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Palas Atenea triunfa en Sigüenza

Palas Atenea triunfa en Sigüenza

La serie de tapices flamencos "Las alegorías de Palas Atenea" que se expone en la catedral de Sigüenza ha recibido unas 3.000 visitas en tres semanas

Esperamos a Gloria, voluntaria de la Fundación Ciudad de Sigüenza, en el interior de la catedral de Sigüenza, lo que se agradece, porque se está fresquito y en la calle hace calor. Queremos ver los tapices flamencos recién restaurados y Gloria va a ser nuestra guía. También, hay guías de la Fundación Martínez Gómez Gordo. Mientras esperamos, hablamos con su marido, que es voluntario también y vende las entradas para ver la exposición. "Vienen unas 150-200 personas cada día" nos informa. Ya sale un grupo: "¡Qué maravilla!", "no me imaginaba algo así", "merece la pena verlo", "sin duda". Ahora, tenemos más ganas.

Gloria sale hablando con dos visitantes que le van haciendo preguntas sobre los tapices, la catedral y Sigüenza. Están entusiasmados y encantados de haber decidido pagar los 3 euros de entrada. No son los únicos, los ya casi 3.000 visitantes que han observado los tapices del siglo XVII han resultado muy satisfechos con la exposición que, además, incluye, el cuadro "La Anunciación" de El Greco, aunque como la voluntaria explicaba es más "La Encarnación" -pero de eso hablaremos más adelante-.

Le preguntamos a Gloria si todos los visitantes salen tan contentos y nos responde afirmativamente. "Todos nos dicen que son una maravilla y salen encantados" confirma. De hecho, parece que el boca a boca está funcionando. Durante los dos primeros días, realizaron jornadas de puertas abiertas (gratuitas) para poder ver la flamante restauración. Acudían 1.500 personas. Desde entonces, han pasado ya tres semanas, y el número de visitas es de unas 150-200 diarias. De mostrar los tapices se ocupan los 14 voluntarios de la Fundación Ciudad de Sigüenza.

Algunos, deciden visitar la catedral y la exposición. Otros, sólo ésta. Y es que, aunque los tapices siempre han estado colgados en la catedral, como nos comenta Gloria antes de comenzar la visita -mientras esperamos a que el grupo que está visitando la catedral concluya para sumarse al visionado de los tapices-, parece que juntos y restaurados lucen más y mejor.

Los seguntinos conocen bien estos 16 tapices -se han restaurado sólo ocho-, ya que, llegaron a la catedral de la Ciudad del Doncel el 30 de noviembre de 1664 como regalo del obispo Andrés Bravo Salamanca. Entonces, tal como explica Gloria, estaban ubicados en la capilla mayor. Ahora, están en una de las capillas del claustro catedralicio.

Nueva ubicación en el claustro de la catedral

El claustro de la catedral (de estilo gótico tardío) se construyó sobre el antiguo claustro Románico. Los monjes que vivían en el mismo eran de la orden de San Agustín y lo habitaron hasta principios del siglo XIV, cuando comenzaron a vivir en la ciudad. Entonces, el claustro quedó como zona de enterramiento. De hecho, las capillas son privadas, pagadas por familias que daban donaciones a la catedral, para poder enterrar ahí a sus muertos.

Una de las capillas es de la época en que el claustro era Románico, es la más antigua. Gloria comentaba que, en 1486, el futuro cardenal Cisneros era capellán mayor de la catedral de Sigüenza y fue aquí donde conoció los estatutos de la Universidad de Sigüenza que usó cuando fundó en Alcalá de Henares la Universidad Complutense. "En la catedral, entregaban los grados a los licenciados" explicaba.

Otra curiosidad de las capillas funerarias del claustro es que una de ellas es de la familia Gamboa que aún tiene el derecho de enterrar ahí a sus muertos. "Es de la familia de Natalia Figueroa, la mujer del cantante Raphael" aclaraba la voluntaria.

El Greco en Sigüenza

En otra de las capillas de la catedral, de estilo plateresco, han ubicado el cuadro "La Anunciación" de El Greco -antes estaba en la sacristía de Las Cabezas-. La obra forma parte de esta exposición, que se ha hecho con la intención de que sea permanente, junto a los tapices flamencos.

Gloria señalaba que el cuadro es más bien una "Encarnación", puesto que se diferencia del resto de cuadros de la Anunciación que salieron del taller de El Greco en que el de Sigüenza tiene representado el Espíritu Santo en forma de paloma, el Ángel está en ademán de adoración y la Virgen hace el gesto de aceptar la voluntad de Dios.

La capilla es de estilo plateresco y ha sido restaurada, aunque no se han podido rescatar los frescos por completo, ya que, se encuentra en la zona más húmeda de la catedral. Las pinturas representan ciudades del centro europeo. La cúpula está decorada con dragones. El cuadro se ha trasladado a este marco porque la sacristía de Las Cabezas es "muy impresionante y parecía que no tenía tanto protagonismo como en ésta" explicaba Gloria.

Los tapices flamencos

La exposición incluye además de este cuadro de El Greco la serie de ocho tapices flamencos que representan "Las alegorías de Palas Atenea", que se encuentran en una sala recién restaurada que pertenecía al antiguo claustro Románico. Esta capilla es de estilo cisterciense, que está a medio camino entre el Románico y el Gótico.

