Inexpugnable castillo de Zafra

Sobre una gran roca en la Vega de Zafra, se levanta orgulloso el castillo homónimo. Desde ahí, se pueden divisar Hombrados y Campillo de Dueñas, los pueblos que están más próximos, aunque el castillo se encuentra en el término municipal del segundo.

 

Para llegar hasta la fortaleza, el mejor acceso –por calidad del camino y para disfrutar del paisaje– es el que sale de Campillo de Dueñas y cruza la sierra de Caldereros. También se puede llegar a él desde Hombrados, al final de esta pequeña localidad parten varios caminos, hay que tomar el que sale más a la izquierda. Otro acceso posible es el camino que sale de la carretera de Molina a La Yunta, pasado Cubillejos.

A 1400 metros de altitud, en la caída meridional de la sierra de Caldereros, sobre una amplia sucesión de praderas de suave declive se alzan impresionantes lastras de roca arenisca, muy erosionadas, que corren paralelas de levante a poniente. Sobre una de las más altas, se levantan las ruinas del castillo de Zafra, reconstruido hoy sobre los restos que los siglos habían ido derruyendo y respetando.

Es el más espléndido y llamativo de los castillos de Guadalajara. La roca sobre la que asienta fue tallada de forma que aún acentúa más su declive y su inexpugnabilidad. En la pradera que la rodea sólo quedan mínimos restos de construcciones, que quizá configuraban la muralla de un recinto exterior utilizable como caballeriza o patio de armas.

Tratar de tomar el castillo

En lo alto del peñón aparece el castillo. Debe subirse a él por una escalera de madera que el actual propietario ha puesto para su uso. Hace unos años, la única forma de acceder al castro era a base de escalar la roca con verdadero riesgo. En tiempos primitivos, cuando los condes de Lara lo construyeron y ocuparon, Zafra tenía un acceso al que algunos cronistas calificaron de gran ingenio y traza.

Una vez arriba vemos cómo se trata de un espacio estrecho, alargado, bastante pendiente. Queda hoy la torre derecha que custodiaba la entrada por este extremo.

A mitad del espacio de la lastra, se ven los cimientos de lo que fue otra torre que abarcaba la roca de uno a otro lado, y que una vez atravesada, permite entrar en lo que fuera “patio de armas”, desde el que se accede a la torre del homenaje, hoy reconstruida, a la que se sube a través de una escalera de piedra adosada al muro de poniente, y nos permite recorrerla en su interior, donde aparecen dos pisos unidos por escalera de caracol.

La fortaleza interior

Una escalera interior permite subir hasta la terraza superior, almenada, desde la que el paisaje, a través de una atmósfera siempre limpia y transparente, se nos muestra inmenso, silencioso, evocador de antiguos siglos y epopeyas.

El actual poseedor del castillo, Antonio Sanz Polo, enamorado de esas viejas piedras hasta el punto de haberse dejado en ellas y su reconstrucción toda su fortuna, ha realizado interesantes descubrimientos, que muestran quien pobló este edificio –celtas primero, árabes que lo ampliaron y cristianos–.

El acceso al exterior es libre. Para ver el interior hay que pedir permiso a su propietario, en Plaza de España, nº 3, Molina de Aragón.

Campillo de Dueñas
Aunque lo más destacable de Campillo de Dueñas es el castillo de Zafra, construido en los siglos X-XI, el pueblo también merece verse. Cuenta con una interesante iglesia barroca del siglo XVII, en la que destacan el retablo de su altar mayor (también barroco), otro que tienen de menor tamaño y estilo plateresco y otros dos más en los que se reconoce el estilo neoclásico. Por otra parte, cuenta con un órgano datado en el siglo XVII. Dependiendo de por donde lleguemos al pueblo, nos saludará alguno de los cinco pairones de piedra ubicados en las distintas entradas.

La historia del pueblo es interesante, sobre todo, porque el castillo tuvo gran importancia en el devenir histórico del Señorío molinés. Tras la Reconquista cristiana, en 1129, Zafra quedó en poder del rey de Aragón, que estableció su torre como uno de los puntales defensivos más efectivos. Pero el señor de Molina, el conde don Manrique de Lara, reclamó a Ramón Berenguer la fortaleza, que éste le entregó sin problemas. En 1222, el rey castellano Fernando III decidió castigar a los Lara cercando la fortaleza. Durante semanas, el Rey presentó batalla mientras el molinés resistía en lo alto de su inexpugnable bastión. Al final, se rindió y gracias a doña Berenguela, madre del monarca, firmaron la Concordia de Zafra, que establecía que el heredero del Señorío quedaba desheredado, siendo proclamada heredera la hija del conde, doña Mafalda, que se casaría con el hermano del Rey, el infante D. Alonso.

Cómo llegar
Desde Guadalajara, se toma la A-2 sentido Zaragoza hasta Alcolea del Pinar. Ahí, cogemos las N-211, hacia Molina de Aragón. Seguimos por esta vía hasta llegar a la capital del Señorío. Entonces, se toma el desvío a Cubillejo de Sitio y La Yunta. El desvío a Campillo de Dueñas está a unos 20 kilómetros, a la derecha.

Dónde dormir y comer
Casa rural La Posada de María. Campillo de Dueñas. C/ Amargura, n° 40 .

Tlfn. 949834295.

Móvil: 625032867
www.laposadademaria.com

HOSTAL SUBALTERNA.

C/ Martínez Izquierdo, 39. Molina de Aragón.

Tlfn. 949 83 23 63.

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