Fotos: Jesús Fraile Corrales. Fotos: Jesús Fraile Corrales.

Un paseo por La Vereda con paisajes de postal

Hace años que todo su territorio fue expropiado, pero aún queda vida en La Vereda, uno de los pueblos más bonitos de la Sierra de Ayllón que desde lo alto de su ubicación en la montaña ofrece espectaculares vistas sobre este macizo y la presa de El Vado en su valle. Tras la construcción de la presa del Vado, en la década de los 70, el pueblo quedó deshabitado. En el año 1977 un grupo de personas, animadas por la belleza del lugar y por su interés arquitectónico y preocupados por la inminente desaparición de los edificios, debido a su estado de abandono y a la perplejidad de sus construcciones, solicitó del ICONA como institución propietaria, la concesión de todos los edificios del pueblo y de su entorno inmediato con el fin de reconstruirlo y mantenerlo. 38 años después es uno de los pocos milagros contra el abandono y el despoblamiento.

El pueblo parece una estampa de postal, con casas muy uniformes, situadas alrededor de la iglesia formando un conjunto construido de pizarra que posee todas las peculiaridades propias de la arquitectura negra, donde las grandes lajas pizarrosas de las cubiertas y los muros de similar roca dan el peculiar color negruzco a las construcciones y el nombre a esta singular arquitectura popular. Incluye casas con corrales, patios y habitáculos para guardar animales, aperos de labranza y leña. Uno de los rasgos más sobresalientes son las típicas chimeneas y hornos en su cara posterior, que se encuentran adosados al muro exterior.

Una de las características de la arquitectura de La Vereda es la utilización de cantos rodados entre la mampostería de pizarra, que son utilizados para remarcar las plantas mediante alineaciones, para reflejar iniciales de los autores o recreando cruces protectoras del hogar.

El pueblo se encuentra en el macizo de Ayllón, en la Sierra del Ocejón. Históricamente, forma parte del concejo de la Villa de El Vado –formado por las aldeas de La Vereda, Matallana y El Vado–. En 1972, La Vereda pasó a depender del Ayuntamiento de Campillo de Ranas, al ejecutarse la expropiación forzosa de la mayor parte de su territorio por parte del Instituto de Conservación de la Naturaleza (ICONA). Desde 1983, el municipio es propiedad de la Junta que cedió su uso a la Asociación vecinal. Se enclava en la comarca Tierra de Colmenar-Montesclaros que, topográficamente, es muy accidentada.

Dentro del concejo, destacan el pico de La Tornera (1.865 m), la Peña Centenera, la Cabeza del Pajarejo (1.468 m), el Cerro del Otero o Cerro de San Cristóbal (1.589 m), la Cabeza del Vado (1.137 m) y Las Majadas (1.280 m). La Vereda se encuentra a una altitud de 1.080 metros, Matallana a 1.000 metros y El Vado a 948 metros.

Es una zona, además, rodeada de agua: el río Jarama, el arroyo del Vallosera, el del Cerezo, el del Tejoso, el del Pajarejo, el de Sierra Elvira, el del Tejedor, el de la Garganta y el del Arrubiezo. Todos discurren por vallejos y pasajes encajonados de enorme atractivo.

Los diversos topónimos locales nos dan idea de lo podemos encontrar en esta zona. Roblemarina, el collado del Hontanar, los huertos de los Chortales (ambos sustantivos significan manantial), las eras del Prado, la era del Moral, etc. Otros nombres nos cuentan pequeñas historias locales, como “arren” –significa cercado– de la Horca, fuente de los Portugueses, matizo de las Cofradías, “arren” de la Virgen, pasil de los Caballos, la encina del Barbero, etc.

vereda2-

Lucha contra la despoblación

La historia de las comarcas serranas donde se ubica La Vereda siempre se ha caracterizado por el aislamiento impuesto por la naturaleza. No obstante, ha estado poblada desde época prerromana y se han encontrado yacimientos paleolíticos en cuevas de Matallana y La Vereda. En el Siglo XII, la zona adquiere importancia como lugar de paso del río Jarama, con puente propio que comunicaba los pasos de ganado. El Arcipreste de Hita incluye un canto de honor a la Virgen de El Vado en su célebre Libro de Buen Amor.

A principios del siglo XX, se construye la presa de El Vado que supone el golpe definitivo para la desaparición de los núcleos poblados. En 1950, se anega El Vado, excepto la iglesia y el cementerio y se corta la deficiente carretera que comunicaba (a través de la Cañada Real) los pueblos con el exterior. El ayuntamiento del Concejo pasó a La Vereda y la Parroquia a la ermita de San Juan en Matallana. Así, sin accesos ni servicios médicos, electricidad, agua corriente, suministros... la emigración aumenta en los 60. En 1972, se produce la expropiación forzosa y, cuatro años después, un pequeño grupo de arquitectos de Guadalajara y Madrid, evitan que ICONA derribe todos los edificios de La Vereda y Matallana para proseguir con la reforestación, logrando preservar su integridad. Dada esta situación alegal, se decide crear la Asociación Cultural La Vereda, a la que se otorga, en concesión libre y pública, el arrendamiento agrícola de este pueblo, junto con Matallana, y comienza de forma legal la rehabilitación de los edificios.

Cómo llegar
Desde Guadalajara, se toma la carretera CM-101, sentido Humanes hasta Cogolludo. Desde ahí, se ha de coger la GU-143 sentido Tamajón, antes de llegar a esta localidad, hay que tomar el desvío hacia Retiendas (a la izquierda). Desde aquí, se debe seguir la pista forestal hasta El Vado, que es la misma que continúa hasta La Vereda.

Visto 4258 veces