Un dulce paseo por Peñalver

Un dulce paseo por Peñalver

Guarda entre sus calles Peñalver dos monumentos dedicados a la figura del melero y un Museo de la Miel, muestras de la gran tradición que tiene en la comarca la elaboración de tan dulce producto. Precisamente mañana se entregará en esta localidad el premio anual “Su peso en miel”, que será recogido en esta ocasión por el veterano escritor José Luis Sampedro, autor del libro “El río que no lleva”. Una oportunidad única para conocer la localidad y participar en la fiesta, declarada de interés turístico provincial.



El pesado y entrega de la miel se realizará en la plaza mayor, donde también se ubica el citado museo, abierto desde 1994 y en el que se exponen numerosos objetos y útiles relacionados con este alimento tan característico de la Alcarria. Entre los objetos se encuentran colmenas –desde las más rústicas hasta las más modernas–, herramientas para la extracción de la miel, trajes de colmenero o un cubículo empleado para la selección de reinas.

Entre los atractivos que posee Peñalver se encuentran además un buen número de edificios históricos. El más destacado de los monumentos es la Iglesia parroquial dedicada a Santa Eulalia, construida durante el primer cuarto de siglo XVI. Su portada, recientemente restaurada, de formas y elementos platerescos conserva hoy día toda la riqueza. El templo queda formado por tres naves, una principal y dos más estrechas en los laterales, sobresaliendo de todo el conjunto el retablo mayor, obra del siglo XVI atribuida al Maestro de la Ventosilla, que tras haber sido restaurado ha recuperado sus colores originarios.

Tuvo Peñalver otra iglesia, la de la Zarza, situada en el centro del pueblo de la que en la actualidad solo queda un leve recuerdo. Sí gozó durante la etapa medieval de ser lugar de gran devoción frecuentado por los templarios, o eso se ha trasmitido de generación en generación.

De la muralla que cerró el pueblo y el castillo no quedan sino restos. Durante la mentada edad media, Peñalver ‘proliferó’ en torno a la fortaleza, levantada sobre el cerro de roca caliza que remata el horizonte. Hoy solo se tienen en pie algunos pedazos de sus muros y las cuevas.

Otras cuevas, las de los Hermanicos, guardan en sus entrañas densa historia. En ella, como si de un monasterio se tratara, vivieron aislados del mundo un buen número de devotos orantes. El visitante puede acceder, no sin alguna dificultad ocasionadas por el derrumbe de buena parte de la techumbre de la primera sala, al interior de la cueva.

No falta en Peñalver uno de los elementos urbanísticos más típicos de la cosntrucción popular, la picota. Plantada en donde antaño estuviera la puerta norte de la muralla, la picota fue levantada como símbolo de que Peñalver había adquirido el título de villa con independencia judicial. Tampoco carece de ermitas distribuidas por su término. De la ermita del Santo Cristo de la Paz sorprende la existencia de estalactitas, procedentes de las cuevas del barranco de los Cubos. En la otra, la ermita de San Roque, se celebra cada 16 de agosto una romería popular en la que se bendicen y reparten panes.

Cómo llegar
Desde Guadalajara se toma la carretera N-320 dirección sacedón durante 40 kilómetros hasta llegar a la localidad de Peñalver.

Dónde dormir y comer

  • Casa Rural “La Mocara”.


Peñalver.

Tel. 949 28 42 47.

  • Casa Rural “El molino de la mora encantada”.


Irueste.

Tel. 649 92 89 92.

  • Restaurante “Los jardines”.


Tendilla.

Tel. 949 29 51 17.

  • Restaurante “El ferial”.


Tendilla.

Tel. 949 29 81 21.

El monasterio de La Salceda
Dirección Tendilla, desde Peñalver, se hallan las ruinas de la Iglesia y capilla de las reliquias del monasterio franciscano de La Salceda.

A pesar de que en su mejor momento habitaron en él una treintena de religiosos y criados, durante la Guerra de la Independencia –de la que precisamente se conmemora este año el bicentenario de su estallido–, los continuos ataques y saqueos de los que fue objeto llevaron al monasterio a la completa decadencia, cayendo en el olvido. Gran parte de sus piedras fueron distribuidas como material de construcción en las vecinas localidades de Tendilla y Peñalver. En la actualidad sólo se conserva en pie parte de la capilla de las Reliquias en la que se pueden ver los arcos que formaban la bóveda, restos de la iglesia –con planta de crucero originariamente– y pequeños retazos de la antigua muralla.

Cuentan que a finales del siglo XII se apareció la Virgen a dos caballeros de San Juan en mitad de una tempestiva tormenta, que finalizó inmediatamente tras la aparición.Los caballeros, después de tan milagroso acto erigieron en esta zona una ermita en agradecimiento. Al aparecerse en un sauce, la devoción popular la conoce desde entonces como Virgen de la Salceda.

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