La mirada de Teresa de Jesús en Pastrana

La mirada de Teresa de Jesús en Pastrana

Teresa de Cepeda y Ahumada, es una de las principales figuras femeninas de la Iglesia. Escritora, poeta, mística e incansable fundadora de conventos, fue proclamada Santa en 1622 y, en 1970, fue la primera mujer nombrada Doctora de la Iglesia (el 27 de septiembre por el Papa Pablo VI). Su huella está muy presente en la historia del siglo XVI y, muy profundamente, ligada a la de la villa de Pastrana. Teresa de Jesús, dejó en Pastrana una honda y extraordinaria memoria fundacional. En el verano de 1569, atendiendo a la invitación de la princesa de Éboli, Teresa llega a Pastrana donde funda a un tiempo dos conventos carmelitas descalzos, uno para mujeres, el de San José, y otro para hombres, el de San Pedro (hoy del Carmen).

 ‘La Mirada de Teresa de Jesús’ es la ruta que camina sobre sus pasos, sobre las huellas que Teresa grabó en Pastrana. Comienza en el palacio ducal, donde la Santa convivió con la princesa de Éboli, transita por la Colegiata donde se venera su reliquia y donde se guardan valiosos recuerdos personales y peregrina y se detiene en los conventos fundados por ella. Pastrana, de forma original, es el único lugar donde la Santa funda al mismo tiempo dos conventos. 

Palacio-Ducal

Palacio Ducal: La Mirada Histórica 

En el Palacio Ducal, uno de los monumentos más significativos de la villa, Teresa de Jesús fue recibida en mayo de 1569 por Ruy Gómez de Silva y Ana de la Cerda, príncipes de Éboli y duques de Pastrana. Sus muros atesoran el recuerdo del encuentro y la convivencia de estas dos singulares mujeres de la historia de España, de la historia de Pastrana.

Teresa, llamada por la princesa, llega a la villa para fundar un convento femenino. Ella escribe: ”... porque había mucho que estaba tratado entre ella y mí...” y antes de partir “...fueme dicho de parte de nuestro Señor que no dejase de ir, que a más iba que a aquella fundación...”. A su llegada, y hasta tener acondicio- nado el nuevo convento, Teresa, y las dos monjas que la acompañan, permanecen alojadas en este palacio, conviviendo junto a los príncipes de Éboli.

La historia se hace eco del choque entre estas dos mujeres, la princesa y la Santa. Sobre todo, por la insisten- cia de Ana de Mendoza para que Teresa de Jesús le preste el libro que sobre su vida estaba escribiendo. Pero ambas protagonizan también otros pasajes señalados de esta historia: En la capilla del palacio y bajo su magnífico artesonado Teresa de Jesús, en presencia de los príncipes de Éboli, impone el hábito del Carmelo Descalzo a los dos primeros frailes de la reforma, fray Ambrosio Mariano y fray Juan de la Miseria. Los muros de este palacio también guardan los ecos del largo y penoso encierro de la princesa de Éboli cuando, por orden del rey Felipe II, es recluida y encarcelada en dos habitaciones de su propio palacio, durante once largos años, y hasta el final de su vida (1592). 

folleto santa teresa baja-4

Iglesia Colegiata: La Mirada de Fe 

Con mirada escrutadora el peregrino podrá contemplar hoy, como Teresa de Jesús, mujer, en su día, en 1569, este esplendido templo, erigido en Colegiata por el Papa Pío V seis meses antes de llegar la fundadora a Pastrana. En él se pueden admirar sus muchos y preciosos retablos, el Baptisterio y Capilla de las reliquias, el coro y el pan- teón de los Duques de Pastrana. Anexo está el Museo Parroquial, con sus famosísimos “tapices de Pastrana”, góti- co-flamencos del s.XV, y un gran número de piezas artísticas, pinturas, esculturas, orfebrería, ornamentos, canto- rales...

