Redescubrir La Campiña

Redescubrir La Campiña

A pesar del auge socioeconómico experimentado en las localidades de La Campiña en Guadalajara en los últimos años, éstas todavía guardan en algunos de sus rincones la esencia de la tradición y la arquitectura popular, aunque la proliferación de industrias y el consiguiente crecimiento de población en estos pueblos haya cambiado totalmente su fisionomia. Esto no quiere decir que La Campiña no merezca ser visitada, y que en muchos lugares se encuentren sorpresas fantásticas, agradables entornos urbanísticos, estupendos monumentos artísticos, y interesantes fiestas populares.

Los ríos son grandes protagonistas de La Campiña, que a lo largo de milenios han ido moldeándola hasta tener la apariencia con la que ha llegado a nuestros días. Dos son los ríos principales que la delimitan: el Henares por el este y el Jarama al noroeste; y de norte a sur la atraviesan otros importantes como el Cañamares, el Bornova y el Sorbe, los tres procedentes de la serranía. Acompañados siempre por el Henares que corre entre espesas arboledas de álamos y chopos en su margen derecha, y las curiosas terreras o desplomes rojizos de erosión en su margen izquierda, llegamos hasta Fontanar –primera localidad que encontramos en la carretera que parte desde Guadalajara–, donde destaca el gran caserón que fue Casa Cartuja de los monjes de El Paular.

Enseguida llegamos a Yunquera de Henares –tan enseguida, que estando en Fontanar se pueden ver las casas que forman parte del casco urbano yunquerano–, donde debe visitarse la iglesia parroquial, de valiente torre con múltiples detalles góticos, incluidas curiosas ventanas con escudos, y un interior con diseño de Alonso de Covarrubias. Cerca está el palacio de los Mendoza, en el que se conserva la galería porticada, de tradicional trabajo en piedra y madera. En los alrededores de Yunquera está la ermita de la Virgen de la Granja, donde se ha construido un parque con arboledas, mesas para comer al aire libre, paseos y fuentes, donde se puede hacer un descanso antes de proseguir con la ruta.

Más allá se alcanza Humanes, ya en la orilla del Henares en su entronque con el Sorbe. En ese lugar de encuentro pueden aún verse los restos de la ciudad medieval de Peñahora, habitada desde tiempos remotos, y lugar de control y cobro de impuestos en el Medievo a los viajeros que obligadamente pasaban por allí su itinerario junto al Henares. Humanes ofrece un grandioso templo parroquial, y estupendos paisajes y lugares de recreo en torno a la ermita de la Virgen de Peñahora.
Dos territorios protegidos por su gran valor ecológico se sitúan dentro de esta comarca. Se trata de la Reserva Natural protegida de las lagunas de Puebla de Beleña, un pequeño humedal de gran valor botánico, faunístico y geomorfológico situado en el término municipal del mismo nombre. El segundo espacio natural protegido es el denominado como Estepas Cerealistas de La Campiña. Su extensión ocupa los términos de Quer, Villanueva de la Torre, Valdeaveruelo y Cabanillas del Campo. La zona se encuentra además declarada ZEPA –Zona de Especial Protección para las Aves– por su importancia en aves estepáricas. 

Hacia el Jarama en lugar del Henares
Si desde Guadalajara caminamos hacia el Jarama por Marchamalo y Usanos, llegamos a Cubillo de Uceda, donde se puede visitar su templo parroquial, muestra de la simbiosis entre la corriente artística renacentista y la mudéjar. Encontramos del ambiente mudéjar, un ábside gigantesco, de planta semicircular y muro de ladrillo cuajado de arquillos ciegos en múltiples combinaciones, rematado en una torre similar, con ventanas de arcos en herradura; y del ambiente renacentista, el cuerpo del templo, de tres naves separadas por altas columnas rematadas en impresionantes capiteles, obra indudable de Alonso de Covarrubias, lo mismo que la hornacina en la que se encuentra cla talla de San Miguel.

Desde allí se alcanza pronto Uceda, colgada sobre el hondo valle del Jarama. Fuerte posición en la Edad Media, quedan en la actualidad escasos restos de aquella estructura urbana. El castillo es apenas un montón de ruinas informes y de la muralla sobreviven solo algunos fragmentos de los torreones esquineros. Sí que permanece, y merece ser admirada, la iglesia mayor del poblado medieval, la Virgen de la Varga, obra románica de transición al gótico, de la que sorprende su portada de arcadas apuntadas y los arcos y bóvedas de la cabecera.

Cómo llegar
Para conocer la comarca de La Campiña partimos desde Guadalajara. Por la carretera CM-101 se atraviesa el Henares por el puente árabe para dirigirnos hacia la localidad de Fontanar.


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