Donde la uva se transforma

Ruta Bodegas de Horche

Desde hace más de tres décadas, Horche celebra un popular y afamado concurso de vinos, en el que participan un buen número de viticultores locales, que preparan cada año, con esmero y algo de innovación, sus caldos, esperando ganar el premio al mejor vino de Horche. Hace unos meses, además de dejar catar el producto, se han decidido a mostrar dónde se lleva a cabo la magia de transformar la uva en rica bebida.

 


Las bodegas son parte del Patrimonio Histórico de Horche, aunque como cada una tiene su dueño, eran desconocidas para todos los que no fueran allegados. Aunque sorprenda la cifra, la Villa cuenta con más de 500 bodegas, de las que hoy en día se conservan activas unas 100.

 

Algunas de estas bodegas se cavaron en el siglo XV o principios del XVI, por lo que, una vez que entras en ellas, estás pisando Historia viva.

Son construcciones únicas y exclusivas, con un encanto inusual, en las que aún se elabora el vino para consumo particular. Cada propietario tiene su truco, su proceso, por eso, el vino no sale igual cada año.
Lo que le imbuye de un carácter único, casi casi en toda España. Visitarlas es un tesoro que permite ver y saborear Historia y vino. Incluso, se puede llegar a probar rica agua de manantial, puesto que el subsuelo de Horche esconde numerosos manantiales.

De las 70, aproximadamente, que están en uso, bien para elaborar vino, guardar los productos del campo o transformada en mesón, la única que está catalogada de interés local, según el libro “Las bodegas de Horche” de Tomás Bogónez, es “La Comuna”, que tiene planta circular. Aunque la que más visitas recibe es la de Sixto. Mejor verlas todas y luego, decidir cuál es la que más nos gusta.

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