Con la mirada de fe de esta gran santa podremos recordar y contemplar también a tantos personajes de la Iglesia a los que conoció y con los que se relacionó. Amó apasionadamente a la Iglesia, aunque también le toco sufrir el recelo y las risas burlonas por sus escritos, o vencer, siendo mujer, los obstáculos para hacer la reforma del Carmelo o para salir de clausura a fundar nuevos palomarcicos. Mientras la Iglesia sufría la sangría por los escán- dalos o las divisiones entre católicos, protestantes y anglicanos, ella termina su vida diciendo: “Al fin muero hija de la Iglesia”. ¡Y qué hija! La Madre Teresa. Se siente dentro de la Iglesia, siempre con sus ojos puestos en Dios.

En la iglesia y en el museo podrás disfrutar de las numerosas huellas teresianas: Relicario, carta, bastones, regilla de confesión, sede ... y un sin fin de imágenes, pinturas, relieves, medallones... Invitamos especialmente a vene- rar la Reliquia de la Santa.. ¡Ojalá! al acercarnos a ella se nos pegue algo de su libertad de espíritu, de su sabiduría -es Doctora de la Iglesia-, de sus virtudes, de su valentía, de su pasión por Dios –“Sólo Dios basta”- , por Jesús –Teresa de Jesús- , por la Iglesia, por la vida contemplativa, por la verdad.... 

san jose

Monasterio de San José: La Mirada Contemplativa 

Teresa de Jesús fundó, en julio de 1569, el convento femenino de San José. La princesa de Éboli proporcionó el edificio, erigió una iglesia y compró una amplia huerta.

Unos años después, en él se escribe una de las páginas más conocidas de la historia de la princesa. El 29 de julio de 1573, súbitamente muere Ruy Gómez, y la princesa, en un acceso de dolor, decide meterse monja con el nombre de Ana de la Madre de Dios. Conocidísimas son las palabras de la priora: “...¡La princesa monja! Ya doy la casa por deshecha...”.

Aunque ella hacía algo habitual entre las aristócratas españolas su decisión fue muy controvertida. Felipe II la reconvino para que se ocupara de los asuntos de sus estados y de sus hijos. Al tiempo que ella exigía a las monjas “...hacer oración continua delante de Santísimo Sacramento de día y de noche por el príncipe de Éboli...”, algo contrario a la regla de la Santa pero establecido en la fundación. La historia narra la inconve- niencia de la vida mundana de la princesa en el convento y cómo la situación en Pastrana, según su priora, era insostenible. Aunque, por otra parte, a Teresa de Jesús le preocupa la deriva que estaba tomando el Carmelo masculino y sus desviaciones de la Regla, que podía poner en peligro su obra reformadora femeni- na. Pastrana era el único lugar donde convivían dos conventos reformados.

Así las cosas, Teresa decide abandonar esta fundación y regresa a Pastrana donde, en secreto y de noche, como solían actuar las monjas, ella y sus hijas dejan el convento.

En 1574, la propia princesa de Éboli refundó el convento con monjas Concepcionistas Franciscanas, comunidad que permanece hasta hoy, y donde Ana de Silva, la hija que la acompañó durante los largos años de su cautiverio, profesó como religiosa. 

carmen

Convento del Carmen:La Mirada Fundacional 

El convento del Carmen, es una fundación de Teresa de Jesús. El antiguo convento de San Pedro, primer monasterio masculino de Carmelitas Descalzos en España. En él actuó como maestro de novicios San Juan de la Cruz.

Desde sus primeras fundaciones, Teresa quiere llevar su reforma a la rama masculina. Camino hacia Pastra- na, Teresa conoce a dos italianos que querían hacerse ermitaños y que se dirigían a la villa donde el príncipe de Éboli les había prometido una ermita. Teresa les convence para que se unan a su Reforma.

Ya en Pastrana, Teresa de Jesús ultima la nueva fundación. El príncipe dona una ermita y un extenso terreno con un conjunto de cuevas donde habitaron los primeros monjes y, en el palacio ducal, en su capilla, Teresa impone el hábito carmelita a fray Ambrosio Mariano y fray Juan de la Miseria, los italianos, se convierten en los primeros descalzos que la ocupan. A ellos pronto se unirá el místico y santo, Juan de la Cruz.

El éxito del convento masculino fue fulminante y se mantuvo como noviciado de la Orden Carmelita hasta la Desamortización de 1836. Tras este episodio el convento, en 1855, fue ocupado por la orden de Francisca- nos Misioneros de Filipinas, con la advocación del Carmen, que estableció un Colegio para la formación de misioneros.

