atraviesa el río por un puente y se entra en Alhóndiga. En la vega del río Arlés, encajonado entre imponentes cerros que le rodean, Alhóndiga merece una visita, como ya propusimos hace unas semanas. Desde ahí, podemos seguir hasta la ermita de la Virgen del Collado. En otro paseo igual de bonito, o más, que el anterior.

La Virgen del Collado

 

Para llegar a la ermita de la Virgen del Collado, el caminante debe seguir el curso del Arlés, aguas arriba hacia el Noreste. Llaneando todo el tiempo, llevando siempre el río a la derecha. Tras 2 Km andando (desde Alhóndiga), llegamos a esta ermita, que es patrona de Berninches. La edificación está en un paraje de prados y arboledas con una fuente de abundante agua, donde nos podremos refrescar o calmar la sed.

Continuando al Este, se cruza el río por un puente y se deja a la izquierda el túnel por el que se entra en Berninches, el caminante ha de salir del asfalto por un camino que asciende, sigue llevando el río a la derecha. El camino continúa por una empinada cuesta. Hay que continuar el camino descendiente (seguir las marcas).

El final de la ruta lleva al caminante por el Camino de las Noguerillas, entre plantaciones de nogales, olivos y algo de cereal. Siguiendo por aquí, llega el paseante a la ermita de la Soledad en la parte baja de Auñón, el olivar de la Alcarria. Después de la ruta, se puede descubrir el origen del pueblo que se encuentra en lo que hoy son unas ruinas mínimas junto al Tajo, el antiguo Castillo del Cuadrón o “Torre de Santa Ana”, como la denominan los paisanos.

Su Historia es rica y diversa, por ejemplo, el Empecinado luchó en estas tierras para evitar que los franceses se hicieran con ellas.

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