La zona boscosa del Alto Tajo poblada de centenarias sabinas esconde unas curiosas construcciones, los chozones. Los pastores, resineros y leñadores que tenían en el bosque su lugar de trabajo mantenían con la naturaleza un diálogo de respeto, integrándose, en su labor cotidiana, con el magnífico entorno que les rodeaba. Por ello, eran la piedra y la madera de sabina, abundantes en la zona, los materiales elegidos para estas singulares edificaciones.

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