La Vereda, un pueblo renacido

Acercarse a conocer pueblos como La Vereda y Matallana supone para el visitante hacer un viaje en el tiempo, cuando estas localidades tuvieron que ser deshabitadas debido a la construcción del embalse de El Vado en los años setenta del siglo pasado. Entonces, este término municipal fue expropiado por el Estado, extinguiendo la vida que aún corría por sus calles y disfrutaba de sus bosques, con una variada vegetación y repletos de jabalíes, corzos y aves rapaces.

En 1976 un pequeño grupo de arquitectos de Guadalajara y Madrid, evitan que el ICONA derribe todos los edificios de La Vereda y Matallana para proseguir con la reforestación. Este mismo grupo decide crear poco después la Asociación Cultural La Vereda, a la que se otorga, en concesión libre y pública, el arrendamiento del pueblo, junto con Matallana, para proceder a la rehabilitación y reconstrucción de los edificios mejor conservados.

La Vereda es un magnífico ejemplo de arquitectura negra, donde la utilización intensiva de pizarra en muros y tejados es la característica dominante. La pequeña iglesia de planta única y espadaña triangular se sitúa en el centro de la aldea, en torno a la cual se agrupan casas de una y dos plantas con hornos adosados a las fachadas y grandes chimeneas de pizarra. En la parte sur del pueblo hay un grupo de teinadas (parideras y cobertizos para el ganado) muy bien construidas, algunas de ellas sin rehabilitar.

Desde 1977 el trabajo de la Asociación Cultural La Vereda está devolviendo la vida a la zona. Su labor se ha centrado en la recuperación de la arquitectura popular, cultivos autóctonos, fuentes, mobiliario doméstico, herramientas de labor y demás utillaje. A día de hoy, la asociación cuenta con unos 30 socios que trabajan conjuntamente en la reconstrucción y mejoras del pueblo. Cada socio tiene una casa asignada donde habita con su familia, de modo que la población total asciende a alrededor de 150 personas entre niños y adultos. La falta de electricidad y el aislamiento han hecho que todavía no haya ningún habitante permanente.

La asociación se organiza de forma democrática. Se busca el consenso mayoritario para la toma de decisiones y, en caso de desacuerdo, se recurre a la votación. Está abierta al ingreso de nuevos miembros, a los que se somete a un período de prueba y adaptación, colaborando de forma voluntaria en las actividades comunes hasta que mayoritariamente se aprueba su inserción como nuevo socio. Una vez aceptado se le asigna una casa que podrá rehabilitar con la ayuda de los demás miembros.

Después de treinta años de trabajos continuados el resultado es inmejorable. La mayoría de las edificaciones han sido rehabilitadas respetando las técnicas constructivas tradicionales hasta el mínimo detalle. Han sido restaurados muebles antiguos y aperos de trabajo encontrados entre las ruinas y se ha construido un horno de cerámica con materiales de la zona, siguiendo el diseño de un antiguo horno romano, en colaboración con la Estos pueblos, enmarcados en la conocida como Sierra Negra, aún conservan su encanto natural y, desde hace algunos años, se van recuperando lentamente, a pesar de la despoblación a la que se vieron obligados y de la emigración a la ciudad. En la actualidad, están anexionados al municipio de Campillo de Ranas, junto con Campillejo, Espinar, Roblelacasa, y Robleluengo.

El contraste entre los frondosos valles donde discurren pequeños arroyos y los picos de la sierra, hacen de este entorno un lugar en el que poder disfrutar durante el fin de semana en compañía de los amigos, y donde poder practicar deportes de montaña como el senderismo, trekking o mountain bike, siempre en pleno contacto con la naturaleza.

En este sentido, hay algunas visitas que el turista no puede dejar pasar de largo, como es acercarse hasta el arroyo de la Vallosera -en La Vereda-, caminar por los entornos de Roblelacasa, conocer la ribera y hoz del río Jaramilla, subir a los cerros de Cabeza de Ranas -1.493 m.- y del Jaralón -1.120 m.-, conocer la ladera oeste del Pico Ocejón -2,048 m.- visitar el puente de Matallana sobre el río Jarama, o conocer la acequia en el Arroyo del Soto.

Como curiosidad, cabe señalar que esta Sierra Norte de la provincia de Guadalajara está considerada como la zona montañosa con el índice demográfico más bajo de Europa. Ello a pesar de su relativa proximidad a la ciudad de Madrid.


Cómo llegar

Situado a 65 kilómetros de Guadalajara, la mejor manera de llegar es tomando la calle de la carretera de Fontanar y la CM-101 hasta llegar al kilómetro 23,8. Desde ahí, continuar por la CM-1004 hasta enlazar con la GU-188 en el km. 44,3, que después de 20,4 kilómetros, llegará hasta la aldea de La Vereda.

Dónde comer

En Campillo de Ranas se puede comer en La Casa del Sol, Aldea Tejera Negra o en el Albergue Rural. En Campillejo también se pueden acercar a la Casa Rural La Pizarra Negra, y en Majaelrayo en el Mesón Jabalí. Es es recomendable reservar en fin de semana.

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