Hoy alberga el excepcional Museo de Recuerdos de Santa Teresa, con una magnífica colección de siete cuadros históricos que narran la fundación teresiana. Numerosos retratos de la Santa e interesantes recuerdos carmelitanos, así como pinturas de Lucas Jordán, Francisco Ricci, la talla del Cristo de la Verdad de Gregorio Fernández, y varias esculturas de Pedro de Mena. 

IMG 0692

Visitas teatralizadas

Cien personas, medio centenar por visita, el número máximo posible de turistas en cada una de ellas, siguen todos los primeros sábados de mes los pasos de Santa Teresa de Jesús y de la princesa de Eboli por los aposentos del Palacio Ducal de Pastrana de la mano de la Asociación de Damas y Caballeros de la localidad alcarreña. Treinta y cinco de sus socios se convierten en personajes de época que enseñan el monumento en dos visitas teatralizadas que tienen lugar el primer sábado de cada mes en horario de mañana. El cuidado infinitito por el detalle, tanto en la actuación como en la caracterización, deja entrever el amor que sienten por el Palacio y el respeto por los personajes que lo habitaron. 

Pero estas visitas, originalísimas, no son únicamente una ambientación del monumento. También, y sobre todo, son representaciones en las que, fielmente caracterizados, los protagonistas de la historia toman vida. En primer lugar, unos campesinos del siglo XVI entran en la oficina de turismo –ya en el interior del edificio- para anunciar a los turistas que Santa Teresa está a punto de llegar a Palacio. Vuelve a ser el día 10 de junio de 1569.

Desde la oficina, la comitiva entra en el zaguán para presenciar la llegada de la abulense, magníficamente caracterizada con su hábito carmelita y su séquito. Una vez dentro del Palacio Ducal, los visitantes lo admiran lleno de vida y de niños que juegan en sus patios con juguetes de época.  En la cocina, en el mismo lugar en el que estaba entonces,  las criadas preparan el menú para Santa Teresa. Poco después, en uno de los corredores de la primera planta de Palacio, la Asociación recrea el momento en el que la princesa de Eboli, caprichosa, insiste, mediando incluso a través de su marido, Ruy Gomez de Silva, para que Santa Teresa le entregue el libro de su vida. La abulense, que se había negado en repetidas ocasiones, acaba cediendo, con la condición de que sólo lo leyera la princesa. En realidad acabaría leyéndolo toda la corte.

En la capilla del Palacio Ducal, igualmente el lugar original donde se produjo el hecho, los visitantes son luego testigos de cómo Santa Teresa impone los hábitos de los dos primeros carmelitas. En ese momento, es el 23 de junio de 1569. 

La comitiva continúa su recorrido por los pasillos admirando los impresionantes artesonados y colecciones de azulejos que coronan y alicatan las diferentes estancias hasta llegar a la sala en la que la princesa, después de muerto su marido y de serle impuesta pena de prisión por intrigar en la corte de Madrid –fue acusada de asesinato- cumplía su reclusión. Desde aquella sala salía una hora al día al balcón de su propio Palacio, en el que se le permitió cumplir condena. 

En otros momentos de la visita, la Asociación recrea el baile cortesano con el que fue agasajada Santa Teresa al poco de su llegada. Ayer sábado la Asociación estrenó dos nuevas escenas: una en la que recreó el velatorio de Rui Gómez de Silva, el marido de la princesa, y una segunda en la que la princesa sale camino del convento de San José para tomar los hábitos de clausura después de quedarse viuda, afectada por la pérdida de su esposo. 

Antes de terminar la visita, la Asociación muestra el momento en el que Santa Teresa descubre cómo la corte de la princesa lee su libro, y se lo arrebata.  El acto final es un resumen de la historia del palacio y sus personajes. “La visita cuenta, de acuerdo con las pautas de un recorrido lógico y posible de hacer, lo que sucedió realmente en cada uno de sus rincones. La Asociación tiene un mérito enorme, tanto por la caracterización como por los ensayos, que le dan vida a nuestra historia y monumentos, convirtiéndolos en aún más atractivos para el visitante. Ellos son los mejores embajadores de Pastrana”, afirma Ignacio Ranera, alcalde de la villa ducal. 

Visto 6085 veces