La Vía Ferrata Boca del Infierno en Sacedón. Un nombre bravo que nos recuerda el precioso paisaje que se abre bajo nuestros pies. La Vía Ferrata Boca del Infierno en Sacedón. Un nombre bravo que nos recuerda el precioso paisaje que se abre bajo nuestros pies.

Sacedón es aventura

Sacedón es aventura, Sacedón es verde y azul, música, cultura y olor a pino y aire fresco. A sus rutas y paseos por el bosque, a pie, a caballo o en bicicleta, este año se ha sumado un nuevo atractivo que ya ha contado con más de mil visitantes, la Vía Ferrata Boca del Infierno. Un nombre bravo que nos recuerda el precioso paisaje que se abre bajo nuestros pies cuando la cruzamos: la parte más profunda y azul del embalse de Entrepeñas.

Los amantes del deporte pueden participar también en el Desafío Alcarria, la prueba más importante de MTB de Guadalajara que reúne cada año a miles de aficionados al ciclismo de montaña. Como los motoristas que nos visitan, tanto a lo largo del año por nuestras sinuosas curvas como en una cita anual que este año vive su novena convocatoria: “A los huevos fritos con patatas”, una jornada para que los enamorados del motociclismo se junten y disfruten del más sencillo lujo de la gastronomía castellana.

No muy lejos de la Ferrata encontramos el puente romano, que cruza el río Tajo uniendo lo términos de Auñón y Sacedón y nos recuerda la leyenda de Juan Martín Díez, El Empecinado, que lo conquistó el 23 de marzo de 1811 para arrebatarle a los franceses la única manera de cruzar el otrora orgullo de la península, su río más largo.

Quien nos visite descubrirá también el Monasterio de Monsalud, cuyos muros resguardan el recuerdo de los monjes blancos del Císter, sus moradores desde el siglo XII hasta el XIX. El monasterio fue uno de los más importantes de España, foco de peregrinación debido a la fuerte devoción de la imagen de la Virgen de Monsalud, a la que acudían a curarse peregrinos de toda Europa de los melancólicos males del corazón; también los endemoniados.

Visita obligada son la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI, con un coro que constituye una de las obras más importantes de la arquitectura castellana del siglo XVI; las ermitas de la Santa Cara de Dios y del Socorro y los monumentos del Sagrado Corazón de Jesús y del Rollo Trujillo, una réplica exacta del situado en Cáceres.

Quien quiera fiesta, las Ferias de Primavera (mayo-junio) acogen un festival nacional de charangas que, bajo el lema ‘La Magia de la Luz, el Agua y la Música’, atrae la atención de cientos de visitantes cada año; también los festejos populares de las fiestas de la Cara de Dios (a finales de agosto).  Además, para los que un día les resulte poco para disfrutar de esta amplia oferta paisajística y de ocio, desde donde descubrir otros rincones de La Alcarria más pura, la localidad ofrece gran variedad de lugares donde hospedarse y disfrutar de ricos platos de la cocina tradicional.

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