La huella mendocina en Mondéjar

La huella mendocina en Mondéjar

Cuando los poderosos Mendoza pusieron sus ojos en Mondéjar, se comenzó a gestar una tranformación en la villa que no terminó por cuajar en unos casos, aunque en otros tuvieron un resultado espectacular. En 1512 recibió del rey Fernando el Católico el título de marqués de Mondéjar.

Esos mismos títulos los llevarían luego sus descendientes directos. El tercer conde y segundo marqués siguió las tendencias de su padre de beneficiar a Mondéjar, haciendo de él un pueblo próspero y bien dotado. Aunque casi siempre lo pasó en Granada como capitán general que era del Reino, en Mondéjar dispuso la construcción de una nueva iglesia parroquial, para lo que mandó traer a los mejores arquitectos granadinos del momento. Con planos de Pedro Machuca, mandó iniciar la construcción de un grandioso palacio marquesal que, por desgracia, no llegó nunca a concluirse. Este personaje, don Luis Hurtado de Mendoza, fue también capitán general de Granada, como su padre y solícito por mejorar la villa que daba título a su marquesado. Capitaneó el ejército real castellano en la revuelta morisca de las Alpujarras y murió en Mondéjar, en 1566, siendo luego sepultado en el convento de San Francisco en la Alhambra granadina. Su hijo, el tercer marqués, también murió en Mondéjar, en 1587 y su cuerpo fue enterrado en el convento de Granada.

La familia mendocina continuó apoyando a Mondéjar y su territorio circundante. Eso hizo el cuarto marqués, don Iñigo López de Mendoza y en esa línea siguió su hija, doña Catalina de Mendoza, que a principios del siglo XVII fundó en Alcalá de Henares el convento de Jesuitas y el Colegio Universitario de los Verdes en la Universidad cisneriana. Ya entre las generaciones subsiguientes, más dados a la vida de la Corte, brillaron con especial relieve algunas figuras, como la del marqués consorte, don Gaspar de Mendoza Ibáñez de Segovia, que estuvo casado con la novena marquesa, doña María Gregoria de Mendoza y Aragón y que a finales del siglo XVII dióse a los estudios históricos, escribiendo una estimable Historia de la Casa de Mondéjar que todavía se encuentra inédita en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid. Tras él algunos titulares del marquesado se retiraron a vivir a la villa alcarreña, en el palacio que siempre mantuvieron abierto. Tras la eliminación de los señoríos jurisdiccionales por la Constitución de Cádiz, los marqueses de Mondéjar quedaron como meramente nominados del sonoro título que sus antepasados hicieron brillar en Granada. Hoy es poseedor del marquesado un alto personaje de la Corte.

Así que, el visitante podrá admirar la iglesia de Stª María Magdalena obra de transición entre unas naves claramente góticas y unas portadas claramente renacentistas. En el interior, destaca la belleza de su retablo.

El siguiente en importancia de los monumentos que conforman el patrimonio artístico de la villa de Mondéjar es el convento de San Antonio, de frailes franciscanos y del que hoy solamente quedan las ruinas de su iglesia, de la que podemos observar, a la salida del pueblo en dirección norte, la portada y el hastial del testero, cuajados de detalles ornamentales y estructurales que confirman ser éste uno de los más antiguos monumentos de estilo plateresco existentes en España, lo que le valió, ya en el año 1921, ser declarado Monumento Nacional.

Dos perlas de las muchas que guarda Mondéjar. Un destino ideal para descubrirlas.

La ruta de las viejas locomotoras

De las numerosas opciones con las que cuenta Mondéjar para el visitante, existe una curiosa ruta ecológica que discurre por el espacio que antaño usaron los trenes que marchaban por la zona.

La Vía Verde, ocupada por el antiguo trazado del ferrocarril, hoy en desuso, comunica Mondéjar con Madrid y el embalse de Entrepeñas, prolongando la actual Vía Verde del Tajuña. Sin duda alguna, esta idea de reconvertir estas vías abandonadas en rutas ecológicas, resulta una de las mejores alternativas de turismo y de atracción de personas que busquen nuevas maneras de desconectar de sus quehaceres diarios.

Se trata pues de una sana manera de conocer una localidad que une la provincia de Guadalajara y la vecina de Madrid, disfrutando de la belleza del entorno gracias a las galerías y trazos que las antiguas vías férreas realizaron en estas tierras. Otra de las opciones para recorrer esta vía es con una bicicleta, aunque no todo el firme está acondicionado de manera adecuada.

Así que, Mondéjar no sólo es vino, sino naturaleza, en sintonía con la modernidad y con la historia que atesora todo su entorno.

Cómo llegar:
Desde Guadalajara, se cogerá dirección Sacedón, a continuación dirección Chiloeches, CM- 2004. Pasado Chiloeches dirección Pozo de Guadalajara y Pioz. Continuar dirección Pezuela de las Torres, M-237 y continuar por la M-225 hasta el desvío a Mondéjar, M-236.

Dónde dormir y comer:
Hotel Rural Casona de Torres, C/Mayor 1, Mondéjar. Tfno. 949 387714.
Bar Restaurante Lino Tfno. 949 385224.
Mesón Las Tapas Tfno. 949 385557.

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