Viernes, 23 Junio 2017 08:46

Un terno de luces para lograr el triunfo y alcanzar la Gloria (In memóriam) Destacado

Escrito por Jesús Ron
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Primera y única puerta grande de Iván Fandiño en Las Ventas el 13 de mayo de 2014. Primera y única puerta grande de Iván Fandiño en Las Ventas el 13 de mayo de 2014.

A muy pocas horas ya de que el murmullo de los rezos, el vuelo de los pensamientos, el susurro de las plegarias, las promesas, los ruegos.., y las angustias de los corazones se adueñen de todos los rincones de la concatedral de Santa María, en un multitudinario y sentido acto litúrgico; desde este medio deseo hacerle llegar, MAESTRO, con mis torpes renglones, el reconocimiento de su sacrificio en pos de una pasión compartida con quienes, sobre todo, comulgamos con la única razón de ser de una arraigada manifestación cultural, nacida de las más profundas raíces del pueblo soberano: La Tauromaquia

Y deseo hacérselo llegar bajo el influjo de las emociones y los sentimientos surgidos de la contemplación de dos instantáneas de su paso por los ruedos, que sin duda marcaron su vida. Una, la salida única por la puerta grande de la plaza de Madrid el 13 de mayo de 2014; y otra, la que ha sido, a la postre, su despedida de TODO y de todos aquellos que le quisieron, le admiraron, le envidiaron, le adularon, le ignoraron, le incomprendieron.., del inmediato pasado 17 de junio en Aire Sur L´Adour. También, a la postre, su definitivo descanso...

Ambas instantáneas tienen en común algo tan importante para los toreros, como es el terno de luces que en esos días llevaba. Un vestido de torear, que pienso buscó, para enfrentarse a sus grandes compromisos con un especial cuidado, para poder sentirse cómodo, a gusto, animado, dispuesto y sobre todo que cubriese su predilección con ese ritual que tienen los toreros para su elección; tan lleno de supersticiones, de caprichos.., en busca de la buena suerte que siempre le reportó esa hermosa vestimenta. Ese terno del que yo le escribo, TORERO, es el MISMO en ambas fechas; el MISMO...

Un elegante terno de luces de color salmón y oro con los rebordes en blanco. Esa ruptura del clasicismo que tanto le gustaba llevar y que alcanzó su máxima difusión con el maestro César Rincón. Un colorido traje, roto desde el cuello de la chaquetilla por una corbata de color negro, esa que casi siempre usaba, deslizándose por el centro del pecho hasta quedar abrazada por los hilos de oro bordados en su chaleco.

Dos colores, MAESTRO, que, en su cromático lenguaje, representan una gran confianza y alta autoestima y que en combinación con ese mínimo detalle del negro corbatín, añade el pregonar a todos los vientos, la paz y la sencillez de quién los porta. Una reliquia. Una reliquia taurina, que los aficionados creemos, debe reposar los tiempos junto a los grandes recuerdos de inmensos toreros que han sido forjadores de La Tauromaquia y que viven su historia en el Museo Taurino de la plaza de toros de Madrid. Su plaza.

Un terno, en fin, que le acompañó para alcanzar su mayor triunfo y para lograr finalmente la gloria en La Tauromaquia.., ¡qué gran casualidad, MAESTRO!, ¡qué caprichos del destino, de las supersticiones y de los gustos..!. El mismo vestido que le abraza para la gloria terrenal y que luego se transmuta, en tan solo tres años, en su inesperado sudario para lograr el recuerdo eterno en TAUROMAQUIA. Tal vez.., lo que siempre pudo soñar desde sus comienzos, pero.., ¡a qué precio, MAESTRO!.

Solo tres años y unos días separan los dos documentos gráficos. Solo tres años y unos días nos muestran un cambio de semblante y de gestos del TORERO, que reflejan el gozo y las sombras en el transcurrir de su vida profesional. La que casi exclusivamente fue su VIDA.

El 13 de mayo de 2014, se cumplieron sus sueños, sus anhelos, sus pensamientos, su razón de ser y existir..; su vida se llenó de vida y su felicidad ante semejante logro, dejó para la posteridad su sonrisa, MAESTRO; sí, su sonrisa. Ese gesto tan caro de verle en público por su forma de ser y de sentir hacia sus adentros...


Iván Fandiño matando a
topacarnero al toro “Rapiñador”.

Ese día, revestido de salmón y oro, jugó y apostó fuerte para lograr su mayor triunfo, ¡ya lo creo!..; fueron dos toros de Parladé y especialmente el segundo suyo, el que le sometió al mayor examen que haya tenido en su plaza de Las Ventas. “Rapiñador”, fue un torrente de embestidas que no alcanzó a domeñar su titánica apuesta por el éxito rotundo, después de que lograra un trofeo. La puerta grande de Madrid estaba casi entreabierta y ante las dudas que pudieran suscitarse, se la jugó, a una sola carta, en la hora de la verdad. Y lo hizo con la verdad que significa la elección de vida para uno de los dos combatientes...

En un gesto, que seguro el animal entendió como de rendición, arrojó lejos la muleta y se entregó por completo, en un lance al encuentro, contra la testuz del toro; explicando en ese instante la teoría y la practica de la añeja manera de matar a topacarnero. Fue una lección de belleza incontestable la ejecución de la misma, con una coordinación de movimientos perfecta para lograr la reunión, estando en el aire, evitando así el riesgo del mayor daño posible. Su destino, su sabiduría y su técnica eligió el gran éxito. Su alegría y su esquiva sonrisa, revestida de salmón y oro, reflejaron.., el triunfo de su vida.


Fandiño, con la oreja del primero de la tarde el 17 de junio de 2017 en Aire Sur L´Adour. Su último trofeo.

La otra instantánea que referimos es en el ruedo francés de Aire Sur L´Adour..; el MISMO terno, las mismas ganas en la búsqueda de poder ensanchar su ahora estrechado camino; la misma convicción en sí mismo, el idéntico mensaje de paz y sencillez en el saludo mostrando el trofeo. El semblante sereno de la esperanza que habita en sus adentros..; pero también se palpa nítidamente un hálito de especial soledad. Una soledad pensativa que le envuelve..; como su terno de salmón y oro.

Una soledad que parece no haber superado, ni el muy gratificante tributo ofrecido por los aficionados franceses, que más y mejor le comprendieron y apoyaron; ni la recompensa de los besos recibidos de las dos bellas amazonas figurantes como alguacilillos. Tributo y besos de mujer, MAESTRO. Tributo y besos que, al poco.., al muy poco tiempo pasado se convirtieron en sentidos y premonitorios mensajes de una eterna despedida.

Pero.., MAESTRO; ¿por qué las prisas de volver a ser esa tarde, otra vez, la atención de todos?. Pero.., ¿por qué no esperar a lo que el destino le depare en su segundo toro?. Pero.., ¿por qué..; por qué?. O tal vez MAESTRO.., lo más inexplicable; ¿por qué el tan raudo responder a esa llamada indescifrable, nacida en ese instante en su alma, para reunirse y abrazarse, en un quite, a la tenebrosa negrura eterna del toro “Provechito”?. ¿Por qué...?


Bene quiescas in aeternum, MAGISTER, inter selectos.

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