Así, cuando se acude a ver los tapices, se puede disfrutar por una lado de la magnífica manufactura que llevaron a cabo los talleres de Jean Le Clerc y Daniel II Eggermans (cuatro cada uno) en los ocho tapices y, por otro, de esta capilla que parece que fue hecha para que se expusieran ahí los tapices, ya que, ocupan el espacio de forma exacta. Es bastante impresionante el conjunto, porque están colocados en un plano inclinado que permite una mejor iluminación.

España era potencia mundial en calidad y cantidad de los tapices y el centro manufacturero más importante era Bruselas, junto con Amberes. Llevar a cabo los tapices era toda una obra de arte. Primero, un pintor tenía que realizar los dibujos. En este caso, son obra de un pintor flamenco que los realizó siguiendo el estilo del francés Charles Poerson.

Después, un copista trasladaba el cuadro a un cartón a tamaño natural. Tras esto, se trasladaba a la urdimbre de un telar y, por fin, se tejían hilo a hilo. Se calcula que un artesano realizaba un metro cuadrado al año. Los tapices de Sigüenza están hechos de lana y seda. "Los tapices eran las obras más caras dentro del arte" detallaba Gloria porque "se hacen del revés, por lo que lograr hacer estas imágenes con nudos y en 'negativo' tiene mucho valor".

Informaba de que el obispo regaló 16 tapices: Ocho de ellos estaban dedicados a la “Historia de Rómulo y Remo” y los otros ocho a “Las Alegorías de Palas Atenea”, cuya temática es única en España, "parece que hay otros tapices de esta temática en Suiza" comentaba Gloria. Estos son los que están expuestos, los otros ocho están esperando la restauración.

Enseñanzas para los gobernantes

Lo curioso de esta serie -que ha sido restaurada en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, supervisado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España- es que pretenden enseñar a los gobernantes cómo deben actuar y gestionar su poder para favorecer al pueblo y, por otro lado, muestran al pueblo cómo actuar.

Gloria explicaba el significado de cada uno de los tapices, que son: “La recompensa de las armas (El botín de guerra)”; “Marte huye, Júpiter se alegra por el final de la guerra obtenido por Palas y Paz”;  “El triunfo y la gloria de Palas y Paz”; “La gloria de las Musas estimulada por Palas y Paz”; "Palas y Paz conducen a los trabajadores al templo del honor”; “Los vagos y pusilánimes son puestos en fuga por Paz”; “Los sacrificios divinos son restaurados por Palas y Paz” y “Palas triunfante, acompañada de las musas, por el triunfo de las armas”.

En la capilla, se han ordenado desde el final de la guerra a la celebración de la paz, cómo gobernar en épocas de paz y la celebración del triunfo de la guerra. Gloria iba explicando cada uno de los tapices y lo que significaba. En el primero, la recompensa del botín de guerra (coronas de laurel y oro), aparecen la Victoria, la Paz, la Fama. Los símbolos indican al gobernante que la gloria de las armas es frágil y que es de más valor un gobernante pacífico.

En el segundo, se observa la alegría que Júpiter demuestra por la victoria que Palas ha logrado en la guerra que significa que el gobernante (representado en Palas) debe oponerse a la guerra injusta, desechar los odios y rencores, porque eso alegra a los hombres y vivir en paz es el auténtico premio del gobernante. En el tercero de los tapices, se enseña al gobernante que la victoria en la guerra justa trae la paz y frutos beneficiosos.

Es curioso el tapiz dedicado a los vagos y pusilánimes que Palas expulsa de la ciudad, lo que enseña en este caso es que el gobernante debe expulsar la pereza y la cobardía de sus ciudadanos. De hecho, los tapices ponen en valor a los hombres trabajadores, representados por Hércules en el quinto tapiz, significando que, en tiempo de paz, el honor y la fama son para los trabajadores, puesto que son esforzados y valientes.

En el sexto tapiz, protagonizado por las musas, se indica al gobernante que, en tiempo de paz, debe estimular las artes y las ciencias, que son las que mantienen la paz. En el séptimo tapiz, que representa un altar y tres sacerdotes haciendo sacrificios, la lección para el gobernante es que si quiere mantener la paz esta se sustenta en la fe y el honor divinos, por lo que debe ayudar a que se preserve la religión y los ritos.

El último de los tapices muestra una Palas triunfante y la Abundancia con us característico cuerno. La enseñanza en este caso es que el gobernante debe trabajar para que su pueblo tenga abundancia, para que se desarrollen las artes y la ciencia, que tenga un comercio floreciente y que se estimulen las virtudes y el esfuerzo.

En definitiva, los tapices son muy recomendables por varios motivos. El primero, porque tienen una calidad artística incuestionable, un colorido magnífico y una manufactura extraordinaria -los detalles de rostros, vestidos, armaduras, el trabajo de la perspectiva...-. También, porque se encuentran en una zona de la catedral que no se muestra en la visita al edificio.

Pero es que, además, no son simples obras de arte, sino que el signficado que encierran las figuras y escenas mitológicas no sólo servía de enseñanza a los príncipes del Renacimiento, sino que, en la actualidad, la temática sigue estando de plena vigencia.

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